Familia en misión en Filipinas (I) : lo que Dios quiera
Una lectora me ha enviado su testimonio de familia en misión, en una zona muy pobre de Filipinas. Creo que les llamará la atención que, en este caso, no son los padres de la familia los que cuentan su experiencia, sino una de las hijas, Ana.
Me ha gustado especialmente de este testimonio algo que, desde un punto de vista humano, parecería un fracaso: debido a una enfermedad muy grave de varios de los miembros de la familia, tuvieron que volverse a España después de sólo cuatro meses de misión en Filipinas.
Quien envía y quien hace los planes de las familias en misión y de todos los misioneros es Dios. Puede tener planeada para ellos toda una vida en la misión o sólo cuatro meses, eso depende de él. Lo importante es ponerse en manos de Dios y poder decirle, como esta familia en misión: lo que tú quieras, como tú quieras, cuando tú quieras.
Sólo así puede experimentarse el cumplimiento de la promesa de Cristo: Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras por mí y por el Evangelio dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno, con persecuciones, y, en el otro mundo, la vida eterna.

Estos días, ha celebrado su 90º aniversario la revista “21”, de temas religiosos. Debe de ser una de las revistas religiosas más leídas de España, a juzgar por los 30.000 suscriptores que tiene.
He recibido estas líneas de Fernando, que, como recordarán, se encuentra con su
Leo en Religión en Libertad que un grupo de obispos japoneses ha acudido a Roma, para presentarle al Papa su queja por la “la poderosa actividad sectaria de los miembros del Camino”. Desde un punto de vista muy diferente, tenía ya noticias desde hace tiempo sobre las tensiones entre varios obispos de Japón y el Camino Neocatecumenal, gracias a lo que me había contado sobre su experiencia personal en este tema Fernando y Kuki,
Nuestra época se siente orgullosa de ser la más “crítica de la historia”, de haber alcanzado la mayoría de edad del pensamiento, que ya no admite fábulas teológico-religiosas, ni argumentos de autoridad, ni tampoco tradiciones que lastren la libre investigación. Sin embargo, en mi opinión, el problema principal de esta época es que no es lo suficientemente crítica con las ideas aceptadas en ella. Difícilmente se encontraría un momento histórico en el que se haya aceptado más acríticamente el pensamiento dominante.









