Una pequeña participante
En su mensaje con ocasión del Ángelus, el Papa ha querido decir unas palabras a los participantes en la celebración en defensa de la familia cristiana que se ha celebrado hoy en Madrid. Entre otras cosas, el Papa ha dicho que las familias cristianas tienen una misión profética: manifestar ante el mundo el amor de Dios.
Aquí tienen la foto de una pequeña participante. Cecilia, al participar en la celebración de hoy como miembro de una familia cristiana, ha empezado a dar sus primeros pasos como profeta ante el mundo. Me ha recordado las palabras del Benedictus: “Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor, a preparar sus caminos“.

No, hoy no voy a hablar de teólogos desorientados, abusos litúrgicos, curas sinvergüenzas, obispos extravagantes, cristianos apegados al dinero y otras mil noticias escandalosas que, por desgracia, leemos tan a menudo. Voy a hablar de la celebración de la Familia Cristiana de mañana y del “buen escándalo”, del que produce Cristo, que es piedra de escándalo.
Aquí tienen el esperado final de la historia de Ariane, que comenzó en el de ayer.
Hoy ofrezco a los lectores una preciosa historia personal de conversión que me ha enviado una lectora, Eulalia. Como es larga, la he dividido en dos “episodios” y mañana publicaré el desenlace. No hace falta decir que me ha encantado.
La idea de este villancico es recordar que la Navidad cumple las promesas de Dios hechas a los profetas y patriarcas de Israel. En muchos casos, no entendemos el Nuevo Testamento porque no conocemos el Antiguo. Como no conocemos la promesa, no entendemos su cumplimiento.









