Parroquias personales de facto
Hoy las ciencias adelantan qe es una barbaridad, que dirían don Sebastián y don Hilarión. Las redes sociales, los medios de transporte nos han abierto caminos y ventanas.
Las parroquias eran lo que eran. Cada cual tenía la suya y a ella acudía para todo lo referente a su vida cristiana: catequesis, sacramentos, formación, piedad. En los pueblos, por supuesto, porque no había otra ni resultaba sencillo el desplazamiento. En las ciudades ya se sabía que cada cual a su parroquia, y esto todos los teníamos claro, y, además, los sacerdotes, entre nosotros, respetábamos el territorio y hasta con reproches si hiciera falta. La gente ya sabía dónde acudir. A su parroquia y punto.

La pastoral y las cosas de las parroquias son bastante más simples de lo que pudiera parecer. Me atrevo a decir que incluso bastante más eficaces que las grandes programaciones. Basta con estar atentos y aprovechar la ocasión.
Campaña de Cáritas en favor de las personas sin hogar con el lema “No dejes que se queden fuera de cobertura”. Un cartel sin ninguna referencia religiosa. Con el cartel, un folletito que habla de apoyar, integrar, red de recursos, red social de apoyo. Que está muy bien para cualquier ONG, cualquier proyecto solidario, cualquier idea. El problema es que se supone que Cáritas no es una ONG más, sino “la confederación oficial de entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica”. Digo yo, que a lo mejor es un decir, que si somos la Iglesia católica, algo se debería notar y algo más tendremos que aportar a la sociedad que un despacho y unos recursos. Vamos, digo yo.
Inicial, media y final. No sé ya la cantidad de convocatorias que tengo sobre mi mesa para los próximos días. En esta Iglesia nuestra no hay nadie con un mínimo encargo a su persona que no decida, antes de nada y por encima de cualquier otra realidad, organizar un amplio calendario de reuniones con el objetivo fundamental de reunirnos más.