¿Estado de excepción?
Las fotos que se han hecho públicas de la celebración del Corpus Christi en la diócesis de Linz – aquella que se declaró en rebeldía por la elección de Gerhard Maria Wagner como Obispo auxiliar – muestran los estragos que ha hecho ese catolicismo que so capa del « espíritu del Concilio » han provocado un estado de alarma general en la Iglesia Católica.
El deán portando la custodia es la epítome de todos los abusos litúrgicos, el compendio y resumen de un estado en el que se encuentra la Iglesia actual y que el Papa Benedicto XVI está intentando doblarle el brazo, pero parece que hay diócesis que son incurables y que están pidiendo por caridad mano dura, porque al igual que la « Iglesia vive de la Eucaristía » (Ecclesia de Eucharistia 1) hay diócesis como la de Linz que están tomando su propia condenación, ya que como dice San Pablo, « quien come y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor (1 Cor 11, 27); pues el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación » (1 Cor 11,29).