Sucedió en aquellos días (villancico)
Mi mujer y yo tenemos, desde hace años, la costumbre de componer villancicos que luego cantamos en Navidad. Nos ha llevado a ello la insatisfacción con tantos villancicos que se escuchan en la televisión y por las calles y que no tienen el más mínimo contenido cristiano.
Este villancico que les ofrezco hoy, lo compusimos en una época en la que una serie de desgracias se habían ido produciendo en nuestra familia, de forma inesperada y una detrás de otra. En ese contexto, meditar sobre el nacimiento de Cristo fue, para mí, un gran consuelo.

Por alguna razón que no acabo de entender, uno de los lectores incluía el Testamento de la Reina Isabel la Católica en su comentario como un ejemplo de fundamentalismo religioso. He decidido incluir en este artículo los párrafos de dicho testamento que versan sobre los nuevos territorios americanos, para que los lectores puedan juzgar por sí mismos (y, de paso, disfruten del hermoso lenguaje castellano de principios del siglo XVI).
El otro día, una amable lectora me entregó un panfleto lefebvriano que le habían dado por la calle. En él se detallaba una serie interminable de quejas contra los cinco últimos papas por supuestas desviaciones de la fe católica.
Por desgracia, es una costumbre habitual entre buena parte de los católicos no pensar en lo que se está diciendo en las oraciones de la misa. ¡Qué desperdicio! Especialmente ahora en Adviento.
Como este blog se ocupa muchas veces de problemas de la Iglesia y de la sociedad, es un placer poder tratar también noticias que nos recuerden que la gracia de Dios sigue actuando. Antesdeayer, me alegró el día leer, en Religión Digital y luego en otros medios, que Doña Mercedes Aroz, senadora por Barcelona, había dimitido de su cargo porque su conciencia no la permitía seguir aceptando leyes y políticas contrarias a la moral:



