Cruz o crucecita
La mayoría de los lectores habrán escuchado o visto estos días los anuncios que la Conferencia Episcopal ha pagado en radio y televisión para animar a la gente a elegir la colaboración con la Iglesia en su declaración de Hacienda. El lema de este año es “Cada vez más, necesitamos tu compromiso”.
Vaya por delante que estoy totalmente a favor de que se ponga la crucecita en cuestión en la casilla de la Iglesia. La pongo siempre en mi declaración y en la de mi mujer (que por razones de división del trabajo y para expiación de mis pecados me toca también hacer a mí). Ayudar a la Iglesia en sus necesidades es un deber y un placer para todos los cristianos.
Hay algo, sin embargo, en esta campaña que no me termina de gustar.


Quiero pedir disculpas a los amables lectores por no haber podido anunciar y explicar con antelación esta larga ausencia del blog Espada de doble filo. He estado de viaje y ciertas gestiones que tuve que realizar los últimos días antes de mi partida me impidieron escribir un post para explicar la interrupción.
Hoy quiero recomendar a los lectores un en el que se trata el tema de la legalización de la prostitución. En el artículo, se pasa revista a la situación de distintos países que estudian la posibilidad de legalizarla y de otros que lo hicieron hace tiempo y han podido comprobar las nefastas consecuencias.
Como mencionaba en el , estos últimos días se ha afirmado hasta la saciedad que las beatificaciones de los mártires españoles de 1934-1939 son inoportunas. Se dice que, en vez de promover la reconciliación, estas beatificaciones lo que hacen es reavivar antiguos odios y enemistades.









