De Mallorca al Amazonas y del catolicismo a la fraternidad humana
Me ha hecho gracia leer que, en el Sínodo de la Amazonia, se ha utilizado la falta de sacerdotes como excusa para intentar acabar con tesoros de la Iglesia Latina como el celibato sacerdotal. ¿Realmente el problema es la falta de sacerdotes? ¿O el problema es otro y no queremos verlo?
Veamos a qué se dedica una buena parte de los clérigos. Tomemos como ejemplo una carta pastoral recién publicada por Mons. Sebastián Taltavull, obispo de Mallorca, que alguien me envió ayer. Significativamente, el título de la carta es “nuestros hermanos musulmanes”.
Curiosamente, por muy pastoral que pretenda ser, no parece que la carta tenga por fin pastorear a nadie. No se dirige a sus fieles ni a nadie en concreto. Es, más bien, una declaración políticamente correcta de cara a la galería, que el obispo hace en nombre de los católicos (aunque, por alguna razón que se me escapa, no les llama católicos, sino “los cristianos que practicamos la religión católica” o “los cristianos de la Iglesia católica”).
¿Y qué se dice en la carta en nombre de los católicos? Se elogia el “bien de nuestra convivencia ciudadana y del diálogo interreligioso”, a la vez que se pondera lo estupendo que es y la “alegría” que nos produce el hecho de que se enseñe la religión islámica en las escuelas. Igualmente, se subraya nuestro deseo de “cooperar para una convivencia basada en el diálogo y la fraternidad humana” y de “compartir con los musulmanes respeto, inquietudes, oración, ayuda social a los más pobres”, así como de llevar a cabo “pactos de cooperación que aporten lo mejor de cada religión” para “crear una sociedad basada en la igualdad, la justicia y la paz, junto con la práctica del bien y el ejercicio de los derechos humanos”.
Dejando a un lado lo de compartir la oración con los musulmanes, que es muy difícilmente comprensible, ¿qué es lo que falta en esta carta pastoral? Muy fácil: catolicismo. Quitando una alusión más bien vergonzante y abstracta a un Dios indefinido que vale igual para el cristianismo que para el islam, lo que dice Mons. Taltavull podría decirlo igual cualquier dirigente de partido político, cualquier presidente de una comunidad de vecinos y cualquier ONG de tres al cuarto. Son meras consideraciones políticamente correctas, pelagianas y llenas de esa buena voluntad cómoda y facilona que no compromete a nada y nunca ha dado el más mínimo fruto. Por no hablar del indiferentismo religioso de libro, para el que lo ideal es que todos aportemos “lo mejor de cada religión” con el fin de lograr una sociedad que trascienda las diferencias religiosas, basada en una fraternidad meramente humana.
No solo no se menciona siquiera el nombre de Cristo en toda la carta, sino que tampoco se dice a los fieles lo que verdaderamente hay que decirles: que los católicos estamos llamados a evangelizar y convertir a la fe católica a los musulmanes. A juzgar por la carta, uno sacaría la conclusión de que Jesucristo, en vez de mandar a los apóstoles “id y anunciad el Evangelio a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, en realidad dijo “id y compartid inquietudes y ayuda social con todos los pueblos”. De algún modo, se ha pasado de concebir a los cristianos como “ciudadanos del cielo”, según decía San Pablo, al deseo poscristiano de crear, más bien, una sociedad terrena agnóstica y relativista “basada en la igualdad, la justicia y la paz”, donde el Evangelio sea finalmente superado por el “ejercicio de los derechos humanos”.
Si leyeran esa carta los poderes públicos (que no lo harán, porque no les interesa), deducirían que la Iglesia es, simplemente, otra de esas organizaciones seculares que tienen por misión repetir lo que todo el mundo dice. Si leyeran esa carta los musulmanes (que tampoco lo harán), sacarían la conclusión de que los católicos no creen en nada. Si leyeran esa carta los fieles… bueno, es evidente que los fieles no van a leerla porque ya saben por experiencia lo que suelen ser esas cartas: paja, paja y más paja. Vanitas vanitatum et omnia vanitas.
A la vista de este ejemplo, que es similar a otros mil que podríamos citar, parece evidente que el verdadero problema no es la falta de sacerdotes, sino que multitud de clérigos (obispos incluidos) se dedican a cualquier cosa menos a su labor. No solo no evangelizan, sino que desevangelizan. No solo no explican la fe católica, sino que se avergüenzan de ella, la ocultan y la deforman. Algunos son catequistas y evangelizadores, pero de ideologías mundanas y de lo políticamente correcto. Piden perdón, pero no por sus pecados, sino por el hecho de ser católicos, mientras se apresuran a explicar que la Iglesia moderna en realidad va a dejar de ser católica para que el mundo la acepte de una vez. El problema son los maestros que no enseñan, los contemplativos que no contemplan, los misioneros que creen que todas las religiones son iguales y tantos clérigos, en definitiva, que odian el catolicismo y se esfuerzan por convertir a los fieles a su ateísmo.
Si los obispos dicen lo mismo que dice el mundo, ¿para qué necesitamos obispos? Para soltar tópicos buenistas desde un cómodo sillón ya pagamos el sueldo a los políticos. Si los clérigos y misioneros van a quitar la fe a los fieles, será mejor que haya pocos y no muchos. Si lo que se va a enseñar a los cristianos de Mallorca, de la Amazonia o de cualquier otro lugar del mundo es puro secularismo, ¿no se bastaría y se sobraría el mundo para enseñárselo sin necesidad de ayuda de la Iglesia?
En vez de afrontar la realidad, seguimos obstinados en atribuir nuestros males a cualquier cosa menos el verdadero problema, que siempre, siempre, siempre está en la falta de fe. Un enorme número de clérigos (incluidos obispos), religiosos y catequistas no creen en Dios ni en su Hijo Jesucristo, pero nadie quiere solucionar ese problema. Incluso, si hace falta, se convocan sínodos para disimular lo que realmente sucede y ocultarlo con ruido, reivindicaciones absurdas y tonterías pseudopaganas. Lo que sea para no pensar en lo que de verdad nos está matando.
Miserere nobis, Domine, miserere nobis.
74 comentarios
Hernán Cortés, IV carta de relación.15 Oct, 1524.
Tener razón y demostrar que estamos en lo cierto es algo que a todos nos satisface, no podemos negarlo. Es un refuerzo para la autoestima y un modo aparente de equilibrio. Pero la mayoría de nosotros entendemos que hay límites, sabemos que es vital aplicar actitudes constructivas, una visión humilde y un corazón empático capaz de apreciar y respetar los enfoques ajenos pero hay algunos con una voz interior que, de modo repetitivo, les dice una y otra vez que sus creencias son las mejores, que sus enfoques son inamovibles y que su verdad es un faro de sabiduría.
