Desayuno con diamantes
Normalmente, al levantarme, después de rezar, suelo encender el ordenador y echar un vistazo mientras desayuno a los mensajes recibidos durante la noche. Algunos días, pocos, recibo insultos o descalificaciones con motivo de algún artículo que no haya sido buen recibido, otros correos me resultan interesantes, porque son el comienzo de una discusión, mientras que, finalmente, los hay también que contribuyen a alegrarme el día.
Esta mañana me ha alegrado recibir un comentario de un artículo escrito hace meses. El artículo en cuestión, , versaba sobre la importancia de que las iglesias estén abiertas el mayor tiempo posible, como signo de la acogida de la Iglesia a todos los hombres y en todo momento, a tiempo y a destiempo, y para facilitar la oración de quien desee pasar un rato a solas con el Señor.

Quizá recuerden los lectores que, hace unos días, publiqué dos artículos en este blog titulados Si quieren enfadarse (I) y (II). El primero de ellos trataba sobre la madrileña exposición Dios(es): modo de empleo y sobre la ideología anticristiana que claramente anima la misma. Con la excusa de tratar a todas las religiones por igual, se aprovecha en esta exposición para ridiculizar, malinterpretar y denigrar a la Iglesia.
Ayer, consultando la página web de una diócesis, me resultó interesante ver el escudo episcopal de su obispo. Si curiosean un poco por las páginas de las diócesis españolas, verán que es habitual en ellas mostrar el escudo elegido por sus obispos y explicar el simbolismo que encierran.
Leyendo el título y si les digo que este artículo trata sobre los profesores de religión (o, al menos, sobre algunos de ellos), supongo que sacarán una conclusión bastante precisa de lo que pienso sobre el tema. Para explicar mis razones, les contaré una experiencia cercana a mí, que pienso que es muy significativa.
No es habitual que del Patriarcado Ortodoxo ruso nos lleguen buenas noticias. En general, sus relaciones con la Iglesia Católica han sido tensas en los últimos años, debido al recelo hacia la presencia católica en Rusia, a los roces con los católicos de rito oriental en Ucrania o a la negativa del Patriarca Alexis II a permitir que un Papa viaje a Moscú, entre otras cosas. Por eso me alegro de tratar hoy dos declaraciones de Alexis II que he encontrado en la agencia rusa de noticias Interfax y que me han gustado bastante.









