La bobada de la semana
Por la cosa de poner un poco de humor, que buena falta nos hace, decidí acabar mi programa semanal de noticias de Iglesia con una cosa que decidí llamar “La bobada de la semana". Cosas chuscas, grotescas que suelen ser fruto, las más de las veces, no tanto de maldad como de hacernos los simpáticos y pretender que, de alguna forma, nos perdonen la vida. Ya saben: que si una Iglesia rígida, que si acercaernos a la gente, que si tenemos que estar al día sea como sea.
Algún amigo me advirtió: “hombre, Jorge, tanto como hacer una sección… tampoco vas a encontrar tantas memeces. Alguna quizá, pero no como para hacer un apartado fijo". Agradezco el consejo, pero ya ven por donde el problema no es tanto encontrar una bobada semanal, sino seleccionar una entre todo lo que uno lee y observa.

Hace no mucho ha venido a verme un matrimonio católico para hablarme de la primera comunión de sus hijos. Católicos de misa dominical y diaria en ocasiones, de confesión frecuente, oración habitual y dirección espiritual. Llega el momento de empezar a pensar en la primera comunión de sus hijos y en su parroquia les han dicho que las normas diocesanas contemplan tres años de catequesis, y que además de la asistencia de los niños durante esos tres años, también les recomiendan muy vivamente la asistencia a la misa de las familias los domingos. No lo entienden. Yo tampoco.
Sobre todo en Europa. Llevamos unos días con datos más que preocupantes. Les cuento algunos así a bote pronto:
Lo comentaban aquellas buenas mujeres: nos gusta más la misa de Marisol, solo que la dice sin alzar…