Sistach tapa agujeros en una diócesis comatosa
Ha tenido nuestro cardenal un día de su onomástica muy aciago. Tuvo que adelantar el rendez-vous en Palacio al día anterior (foto de la izquierda), ya que el martes tenía reunión de la permanente de la CEE, donde ostenta el tan flamante como ineficaz cargo de Presidente de la Comisión de Liturgia (aquella en la que ni tan siquiera da baza alguna al delegado de liturgia de su diócesis), con el agravante de presentarse en Madrid, con el estallido en la prensa de la polémica por los abortos en el hospital de San Pablo. Ahora ya no es Germinans, ni el portal de Vittorio Messori, quienes denuncian el hecho, sino que quien se posiciona en contra de la presencia de la iglesia en el hospital es el mismísimo Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud. Ya les dije que este asunto es una auténtica bomba de relojería, que ha explotado por la absoluta desidia del cardenal Martínez Sistach, el cual, si en lugar de maldecir en hebreo y descargar su ira contra mosén Custodio Ballester, hubiera atajado el problema, se habría ahorrado los innumerables dolores de cabeza que ahora le aturden. Aunque parece que su única reacción ha sido encargar un destemplado artículo al subvencionado Jordi Llisterri, en el que siguiendo el proceder sistachiano aparece el valiente Custodio como único culpable.



Una de los primeros objetivos de los “planes pastorales” del Cardenal Sistach desde el día de su llegada es la denominada “agrupación de parroquias”. El objetivo de este punto del Plan Pastoral no es, como podríamos suponer, la optimización de los recursos pastorales (sacerdotes, templos, movimientos, pastorales especializadas de la salud, de jóvenes, matrimonial, etc..) de los diversos arciprestazgos para una mejor racionalización y más provechosos resultados apostólicos en la acción pastoral de la Archidiócesis. No. El objetivo camuflado fue y es la puesta en marcha de un proyecto eclesial guiado en cada parroquia por los llamados “agentes pastorales” que dado el cambio eclesial que se nos viene encima por la radical mengua del número de sacerdotes debemos preparar. Bueno, no del todo así. Porque decían y dicen que en el fondo debemos hacerlo porque es consecuencia del Concilio y signo de la corresponsabilidad del laicado predicada por este. ¡Menudo cinismo!
Altar de San Pablo Extramuros con la Cátedra al fondo en el ábside.
Indignados porque nos sentimos gobernados por aquellos que no quieren marchar de donde sabemos que se realizan abortos. Porque los que más deberían apoyarnos, siguen siendo la imagen de diversos centros abortistas. Porque sentimos que nuestra lucha constante por la vida está siendo despreciada por quien más nos debería apoyar. Monseñor Luis Martínez Sistach está echándose piedras sobre su propio tejado, pues va en contra de quienes sabe bien que le ofrecen el 100% de su apoyo; pero si sigue políticas contrarias al Vaticano, si sigue estrategias contrarias a la ley evangélica, nosotros, católicos y activistas defensores de la vida, nos veremos obligados a retirarle nuestro apoyo. Y por culpa de esto estamos dando una imagen muy mala al mundo. Miren si no qué dicen desde 




