Iglesia particular y vida consagrada. Algunas reflexiones
Acabo de releer el documento “Iglesia particular y vida consagrada”, sobre relación entre religiosos y obispos y que aprobado en la CI Asamblea Plenaria de la conferencia episcopal española acaba de hacerse público. Desde mi humilde entender quería expresar la impresión que me ha causado.
1. Un documento a tener muy en cuenta. Su aprobación en la conferencia episcopal por UNANIMIDAD, y teniendo en cuenta que de ella forman parte cinco obispos religiosos, no es cuestión baladí.
2. Un documento desgraciadamente necesario. Y digo desgraciadamente porque si se ha sacado eso significa que entre religiosos y obispos sigue sin haber entendimiento, confianza y la necesaria comunión. No es en absoluto de ahora. Es una constante histórica. Los religiosos piensan que los obispos solo desean controlar todo, mientras que se han sentido muy solos en otras luchas, como por ejemplo en la enseñanza. Por otra parte los obispos siempre han sido muy recelosos ante las libertades que se toman los religiosos abusando, según los prelados, de su supuesta exención. Nada nuevo bajo el sol. Y como no parece que el diálogo sea fructífero no ha quedado más remedio que sacar el documento.

No sé por qué a los curas la gente nos regala bolígrafos. Es igual. El caso es que cuando hay boda me llevo uno de esos bolis de regalo para que firmen los novios. Pues acabo una boda y veo que el padrino se lo lleva. Oiga… que ese bolígrafo no es suyo. Padre… un recuerdo para los novios. Y se lo llevó. Creí que era una anécdota aislada, pero a los pocos meses de nuevo la misma jugada y con otro boli que valía su dinero y que para estas cosas tenía. Desde entonces en esta parroquia las actas se firman con un BIC (1). Y el que quiera otra cosa, que lo traiga.
He tenido una enorme suerte con mis compañeros sacerdotes, tanto en la parroquia como en el arciprestazgo. Por supuesto que hemos tenido nuestras diferencias y hasta discusiones en algún asunto puntual, pero jamás recuerdo que nos hayamos faltado al respeto o uno haya ridiculizado la vida o el ministerio del hermano.
Cuando voy narrando anécdotas y sucedidos lo hago simplemente para que conozcan más facetas de la vida parroquial. Porque la vida de la parroquia es generalmente muy normalita, pero eso no quita para que uno tenga que lidiar con los especímenes más curiosos, desde la señora empeñada en venir a una misa de nueve que jamás tuvimos, el señor que si no lee en todas las misas todos los días se molesta, o Joaquina que dice que al Santísimo viene pero que a misa aquí nunca más porque según ella tenemos un Cristo de espaldas.
La noticia se extendió por todo el pueblo a la velocidad de la luz. No hacía cinco minutos que don Jesús había aparcado su coche nuevo a la puerta de la iglesia y ya se comentaba en el bar. Los más espabilados hasta sabían el precio: marca tal, modelo tal, de tanta potencia, y con extras… pues le ha salido por lo menos por tantos mil euros. La consecuencia, evidente: caramba, cómo viven los curas…