Aquello que rodea al estilo enconado de alguien en obtener siempre un resultado favorable se basa en tres elementos: necesidad de apuntalar su ego, necesidad de reafirmar su autoestima, el miedo a otras posiciones que lo hagan "perder" poder y control. Para muchos tiene que ver más con el poder que con la razón misma. Parten de la idea de que la verdad es un objeto sobre el que es posible tomar posesión; dan por sentado que hay verdades inmodificables y que ellos son sus portadores. Su incapacidad de escuchar los aísla. Su dificultad para comprender los estanca. Generalmente se sienten atormentados cuando no logran traer agua para su molino y son excesivamente sensibles a la crítica.
Pero quería subrayar para quienes no hayan leído la carta, el fin para el que don Sebastià exhibe toda esa parafernalia de la nada: para esconderse detrás de los musulmanes en la defensa de las clases de religión. Es decir, para defender la tostada de todos aquellos que viven de eso, que no es vivir de la evangelización, que esto, el Señor y san PAblo lo defendían. La tesis que se exhibe es: nos alegramos que los musulmanes entren en el juego este de la religión en las aulas. La tesis de fondo que apenas oculta es: la alegría no nos viene de eso, sino de suponer que si a ellos les conceden eso, a nosotros no nos las quitarán, como ya mascábamos, a no ser que el poder quiera ir contra la igualdad. No se puede caer más bajo.
Si no aceptas esto, por definición, estas fuera del catolicismo.
Lo demás son juegos psicológicos para meter la culpa en quien se mantiene firme en la Verdad.
Un saludo en la Fe.
Tenemos otros ejemplos de "católicos sin sal" aquí mismo un poco más arriba. No hay verdades. Todo es lo mismo.
Y así nos va.
El problema es que el ser humano es el mismo desde el principio de los tiempos y la buena voluntad (de haberla) no es suficiente. Y todo ese "hermanamiento universal de cumbayá" no vale para nada.
Con lo musulmanes (y otras religiones) podemos defender las cosas comunes que tenemos (p.ej cuando el estado laica quiere pasarnos por encima), pero nunca igualarnos. pporque así ¿quien se va a convertir?.
Desde hace tiempo ya llegué a la conclusión que el problema de los católicos es que, en general, no nos lo acabamos de creer. Si de verdad, nos lo creyésemos, aunque fuese un poco...todo sería diferente, y no digamos cuando esto sucede dentro de sacerdotes, obispos...etc. Pero claro, cuando se cobra y se vive "de la Iglesia", cuesta salir fuera, a un mundo que ya te digo yo la misericordia que tiene.
Es comprensible. Para el musulmán no existe Cristo -Señor y Salvador-, sino el profeta Jesús, un hombre como lo fue Mahoma. Concretamente, el penúltimo de los profetas antes de que apareciese por Arabia el camellero mecano.
Si ese obispo le manda esa carta a algún musulmán, firmándola como D. Sebastián Taltavull (no como obispo ni como consagrado), diríamos que es un cristiano cobarde.
Al firmarla como obispo, habría que añadirle un reproche mucho más grave: ¿Es que le parece bien que en los colegios de su obispado se pueda mentir y blasfemar de Nuestro Señor Jesucristo?
"Un enorme número de clérigos (incluidos obispos), religiosos y catequistas no creen en Dios ni en su Hijo Jesucristo"
Completamente de acuerdo. Aunque solo Dios ve en el interior, si nos atenemos a sus hechos, es humanamente imposible pensar que puedan creer en Dios. Es que no tienen el mas mínimo temor de Dios.
Y yo creo que el que menos cree de todos es el que escribe que se puede comulgar en pecado y sin arrepentimiento.
En cierto modo, de estirpes hermanas son, ismaelitas e israelitas, hijos de un mismo padre en la carne. Pero los cristianos somos hijos adoptivos de Dios por aquella promesa, que es mucho más. Y hermanos de Cristo, no de tal o cual hombre, que sólo lo somos de manera natural, lo que no indica nada, a pesar de que el iluminismo masónico o no haga pensar otra cosa a nuestro pobre obispo.
Mira que ni un obispo español ha abierto la boca contra lo que está pasando en la Iglesia, pero a algunos les ha faltado tiempo para unirse al despelote ecoteologico y ecumaniaco. Es evidentisimo para el más tonto que ante el asesinato en masa de niños no nacidos, la apostasia masiva, el pecado permanente etc que relevancia puede tener la ecología? Cero. Pero si un solo niño no nacid y nacido, vale muchísimo más que la Amazonia entera.
Para entenderles hay que recurrir a lo de quien no cree en Dios, termina creyendo en cualquier cosa, incluida la pachamama. No tienen fe, estos obispos que les ha faltado tiempo para ecumenizarse con el islam y la ecología, no tienen fe. Y muchos obispos mudos, tampoco, o muy débil.
Pero como es posible que prácticamente todos los obispos callen? Que espectáculo luciferino el de los padres sinodales de la pachamama. Pero como hemos podido llegar hasta aquí?
Pues no es posible haber llegado a Francisco, sin sus papás precursores y con el silencio entonces de los obispos y dejando perderse los seminarios.
Lo mismo que no se ha podido pasar de la religión de Dios a la de la pachamama sin haber pasado antes por la religión del hombre de los últimos 60 años.
El espectáculo de la Jerarquía es tan deleznable que solo se puede entender por su falta de fe, en el mejor de los casos, y en otros algo mucho peor.
"Es evidentisimo para el más tonto que ante el asesinato en masa de niños no nacidos, la apostasia masiva, el pecado permanente etc que relevancia puede tener la ecología? Cero. Pero si un solo niño no nacido y nacido, vale muchísimo más que la Amazonia entera"
Claro.
Pero protestar sinceramente contra el asesinato de niños inocentes es embarazoso, impolíticamente correcto y hace que te critiquen los medios y no te inviten a congresos y recepciones.
En cambio, protestar hipócritamente contra el cambio climático es respetable, políticamente correcto y hace que te elogien los medios y te inviten a congresos y recepciones.
Es evidente que lo primero es propio de extremistas, ultracatólicos, rígidos y autorreferenciales.
Sí. No hay nada más aburrido y repetitivo que el pecado. Cualquier sacerdote que confiese frecuentemente lo puede confirmar.
“pactos de cooperación que aporten lo mejor de cada religión”
Lo mejor de la religión católica es Jesucristo, Dios hecho hombre, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
¿Es a eso a lo que se refiere Mons.? Es de temer que no, ¿verdad?
Porque los musulmanes cooperando con eso no los veo, realmente.
Y entonces, Mons. ¿qué es para Ud. lo mejor de la religión católica?
Cerrá y vamos, dicen.
Saludos cordiales.
Si algunos cardenales y obispos más, hubieran alzado la voz imponente de la verdad, esas risas insulsas de los padres sinodales se hubieran tornado en acongoge, y especialmente el vicario de Cristo no se hubiera atrevido a tanto. Solo la verdad es valiente, los que no están en la verdad, son cobardes.
"Si algunos cardenales y obispos más, hubieran alzado la voz imponente de la verdad..."
Eso mismo pensé yo (y sigo pensando) sobre el sínodo de la familia y Amoris Laetitia y la introducción del divorcio y el fin que justifica los medios en la Iglesia. Habría bastado un grupito de obispos, una docena, que dijeran en público, como sucesores de los apóstoles, que ni el Papa ni nadie tenía poder para decir esas cosas, y los malvados se habrían echado atrás.
Pero cuanto más callan los que tienen fe, más se envalentonan los que no la tienen.
"Cerrá y vamos, dicen"
Aquí decimos "apaga y vámonos". Por suerte, la luz de Cristo no se apaga nunca, aunque algunos intenten esconderla bajo el celemín.
"Yo creo que sí es por falta de sacerdotes, pero sacerdotes verdaderamente católicos"
Es que, para sacerdotes paganos, basta con los de los propios pueblos paganos. No hace falta que nosotros les proporcionemos más.
"El indiferentismo religioso, en un obispo, suele ser señal fidedigna de pertenencia a la masonería eclesiástica. Se lo dijo la Virgen al padre Gobbi"
Probablemente lo era, pero me temo que ya no lo es. Se ha convertido, más bien, horresco referens, en la postura habitual entre el episcopado. Así nos va.
- "hay algunos con una voz interior que, de modo repetitivo, les dice una y otra vez que sus creencias son las mejores, que sus enfoques son inamovibles y que su verdad es un faro de sabiduría".
Aquí se ve un intento de descalificar al otro, sin argumentos sólo un juicio de intenciones. Casi diría que como no se puede rebatir lo que el otro diga se intenta atacar su imagen.
Pero la cuestión es que no son "muestras creencias", sino de una Verdad revelada. Si quitamos ésto se desmorona el edificio, porque sin una Verdad lo que digamos "todos" se trataría de meras opiniones. Hoy podemos jugar a ir un poco por libre, en teoría liberándonos de las ataduras "tranochadas", porque aún existe en las mentalidades lo sembrado por 2.000 años de cultura cristiana, pero según avanza el progresismo esto se va perdiendo, y cuando ya no quede nada de ese poso se dará solo relativismo, y lo que hoy nos parece asumido por todos ya no lo será.
Y además en cierto modo los rebeldes con lo que ha sido tradicional están sembrando que luego se rebelen contra ellos y que digan, porque su autoridad ya no será reconocible. ¿Sin una Verdad en qué se basaría su autoridad?, y ¿quién puede interpretar mejor esa Verdad si no es la tradición de la Iglesia?, por eso hoy no se puede contradecir la doctrina dicha anteriormente.
Saludos cordiales.
Y además, si la cuestión estriba en ser más, la solución es muy fácil: ordenemos al sacerdocio no sólo a casados, sino a seguidores del Real Madrid, a los que les gustan las rubias pechugonas o a los homosexuales, a los adictos a lo que sea, etc., etc., etc.
Entiende pues el señor obispo, que hay otras religiones que poseen "cosas" ( ¿verdades reveladas, creencias, costumbres, formas de entender el mundo?) mejores que la católica...
No puede entenderse de otra forma, ya que carecería de sentido proponer cooperar para empeorar lo que ya tienes....Vamos , digo yo.
Lecciones de catolicismo de ti ni media, ni de democracia, ni de lógica, ni de historia, ni de decencia, ni de honradez, ni de seriedad,ni de nada.
Por cierto convertir a un musulman o a cualquiera no lo hacen los hombres como tales lo hace Dios.
Los hombes son vehículos.
Curiósamente es mas facil convertir a un verdadero musulman, a uno que sabe de verdad de lo suyo que a la mayoría de ellos. La mayoría tiene menos idea de su Fe que los católicos en general de la nuestra, al menos los españoles, que ya es decir. Pero lleva mucho tiempo.
A ver si no será que preferiríamos que no se les notase tanto, ni objetiva ni siquiera subjetivamente, porque disimulasen o hiciesen ver una fe a prueba de bombas, al estilo del San Manuel Bueno de Unamuno.
"Un enorme número de clérigos (incluidos obispos), religiosos y catequistas no creen en Dios ni en su Hijo Jesucristo"
- Y eso quién lo sabe. Eso quién se lo ha dicho. Quién ha venido a confesárselo. Esa sinceridad o falta de ella cómo se nota, cómo usted la nota, cómo a usted no se le nota.
"pero nadie quiere solucionar ese problema".
- Ah, o sea que tiene su solución y todo pero se prefiere tener la mala intención de despreciarla. Porque claro, si se puede tener la cantidad de fe que se quiera, y exigirla a todos, y sobre todo que se note para que no se diga, pues está claro que la salida no es otra que unos adelante y otros a la calle, ¿me equivoco?
Pues nada. Y con los de la "religión equivocada", en vez de llevarse bien, de aprovechar lo poco o mucho que nos une, en lo religioso y en lo laico, en vez de predicar con el ejemplo ya que tan convencidos estamos de llevarles la delantera en civilización o lo que sea, no, mejor soltarles que "los católicos estamos llamados a evangelizar y convertir a la fe católica a los musulmanes". Que como algunos son tan finos, a lo mejor nos dan las gracias por venirles con el consejo.
"Presuntamente, habría que añadir, porque eso nadie lo sabe, y habíamos quedado en que "de internis neque Ecclesia""
Ese "de internis" se refiere 1) a la culpabilidad subjetiva, que solo Dios conoce, y 2) a juzgar a las personas. No tiene nada que ver con esto. Si yo le hablo en francés y usted solo alcanza a responder "Oh là là" le pregunte lo que le pregunte, deduzco que no habla francés. Si hace un examen de matemáticas y responde todas las preguntas mal, el profesor deduce que no sabe matemáticas y le suspende. Da igual que el conocimiento sea algo interno, porque su manifestación es externa. Del mismo modo, si alguien demuestra por sus palabras y actos que piensa y actúa como alguien que no tiene fe, los demás deducimos legítimamente que no tiene fe, aunque la fe en sí misma sea algo interno. De hecho, esa es precisamente la forma en que usted sabe que el Dalai Lama o el imán de Abu Dhabi no son católicos, aunque la fe católica sea algo interno, así que no hay nada de raro en ello.
