Kyrie eleison, hombre, que todo el mundo lo entiende
Si me lee alguno de mis hermanos agustinos, seguro que aún recuerdan al P. Félix Pérez, a quien atendí hasta su muerte siendo yo un jovencísimo religioso. Hablamos del inicio de los setenta. El P. Félix, ya muy impedido, acudía a la misa de la enfermería y, siempre de genio fuerte aunque conmigo fuera un encanto, se le llevaban los demonios con la misa novus ordo en español:
- Señor, ten piedad… Bobadas! Kyrie eleison, hombre, que todo el mundo lo entiende.
Me he acordado estos días del P. Félix porque servidor, siguiendo fielmente Sacrosanctum Concilium, de vez en cuando canta cosas en latín, por ejemplo el Sanctus y el Agnus, además del Regina coeli, el Tamtum ergo, Salve regina…

Del todo. Conde-Pumpido, de los nervios. Las feministas, aterrorizadas. No es para menos. Lo que más temían, acaba de suceder. Y es que la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española, ante la sentencia sobre la Ley del aborto del Tribunal Constitucional,
Me declaro enemigo acérrimo de introducciones y moniciones. Salvo alguna excepción del todo extraordinaria, organícese en cada parroquia el comando MNG, moniciones no gracias, que vele por la desaparición total de toda introducción, exhortación, preámbulo, preludio, admonición o recordatorio. Me lo agradecerán.
Era un viejísimo truco que D. Luis María Ansón empleaba cada vez que necesitaba una disculpa para dar algún tipo de información: