Un juicio tomista sobre la sedición catalana
Durante las semanas en que me he tenido que mantener apartado del blog, por motivos de estudio, he querido escribir algo sobre el tema del proceso de sedición de los políticos catalanes, siempre con el miedo de que lo complicado del asunto me haga caer en los extremos viciosos de lo impreciso y lo prolijo. Y cuando se quiere mantener el equilibrio virtuoso en la exposición de un tema complejo, la experiencia me demuestra que lo mejor es acudir a Tomás, que es lo que haré en este artículo. Para mantener un orden claro, primero expondré lo que dice Santo Tomás respecto a la sedición para después aplicarla al caso catalán. Anticipo que donde digo catalán puede entenderse cualquiera de los diferentes procesos sediciosos a los que se enfrenta España actualmente.

Desde hace tiempo se viene usando un término ideológico y represivo que va ocupando primeras posiciones en el diccionario de la neolengua políticamente correcta, el micromachismo. Como parte de la narrativa feminista de género (el único feminismo que existe actualmente), se debe inculcar a la sociedad la idea de que la violencia, la imposición, el abuso, vienen siempre del varón. Esta pretendida característica masculina se manifiesta a través de pequeños gestos que, vistos a través del prisma feminista, se convierten en signos de esta dominación viril perpetua. Hace un par de días me enteraba, por ejemplo, de que cuando me rasco la barba (normalmente porque me pica),
Una vez expuestas algunas claves magisteriales para ir elaborando un concepto de inculturación, podemos hacer unas primeras observaciones. La inculturación es presentada como un proceso que afecta por un lado al Evangelio (entendido como los contenidos fundamentales de la fe cristiana, incluyendo la vida y la Tradición de la Iglesia), y por otro a la cultura receptora. Ambas instancias son sometidas a ese proceso que busca que el Evangelio sea vivido desde el interior de esa cultura concreta y que, a la vez, esa cultura pase formar parte de la vida de la Iglesia. La acción de inculturación es operada por la Iglesia en cuanto misionera, formando parte de esa acción tanto los misioneros como los mismos evangelizados, bajo la vigilancia del Magisterio, que evita caer en los extremos de la alienación de la cultura o supervaloración de la misma.
Como seguidor de la actualidad peruana, después de los años que he pasado por allá, me he interesado por
Para continuar el tema que comenzábamos en la