"doblemente triste porque, encima, los aludidos quedarían disculpados. ¿O es que un cristiano, por muy obispo que sea, es culpable o merecedor de la "cantidad de fe" que tiene?"
No parece entender muy bien lo que es la fe. La fe es una virtud teologal. Es teologal porque es don de Dios, pero es virtud porque nosotros tenemos que practicarla y podemos descuidarla, dejarla morir o rechazarla. Por lo tanto, la fe es una gracia, pero si la rechazamos o descuidamos somos culpables de haberlo hecho.
En cualquier caso, nada tiene eso que ver con este post, que no trata de la culpabilidad subjetiva de los implicados, que es algo que fundamentalmente les interesa a ellos y a Dios. De lo que hablamos nosotros es del hecho en sí de la falta de fe.
"¿Quién es responsable de sus dudas espirituales?"
De nuevo, es lo mismo que pasa con la fe. Nadie es culpable por sentir dudas, pero sí puede serlo si deja voluntariamente que esas dudas le alejen de la fe o, más frecuentemente, de la moral. Es decir, si consiente voluntariamente a ellas. Sentir no es consentir.
"Y eso quién lo sabe. Eso quién se lo ha dicho. Quién ha venido a confesárselo. Esa sinceridad o falta de ella cómo se nota, cómo usted la nota, cómo a usted no se le nota"
Basta leer el artículo para entenderlo. El que vive la vida con criterios que no son cristianos, entiende las cosas con criterios que no son cristianos, predica algo que no es cristiano, tiene una esperanza puramente mundana, etc. es que no tiene fe. Si la falta de fe no se manifestara en absoluto en la forma de hablar, actuar, pensar, etc., entonces tener fe no serviría de nada, sería algo puramente formal. Pero la realidad, como todos sabemos, es que sí se manifiesta.
"y exigirla a todos"
Yo no se la he exigido a todos. Se exige al que es sacerdote, clérigo, religioso, etc. Porque si no tiene fe, lo que está haciendo es engañar a todo el mundo y propagar su propia falta de fe, abusando de la misión que la Iglesia le ha encomendado.
Tampoco es nada extraño. Usted no exige a nadie que sepa fontanería... excepto al fontanero.
"Y con los de la "religión equivocada", en vez de llevarse bien, de aprovechar lo poco o mucho que nos une, en lo religioso y en lo laico, en vez de predicar con el ejemplo ya que tan convencidos estamos de llevarles la delantera en civilización o lo que sea, no, mejor soltarles que "los católicos estamos llamados a evangelizar y convertir a la fe católica a los musulmanes". Que como algunos son tan finos, a lo mejor nos dan las gracias por venirles con el consejo"
Solo el hecho de que ponga religión equivocada entre comillas ya indica de donde viene el problema de comprensión. La respuesta es sencilla: Sí, los católicos queremos anunciar la salvación de Cristo a los demás, porque estamos convencidos de que no hay otro nombre bajo el cielo que pueda salvarnos, porque el mundo se muere a chorros porque no conoce a Cristo, porque la vida solo tiene sentido en Él, porque esos demás nos importan y queremos darles lo único que merece de verdad la pena y porque queremos obedecer el mandato de Cristo de hacerlo así. Que nos den las gracias o no es irrelevante.
Efectivamente, cuando se ve la verdad como la ve Ud., es lógica su actitud, pues haciendo de "su verdad" punto de partida, quienes no la compartan caen (según su verdad) en "apuntalar su ego... ansias de poder...".
Todo eso lo he vivido personalmente, pues tuve mi época en que pensaba-obraba-juzgaba así.
Pero el tema de la Verdad es algo que "invade" no algo que se "posee". Ostentar la Verdad como "mi verdad" es limitarla y limitarme.
No, la Verdad tiene concomitancias con el Teorema de Pitágoras por ejemplo. Yo no lo he inventado, por tanto no puedo apropiármelo, pero sí proclamarlo como verdadero, y como verdadero para solo y esclusivamente triángulos rectángulos. El resto de todos los infinitos y posibles triángulos no absolutamente rectángulos no entran en el "privilegio" del Teorema de Pitágoras, guste o no guste, parezca bien o parezca mal, se opine como se opine, pues el Teorema no es cuestión de gustos o no gustos, ni de mejores o peores pareceres u opiniones, es cuestión de que el Teorema de Pitágoras es verdad. Y punto.
Y tan verdad y punto, como que si algún otro triángulo no absolutamente rectángulo tuviera justo derecho a incluirse en el Teorema pitagórico, toda la Geometría plana se iría al retrete, pues las relaciones existentes entre los polígonos, están tan sutilmente imbricadas, que admitido un error o imprecisión, la ciencia geométrica se derrumba como las fichas de dominó.
Ciertamente la Verdad, tiene mayores y mejores ámbitos que la verdad pitagórica de su teorema, pues trasciende a donde ha de llegar la Caridad.
Pero la Caridad con el equivocado, no puede traicionar al mismo equivocado consintiendo en devaluarle la verdad para hacérserla más asequible, como mal profesor de geometría, sería aquel que consintiera a sus alumnos un error en el Teorema de Pitágoras. En el Dogma pasa lo mismo, aunque, repito, la Caridad ha de templar la destemplanza en la exposición de la Verdad.
El único que puede decir (y lo dijo) "La Verdad soy Yo", es Jesucristo.
¿Que a veces nos creemos con el mismo derecho?, Cierto. Pecadores somos... y debemos continuar nuestro camino de conversión, examinándonnos cuando encontramos hermanos como Ud. que me recuerdan el riesgo de obrar con mucha verdad y caridad... ¿cansina?.
Muchas gracias.
Lo que este obispo dice resulta muy conveniente y levantará pocas críticas entre los progres, además por el aspecto me parece que tiene posibilidades de llegar a cardenal...corriente abajo suavemente.
"lo que verdaderamente hay que decirles: que los católicos estamos llamados a evangelizar y convertir a la fe católica a los musulmanes".
Los católicos estamos llamados a evangelizar; lo de convertir es obra del Espíritu Santo y de la docilidad de la libertad personal a la acción del mimo.
"Bruno, una matización a la siguiente frase […] Los católicos estamos llamados a evangelizar; lo de convertir es obra del Espíritu Santo y de la docilidad de la libertad personal a la acción del mismo".
Es una buena matización. Sin duda ese es el sentido de la frase. Pero conviene señalar que la frase en sí misma no está mal, de hecho es el lenguaje tradicional de la Iglesia.
