Un campamento católico
Verano. Parroquias, órdenes y congregaciones religiosas, movimientos, instituciones. Todos poniendo en marcha actividades y campamentos de verano para niños y jóvenes. El catolicismo de estas iniciativas se supone, aunque en ocasiones sea mucho suponer. Conozco, por ejemplo, campamentos y colonias organizados por congregaciones religiosas donde los niños no van a misa los domingos. La cosa del respeto, ya saben.
Se pueden encontrar con programaciones inclusivas, ecosostenibles, ecuménicas, solidarias, abiertas, democráticas, progresistas y pacifistas. ¿Y también católicas? Hombre, ya puestos…
Ya he contado, y más de una vez, lo de la casa parroquial de Braojos. Es y fue la vivienda del párroco y hoy está abierta para que la puedan utilizar grupos sin más obligaciones que echar una mano con los gastos. Eso sí, lo que tenemos claro es que la casa se deja a grupos católicos y no por nombre. Y piense cada cual lo que quiera.

O subida de sotana, que para el efecto deseado viene a ser lo mismo.
La liturgia de la palabra es algo muy simple. Acaba la oración colecta, la asamblea toma asiento y comienzan lo que vulgarmente decimos “las lecturas". Quizá alguna monición previa, y al grano.
Es una de las joyas que tengo en mis manos. Lo que fue la antigua vivienda del sacerdote en Braojos hoy se ha convertido en un lugar de acogida para grupos católicos que aquí acuden para sus actividades pastorales, rtiros, momentos de encuentro y convivencia.





