Ustedes sabrán si se dejan tomar el pelo

Esto me ha llegado ayer. La invitación con la imagen que pueden observar, y el texto siguiente:
“Querido hermano sacerdote:
El 25 de noviembre se celebra el Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Como Iglesia de Madrid, además de otras acciones, nos sumamos un año más a esta jornada con lo que nos es más propio: la oración. Queremos rezar por las mujeres asesinadas, por sus hijos e hijas y también por la profunda conversión de quienes las mataron. No queremos olvidarnos de orar por la transformación de una sociedad que hace posible y facilita estos comportamientos, también entre las personas más jóvenes.

He querido comenzar esta reflexión r
Las cosas son como son. Hay días y días, fines de semana, momentos de todas clases. Este fin se semana me ha tocado especial. Con razón puedo decir que ha sido glorioso y con muchos motivos para dar gracias a Dios.
Se escucha mucho esa expresión: yo es que me estoy dejando la piel. También, cómo no, en nuestro mundillo eclesial. En general, y hoy sí voy a hablar del clero de Madrid, somos trabajadores, entregados, dedicados a nuestra tarea pastoral. Habrá excepciones, dónde no, pero somos curas que, con aciertos y desaciertos, puedo decir que nos dejamos la piel en nuestra tarea. Reconocimiento también para tantos compañeros, sobre todo párrocos rurales, que con docena, docena y media de parroquias, o incluso más, se multiplican.
Cuando nosotros éramos jóvenes, hubo anuncios publicitarios que nos marcaron de tal manera que se convirtieron en expresiones de nuestro hablar cotidiano.