Por ejemplo, San Francisco de Sales decía: "San Francisco [de Asís] fue a Egipto a convertir infieles o a morir mártir entre ellos" (Práctica del amor de Dios). El Padre Ribadeneyra cuenta que Santa Rosa dijo a un confesor suyo, que temía los peligros de ir a la misión: "Vaya, Padre mío, y no tema; vaya a convertir estos infieles, y mire que el mayor servicio que pueden los hombres hacer a Dios es convertirle las almas, y esta es obra propia de Apóstoles" (Flos Sanctorum). En las Leyes de Indias, se decía: "Donde bastaren los predicadores del Santo Evangelio para pacificar y convertir los Indios, no se consienta que entren otras personas que puedan estorbar esta conversión y pacificación". Y podríamos dar infinidad de ejemplos más.
Lo que quiero decir es que no hay ningún problema en hablar de convertir a alguien, porque eso es lo que se ha dicho siempre en la Iglesia, pero por supuesto sabiendo lo que señalas, que el verdadero autor de la conversión es Cristo, los hombres somos, a lo sumo, causas instrumentales.
Nada hay de raro en esto. Es lo mismo que sucede cuando decimos "me convertí" o que tal persona "se convirtió". Ni yo me he convertido a mí mismo ni esa persona se ha convertido a mí misma. La conversión siempre procede de Dios, pero como Dios se complace en actuar dentro de la libertad humana (y haciendo posible esa libertad), nada hay de malo en hablar de convertirse o convertir a otros. Por eso dice la Escritura esa frase maravillosa en el Libro de las Lamentaciones: "conviértenos a ti, Señor, y nos convertiremos".
"al inicio en su toma de posesión, ya soltó un par de "perlas" de antología a la prensa sobre el "sacerdocio femenino" que le dejaron retratado"
No recuerdo eso, pero sí recuerdo una ocasión en que salió en la televisión diciendo a dos señoras que a él no le importaría casarlas, pero que se lo impedía la "institución".
Y no pasó nada, por supuesto. Bueno, sí, que era obispo auxiliar y le dieron una diócesis para él solo. ¿Cómo no van a decir barbaridades sacerdotes y obispos, si decirlas sale gratis y a nadie parece importarle que no crean en la fe de la Iglesia?
¿La Carta de Taltavull (o como se llame)? Un despropósito, sí, una vergüenza para un sucesor de los apóstoles. No hay por dónde cogerla ni se ve con que salvarla, siquiera en parte. Un (inútil) ejercicio de cobardía. Y dejo a este triste obispo, que ya está bastante vituperado. Y tú lo haces mucho mejor.
De ahí a extender el mal de Taltavull a "un enorme número de clérigos (incluidos obispos), religiosos y catequistas que no creen en Dios ni en su Hijo Jesucristo"
y a
"los maestros que no enseñan, los contemplativos que no contemplan, los misioneros que creen que todas las religiones son iguales y tantos clérigos, en definitiva, que odian el catolicismo y se esfuerzan por convertir a los fieles a su ateísmo"
Pero ¿qué autoridad os ha sido conferida para soltar esas barbaridades contra todo el mundo (menos contra vosotros mismos, impecables y puros) le caiga a quien le caiga?
¿Qué efecto hará (bah, y qué os importa a vosotros hacer daño, siendo tan perfectos) en tantos buenísimos sacerdotes y religiosos que han entregado toda una vida y que han peleado la buena batalla, han acabado la carrera y han guardado la fe, viendo que son precisamente los católicos auténticos, los fieles, aquellos a los que ellos han enseñado, gobernado y santificado, los que ponen el ventilador y cargan contra la falta de fe de una cantidad "enorme" de clérigos, da igual quién?
¿Y en los poquitos seminaristas que tenemos, cada uno de ellos un milagro espectacular, qué efecto puede tener esta machacona insistencia de los buenos-buenos en extender al grueso de la clerecía todo este colosal desprecio, toda esta inaudita exigencia de una perfección que quienes la exigís aún estáis por demostrar?
Pues mirad, yo solo he conocido sacerdotes buenos. Y ya tengo años. Y dentro de todos esos buenos, un importante número de ellos son sacerdotes MUY buenos. ¡¿Y qué habría sido de mí y de mis muchos errores, desvíos, tropiezos y tumbos sin los buenos y buenísimos sacerdotes de los que Dios se ha servido para no perderme?! Del peor de los sacerdotes que haya yo tratado (y no hablo por retórica ni a bulto, sino que pienso en alguien concreto) tengo que agradecer y reconocer significativos aciertos al guiarme. Y dar gracias a Dios.por ese sacerdote, también por ese. ¡Cuánto más por la inmensa mayoría de ellos, enamorados de Cristo y de su Iglesia por encima de todos los malos omentos!
Es que no sale una de su asombro. Si todo lo que yo supiera de los clérigos, lo supiera por los vosotros, ¡oh, vosotros, almas más puras que la de un bebé recien bautizado!, y luego viera a mi párroco, un bendito del Señor que no se apea de su cruz y en durísimas circunstancias no abandona ni una sola de sus obligaciones, con un amor que hasta duele verlo; o a mi anterior párroco, que obedeció al obispo en el servicio que le partía por la mitad pero se entregó como si fuera su último servicio al Señor sin rechistar; o el anterior, y el anterior del anterior, o el que me confesó el pasado domingo, o el que me confesó hace un mes, o el curita joven de mi primera confesión hace más de 50 años, o... una ENORME, esa sí es enorme, cantidad de hombres entregados a Dios que hoy se ven maltratados por el propio papa ¡pero peor tratados aún por sus fieles más fieles (o eso dicen ellos ser)!
Han renunciado a todo lo que vosotros no sois capaces de renunciar, contentos, con la alegría del bien superior al que sirven, para ganar, no una corona que se marchita como las vuestras, sino la que no se marchita, el ciento por uno que les ha sido prometido, pero os permitís dudar que merezcan. Como si detrás de los teclados de los puros no hubiera todas las miserias del mundo.
¡Todos somos pecadores, pero nosotros sabemos que lo somos y tenemos fe!, diréis. Si no, ¿cómo exhibir este pasmoso atrevimiento para repartir bofetadas a diestro y siniestro y le caigan a quien le caigan? ¿Pero y si empiezo yo a pensar que es imposible la fe en quienes con esta insistencia y vehemencia se ensañan contra los mejores?
No os importa la fe de Taltavull (o como se llame) , ni la "enorme" cantidad de clérigos que son tan malvados como decís. Aquí se viene a vomitar lo malísimo que es todo el clero ... cuya ausencia de fe y odio al catolicismo (¡es que manda**** el atrevimiento de la acusación!) os ha sido revelada gracias a la pureza de vuestros corazones, cabe suponer.
Miserere nobis, Domine, miserere nobis...
