Pandemia, camino de fe y de servicio
Después de la experiencia de algunos días en Facebook conversando sobre las vacunas consulté con un persona de formación impecable y me explicó que algunos católicos están como en una «etapa de reacción» ante el hecho de vacunarse.
Algo parecido a lo que es una de las etapas del duelo cómo es la negación o la ira que se dan como reacción a la pérdida de un bien preciado.
Y, cómo hemos perdido la seguridad de estar saludables y también nos han limitado muchísimo en variados y múltiples aspectos, de ahí la reacción.
Pues bien, la experiencia en Facebook consistió en que, como ya tengo ambas dosis de la vacuna, me puse a conversar sobre el tema y fue cuando empecé a recopilar muchos comentarios de católicos que se niegan a vacunarse.
Exponen variadísimas razones, desde razones médicas, científicas, estadísticas, religiosas y hasta morales.
Muchos aluden a que han hecho investigaciones exhaustivas y escuchado a diversidad de expertos. Sin duda es así.
El caso es que me encontré ante una gran cantidad de mis contactos que se oponen a mi forma de pensar sobre la vacuna, y unos pocos de los que estuvieron dispuestos a insultarme por pensar así.
Tras una experiencia de este tipo resulta fácil notar que es cierto lo que dice Fray Nelson Medina acerca de que el «gran desafío ante la pandemia no es vacunarse o no vacunarse sino lograr comprender, acoger y seguir nuestro camino de fe y de servicio con quienes se vacunaron o no se vacunaron»
Y es que las razones que puedo tener para vacunarme y las que tienes para no hacerlo no deben ser colocadas por sobre lo que dice nuestra Fe, lo que exige la Caridad y vislumbra la Esperanza.
Vacunados o no, hemos de seguir dejando en nuestro ser espacio libre para que el Espíritu de Dios nos guíe en nuestro deseo de agradarle.
Tal parece que, una vez más, el desafío será el autodominio, negación de uno mismo, anonadamiento, humildad y mansedumbre, en último caso.
Qué gran cosa es el autodominio por amor a Dios y al prójimo!.
Digo que es grande porque hay que haber conocido el resultado para decirlo.
Es tan espectacular que, gracias al anonadamiento del Hijo de Dios, gozamos de la gracia para alcanzar la vida eterna.
No es poca cosa lo que alcanza, de tal forma que vale la pena dejar atrás la conversación sobre la vacuna.
Amén
12 comentarios
Cada uno tiene obligación de formarse y decide, pero los intereses son oscuros. Recuerdo lo que escribió Mons. Schneider del tema.
Muy grato tu blog en la forma de expresión.
Pero estoy en total acuerdo con vd. MariCruz.
Es así de simple.
Lo que no es lícito es mentir para apoyar la postura personal.
La cantidad de bulos, fakes y manipulaciones de los antivacunas es del tamaño del Everest.
Y plantean falsos dilemas porque no hay un solo país del mundo, ni en las dictaduras ,donde sea obligatorio vacunarse.
Aunque les gusta ir de víctimas.
Yo no acoso a quien no se vacuna ,pero tengo que aguantar a un compañero de trabajo que todos los días me viene con una tontería más grande, lo último lo del imán y que me dice que en dos años me habré muerto por vacunarme.
"La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades."
Es muy importante avanzar con el tema social y los creyentes debemos intentarlo siempre que podamos.
Es necesario debatir con calma y serenidad. Fomentando el diálogo desde la búsqueda de la VERDAD.
No me considero "negacionista, ni afirmacionista". Me considero un buscador sincero de la VERDAD. Si encuentro algo que considero a todas luces que es que que SÍ: lo AFIRMO. Y si a todas luces es que NO: lo NIEGO.
Como creyentes debemos tener siempre presentes las Obras de Misericordia Espirituales (además de las Corporales):
1) Enseñar al que no sabe.
2) Dar buen consejo al que lo necesita.
3) Corregir al que se equivoca.
4) Perdonar al que nos ofende.
5) Consolar al triste.
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.
Con un buen clima de debate en TV mejoraríamos mucho la salud social, avanzaríamos en la VERDAD y no permaneceríamos estancados en la mentira (en un sentido y en otro). Desgraciadamente, no se fomentan los debates (salvo El Toro TV en España) y la salud social empeora en nuestra sociedad y eso repercute en la salud mental (actualmente hay muchos suicidios) y si la mente no está sana la salud física disminuye y la persona empieza a enfermar de muchas maneras.
Sinceramente, no fomentar los debates después de un año y medio, considero que ha sido un gravísimo error por el tema social y mental.
Si se quiere mejorar la salud hay que fomentar los debates serenos con Buena Voluntad.
Ánimo y un abrazo.
Me da la sensación que se está hurtando en gran medida este debate, también en el seno de la Iglesia. Con lo que la enorme presión social y mediática para vacunarse lleva mucha ventaja. Y no terminamos de realizar las 3 primeras obras de misericordia espirituales.
Saludos cordiales.
Nunca lo olviden, por favor.
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