Ayer fue el rosario de hombres en Braojos. Un gran día
Para empezar, vayan el minuto 22. La Salve Regina pone los vellos de punta.
Al menos así lo vivimos los asistentes.
La cosa tenía sus dificultades: finales de octubre, mañana medio lluviosa, una ermita en medio del campo, sin luz eléctrica siquiera, y la cita a las diez de la mañana a 80 km. de Madrid. Habida cuenta de que Braojos anda por los doscientos empadronados…
La primera vez que tuvimos la ocurrencia de convocar un rosario para hombres ya tuvimos que soportar las bromas de la gente “más sensata". ¿Hombres? ¿Rosario para hombres? Pero si los hombres no van a estas cosas… Ayer fue la cuarta edición.
¿Y hubo asistentes? Yo creo que nos aproximamos a los cuarenta. Habida cuenta de que en la primera edición apenas llegamos a veinte, hay que decir que quedamos muy satisfechos.

Tenemos suerte de que la mayoría de los católicos no se entera demasiado de las cosas. Lo triste es que hay católicos que sí. Antes las cosas podían pasar desapercibidas. Hoy se sabe casi todo, y el problema no es que se cuenten las cosas, sino que sucedan.
Misa ayer en La Serna del Monte. Tres feligresas. Juana, que ya conocen, una sobrina suya y una religiosa que a veces nos acompaña. Tres y ninguna joven. El parroco, tampoco. Jornadas del DOMUND.
Hoy las ciencias adelantan qe es una barbaridad, que dirían don Sebastián y don Hilarión. Las redes sociales, los medios de transporte nos han abierto caminos y ventanas.
La pastoral y las cosas de las parroquias son bastante más simples de lo que pudiera parecer. Me atrevo a decir que incluso bastante más eficaces que las grandes programaciones. Basta con estar atentos y aprovechar la ocasión.