En cuanto a las bofetadas, no se dan así, en abstracto. Bruno y muchos de los que por aquí hemos comparecido, incluyéndola a usted, se las hemos dado expresa y personalmente al obispo de Mallorca, por no ejercer su ministerio. Caso que ha servido para hablar de la relación de ese caso con lo que se ha visto en el sínodo y la tristeza que da a quienes intentamos guiarnos por el catecismo y la gracia de Dios en la Iglesia, por la falta de una reacción de los pastores, que más bien parecen amoldarse al mundo al que parece haberse amoldado el sínodo, y se señala que eso viene de atrás. Que de cinco o seismil obispos sólo seis o siete hayan puesto el grito en el cielo por lo que sucedió en Roma da una idea de cómo está el colegio episcopal. Y si ésa es la cabeza, pensar que el cuerpo está también podrido, aunque tenga miembros sanos a pesar de las dificultades, como usted tan bien retrata, no parece que sea hacer una generalización arriesgada.
Ahora han cambiado al sacerdote de una de las parroquias, la misa de hoy ha sido maravillosa y eso me da la esperanza que, con el cambio, hayamos ganado mucho. Hoy en día estamos al albur de lo que nos va a tocar y eso es así se diga como se diga.
Por lo tanto no es echar una enmienda a la totalidad si no estar en un ay por lo que pueda pasar porque pasar, pasa, y el que viva donde pase tiene que llevar esa cruz. Negar eso es negar la realidad y, además obligarnos a mentir a los que yendo las cosas mal tengamos que decir que van bien para no escuchar filípicas.
Je, je. ¿Es que quieres multiplicar el número de lectores del post?
"Pero ¿qué autoridad os ha sido conferida para soltar esas barbaridades contra todo el mundo (menos contra vosotros mismos, impecables y puros) le caiga a quien le caiga?"
Supongo que es evidente que "un enorme número" no es lo mismo que "todo el mundo". Y sería absurdo pensar que estoy hablando de todo el mundo menos "nosotros mismos"(no sé si eso quiere decir los treinta o cuarenta blogueros de InfoCatólica, la mayoría de los cuales no son sacerdotes ni religiosos). Ni conozco a la gran mayoría de los sacerdotes y religiosos de la Iglesia ni podría conocerlos aunque viviera varios siglos.
Pero conozco a muchos sacerdotes personalmente de distintas zonas de la Iglesia (por diversas razones, conozco a muchos más que la mayoría de los católicos, así como su formación o falta de ella), y por colaborar en InfoCatólica y por conocer a esos muchos sacerdotes me llegan noticias de muchos más aún. Ojalá no fuera así, pero lo cierto es que un buen número de esos sacerdotes no comparten la fe católica y así lo expresan a menudo. Y eso teniendo en cuenta que busco activamente los buenos sacerdotes, así que mi muestra estadística está sesgada hacia el bien y hacia la fe. Uniendo esa información a las noticias que me llegan, no creo que me equivoque trasladando más o menos la misma proporción a la Iglesia entera (consciente de que variará según los diversos países, pero probablente sea una buena aproximación en promedio). Y el resultado es un número enorme.
Por otro lado, he visto siempre confirmada por los hechos esa aproximación. El mismo ejemplo de este post lleva a deducirlo: si el responsable de los sacerdotes de una diócesis, de su formación y ordenación y de toda su acción pastoral se avergüenza de la fe católica, ¿qué efectos tendrá eso en los sacerdotes? Hemos visto estos días el caso de la Amazonia, donde la mayoría de la población cristiana ya es protestante, según parece, y donde la mayoría de los obispos, misioneros y responsables, según se deduce de sus declaraciones, creen en cosas completamente distintas a las que creo yo. He conocido la formació de los sacerdotes en varias diócesis centroeuropeas, americanas y españolas y, francamente, para que salgan de esos centros de formación sacerdotes con fe firme hace falta un milagro. He conocido seminarios donde lo que estaba de moda era ser gay o fingirlo, donde se defendían abiertamente todas las posibles aberraciones de la moral sexual, donde los seminaristas tenían novia o novio, donde los seminaristas no conocían las oraciones más básicas del cristiano, donde los profesores de teología se complacían en escandalizar a los alumnos y destruir su fe, donde los formadores y profesores odiaban a la Iglesia, su fe y su moral con un odio profundísimo. He estado en celebraciones públicas donde se negaba la verdad de la Escritura, se decía que las cartas de San Pablo no eran "evangélicas" o directamente se sustituían por leer un texto del períodico, donde se cambiaba el credo por las ocurrencias de esa semana del sacerdote, donde los fieles salían de la Iglesia destrozados por el odio que destilaba el predicador hacia la Iglesia. He conocido diócesis donde quizá una cuarta parte del clero está amancebada y otra cuarta parte lo único que hace es decir Misa dos veces a la semana y después desaparecen y se dedican a sus cosas o donde el obispo casi se me ha echado a llorar al pedirme que rezara por la desoladora situación de su diócesis. He conocido congregaciones religiosas donde el odio a la Iglesia echaba para atrás, donde la moral de la Iglesia se rechazaba públicamente, donde los novicios eran arrianos o adopcionistas y donde las predicaciones eran habitualmente para criticar el catolicismo, la doctrina y la historia de la Iglesia. He conocido colegios católicos donde se enseñaba a los alumnos a ser más ateos que los ateos, donde presidía la asociación de padres de alumnos una pareja del mismo sexo o donde se explicaba a los niños que Mahoma, Jesús y Moisés eran enviados de Dios. He visto congregaciones de monjas destruidas por capellanes que les enseñaron todo tipo de maldades y barbaridades. He visto los abusos litúrgicos más horribles, una falta de fe palpable en la presencia de Cristo en la Eucaristía (considerada más bien como un símbolo), la falta de fe en la confesión (desaparecida o reducida a una especie de terapia o animación sicológica), la falta de fe absoluta en el bautismo y en la confirmación. He visto de todo, muchas más veces de las que puedo recordar. Preferiría infinitamente no haber visto esas cosas, pero no puedo negar lo que yo mismo he visto. La crisis de la Iglesia es muy profunda, tanto o más que la crisis arriana, en la que "el mundo se despertó arriano". El mal es real. La falta de fe es real.
Los buenos sacerdotes generalmente lo saben muy bien y lo sufren cotidianamente. El primero que me previno contra los "curas que no creen en Dios", sin que yo entendiera siquiera lo que quería decir, fue un venerable jesuita hace muchos años.
Y una gran parte del problema es que no queremos reconocer ese problema. Unos con buena intención, otros con mala, otros escandalizados y otros por un cariño y respeto reales pero a veces no bien entendidos a los sacerdotes. Otros (los responsables directos de hacer algo), porque no saben qué hacer o porque es más cómodo dejar las cosas como están.
¿Es esto que digo un ataque contra los buenos sacerdotes, obispos y religiosos? Es justo lo contrario. La fe, bondad, entrega y, en ocasiones, heroicidad de los buenos clérigos resalta mucho más por este escenario tan sombrío. Gracias a Dios he conocido y conozco a muchos sacerdotes buenos o magníficos, de los estilos y procedencias más diferentes, así como a un puñado de verdaderos santos de altar. Son una bendición en todos los sentidos.
Quiero y respeto mucho, mucho a los sacerdotes y religiosos. Su misma existencia me maravilla y me humilla al mismo tiempo. Están consagrados a Cristo, son vasos del Señor, rostro de Cristo entre nosotros, siervos de mi Señor, canales de la gracia de Dios, maestros de verdad y custodios de la vida eterna. No soy digno de desatarles los cordones del zapato. Cada sacerdote es un milagro mucho mayor que el del mar Rojo o el de los panes y los peces.
Precisamente por eso (y por el daño terrible que se sigue a los fieles) me duele tanto el estado en que está el clero en tantos sitios y la renuencia a afrontar este problema (como, por otra parte, han hecho, con sangre, sudor y lágrimas, varios obispos a los que habría que imitar).
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No me digas más.
Y no he acusado de mentir a nadie sino de lanzar generalizaciones terribles, que solo pueden deberse a la incapacidad para ver el bien en los demás.
Qué cruz más pesada tienen los consagrados con este autodenominado resto fiel.
"Hoy, Día de Todos los Santos, no es el día de la fraternidad humana, sino aquello que está en el Credo de los Apóstoles: "Creo en la Comunión de los Santos""
Bien dicho. Y muchas felicidades a ti también.
En el blog de Soley Le Figaro hablaba del denislamismo, es decir de la ceguera de muchos franceses que niegan el terrorismo islámico y lo reducen a acciones puntuales de alienados, pues negar que en España se están dando lo que algunos denunciamos es algo parecido. Pero la cosa no se refiere a sacerdotes puntuales, sino a una cantidad suficiente de ellos como para ser indicativa de algo.
"Ya sabiendo que enorme significa 20% me quedo mucho mas trabquila. Gracias"
Yo no me atrevería a dar porcentajes, claro. Pero incluso si fuera ese el porcentaje, eso significaría aproximadamente un cuarto de millón de sacerdotes, obispos, diáconos, religiosos y religiosas que no tienen fe católica. Evidentemente, es una cantidad enorme. Y el daño que hace una masa así de personas que no creen pero encargadas de formar, predicar, pastorear y dar ejemplo a los fieles Y a otros sacerdotes y religiosos) y de actuar en nombre de la Iglesia es también enorme.
Además, mi impresión es que probablemente el porcentaje es mayor, sobre todo entre los religiosos (aunque también es verdad que, de forma natural, el número total y el porcentaje entre estos últimos va disminuyendo, porque los que no creen apenas se "reproducen").
Pero no tiene sentido discutir por el porcentaje exacto (que nadie conoce), porque es indudable que el problema es muy, muy grande y muy, muy grave.
"En ce beau jour de la Toussaint, prions pour les prêtres du monde entier. Demandons l’intercession des saints du ciel pour qu’ils ne cessent jamais d’annoncer la vérité de Dieu et que la charité embrase toujours plus leurs cœurs"
Vale, traduzco:
"En este hermoso día de Todos los Santos, recemos por los sacerdotes del mundo entero. Pidamos la intercesión de los santos del cielo para que nunca dejen de anunciar la verdad de Dios y para que la caridad llene cada vez más sus corazones".
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Pues eso, tu "impresión". La cuenta real, no basada en impresiones, sino en cada alma que Él ha llamado, la lleva el Señor (y no con los datos que anota Pedro1, con su personal criterio)
Pedro 1: tú sabes que han protestado SEIS. No tienes ninguna idea de lo que hayan hecho miles de obispos. O cientos de miles de sacerdotes. A ver si van a tener que escenificar su dolor, su malestar y su protesta delante de ti para darte gusto.
Palas: tú no puedes opinar de los sacerdotes de Galicia o Andalucía ni de ningún otro sitio así a bulto, como hacéis: "una cantidad enorme, una enorme mayoría, tengo la impresión de quedarme corto..." Todos, todos esos juicios son, como mínimo, juicios temerarios.
¿Tampoco yo puedo decirte que no tienes que viajar 60 Km. cada vez que quieres confesarte? Claro que no. Por eso yo NO te he dicho tal cosa. ¿Que no pasaba antes? Claro que no: también antes había muchos más curas. Y los había porque había seglares santos de familias más católicas y humildes, que daban más hijos para el sacerdocio.
Santos y perfectos varones comentaristas infocatólicos:
¿Pero qué hacéis que no sois curas todos? ¿Pero a qué esperáis para ser los sacerdotes más santos? ¿O qué os apartó de ese camino? ¡Cuántos curas de Ars nos hemos perdido!
-Y viceversa. Le vuelvo a mencionar el ejemplo, novelesco pero verosimilísimo, del cura Manuel Bueno de Unamuno. Es muy atrevido fiarse de lo que la gente “demuestra por sus palabras y actos”. No siempre lo que habla la boca es de la abundancia del corazón. Será que voy cumpliendo años y aquello de la confianza en la boca de mi vecindario acumula ya demasiadas decepciones.
"No parece entender muy bien lo que es la fe”.
-Evidentemente mi especialización académica no puede ser la de usted, lo cual no nos debe acomplejar ni a uno en detrimento ni a otro a favor. Tengo la que Dios me ha dado, como a mi padre no se la dio, y la entiendo como he tenido ocasión de experimentarla, alimentarla y compararla.
“La fe es una virtud teologal. Es teologal porque es don de Dios, pero es virtud porque nosotros tenemos que practicarla y podemos descuidarla, dejarla morir o rechazarla. Por lo tanto, la fe es una gracia, pero si la rechazamos o descuidamos somos culpables de haberlo hecho. (…) Nadie es culpable por sentir dudas, pero sí puede serlo si deja voluntariamente que esas dudas le alejen de la fe o, más frecuentemente, de la moral. Es decir, si consiente voluntariamente a ellas”.
-O me equivoco o está usted echando mano de la “peligrosa” excusa de la sugestión, de la que tanto partido han sacado siempre los pensadores ateos. Y que yo no descarto, por cierto, pues lo he podido constatar en no pocos casos, el mío propio sin ir más lejos. ¿Acaso alguien rechaza la fe por gusto, o no suele ser más bien porque sencillamente la trascendencia que otros sienten tan cercana, a él no le dice absolutamente nada, ni los modelos que mejor encarnan esa fe en la vida real tampoco? ¿Quién es ese supuesto insensato que alberga dudas de fe y “se deja permitir” que esas dudas, a menudo insalvables hasta la muerte, le alejen de la fe? ¿Qué tiene que hacer entonces, sentirse equivocado, culpable, inferior, tonto? ¿Pensar en otra cosa, como siempre? O sugestionarse mejor, ¡claro!
No se puede tener la cantidad de fe que se quiere ni no se quiere. Se puede “cultivar” la fe pero no para cosechar más fe; como tampoco pensar que se tiene demasiada y convendría reducir la dosis. Si acaso hay que pedir a Dios que aumente nuestra fe, que de alguna manera superemos las dudas, y si acaso nos abandonemos a ese “fiarse” que es la fe, y que sea lo que Dios quiera, como siempre se ha dicho. Aunque bueno, al final es como siempre le digo a mis conocidos: mejor no me preguntes por eso, porque prefiero no darle vueltas, porque como se las dé se acabó.
Y le repito que yo solo puedo hablar desde mi banco anónimo de misa, no desde ningún departamento de facultad de teología.
“Basta leer el artículo para entenderlo”.
-De nuevo lo de antes, que es lo de siempre: es que no me entiendes, es que no has leído mi artículo, es que no me haces caso… Desde luego, todo lo que parece haberle llamado Dios para la filosofía no lo ha hecho para la docencia, ni aun entendida como enseñar al que parece que no sabe.
“Si la falta de fe no se manifestara en absoluto en la forma de hablar, actuar, pensar, etc., entonces tener fe no serviría de nada, sería algo puramente formal. Pero la realidad, como todos sabemos, es que sí se manifiesta”.
-La falta y también la presencia, y a veces de manera meramente utilitaria, aplicada, y en algún caso insincera, vuelvo a testimoniarle.
“Porque si no tiene fe, lo que está haciendo es engañar a todo el mundo y propagar su propia falta de fe, abusando de la misión que la Iglesia le ha encomendado”.
-Y al revés, por el interés contrario. Unamuno.
“Solo el hecho de que ponga religión equivocada entre comillas ya indica de donde viene el problema de comprensión”.
-Bueno, en esta casa, de lo de entrecomillar es mejor que no nos chinchemos demasiado.
“los católicos queremos anunciar la salvación de Cristo a los demás, porque estamos convencidos de que no hay otro nombre bajo el cielo que pueda salvarnos, porque el mundo se muere a chorros porque no conoce a Cristo, porque la vida solo tiene sentido en Él, porque esos demás nos importan y queremos darles lo único que merece de verdad la pena y porque queremos obedecer el mandato de Cristo de hacerlo así. Que nos den las gracias o no es irrelevante”.
-En efecto, esa es nuestra fe, nuestra convicción. Pero porque hemos venido al mundo en medio de ella. Pero ya van 2.000 años y desgraciadamente no parece que esos deseos de globalización doctrinal hayan dado el fruto universal esperado ni sea factible soñarlo siquiera. Hay muchos más, y más que nosotros, que ni tienen culpa de haber nacido en otra opción espiritual ni desde luego piensan otra cosa que justamente esa mismísima: que solo en su parcela hay salvación, u objetivo equivalente. A un bendito e inalterable monje tibetano difícilmente vamos a poder ir a convencerlo de las ventajas de la Sagrada Escritura. Antes nos encandila él a no pocos de nosotros por la vía de los hechos, con que mejor cada uno en su casa y el Dios Único en la de todos.
parece que llego tarde el sinodo .
Por cierto hay abadías contemplativas, hay estarets místicos y hay monjes tibetanos, resulta que, por una razón que no acabo de comprender, el monje tibetano convence por la vía de los hechos...por esta vía solo los cristianos tenemos santos que convencen como la Madre Teresa de Calcuta, San Damián de Molokai o San Pedro Claver. La espiritualidad católica es mucho más rica en opciones que la budista o la confucionista. La fascinación por esas religiones solo proviene de aquellos que no conocen la suya y se fascinan por lo ajeno.
Por otro lado si los hechos se refieren al pacifismo que transmiten esas religiones te recuerdo que todos los países asiáticos han pasado por guerras, igual que los occidentales. El chorreón de mártires cristianos vietnamitas, chinos, japoneses...indican que esas sociedades tienen tanta propensión a la violencia como cualquiera, aunque los monjes budistas se paseen con las túnicas naranjas y toquen el gong de vez en cuando.
Mirad la vía de los hechos que recoge el misionero Federico Highton en su blog de Infocatólica:
"Pocos saben que la pedofilia es rampante en los monasterios budistas tibetanos de la India del actual Dalai Lama, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1988, presentado por los medios como «el mesías de la new age».
Y pocos saben que el budismo tibetano permite la sodomía monástica y que no sólo la permite sino que la institucionalizó volviéndola una praxis normal en el período del paso al noviciado, aunque, valga aclarar, con ciertas restricciones.
Esto que decimos fue confesado por un órgano del Gobierno del Tíbet en el exilio, esto es, por la revista mensual «The Tibetan Review», en la cual John Billington, al escribir su reseña ‘Ayudando a los tibetanos a ponerse al día con el siglo XX ‘, (Tibetan Review abril 1998, página 23, columna central, párrafo 1), hace la siguiente pública revelación: «la poliandria y el modo peculiarmente tibetano de homosexualidad nunca fueron un problema»".
El cristiano sabe que ha sido redimido por la Sangre del Cordero, así que cualquiera de nosotros que se crea autosuficiente está negando lo que dice creer, pero es la única religión que admite la Redención.
Vives en tu mundo mágico, en el que la realidad no tiene asiento, por eso dices que a los obispos españoles los eligen de un determinado grupo social que detenta el poder. Es una de las simplezas mas grandes que he leido en mucho tiempo.
La cosa va por Comunidades Autónomas. En Madrid hay muchos buenos curas.
Y no es broma: buenos curas y buenos obispos en general, aunque confieso que embaularse un sermón de Osoro es virtud heroica.
Madrí, Madrí, Madrí...
1° El asombro... ante errores gordos!
2° La Dubia...
3° El coraje que da...
4° Mejor dolerme... desde el corazón
5° Definitivamente : ORAR y esperar...
6° Seguir Orando
7° Unirme a LA ORACIÓN DE TODOS LOS
SANTOS: del Cielo, de la Tierra y del Purgatorio!
8° Callar... y acallarme... buscar el Silencio!
9° Mirar y repasar las Verdades del Credo,etc...
10° Esperar contra toda esperanza!
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