La vacaburra
Lo de la vacaburra de fin de año enseñando una imagen del Sagrado Corazón de Jesús con cabeza de simpática vaca, hasta ahora podríamos decir que era de juzgado de guardia. Hasta ahora, porque con la nueva ley que elimina del código civil las ofensas a los sentimientos religiosos, me temo que la querella poco iba a prosperar.
Vivimos en un pais con unas leyes que, so capa de facilitar la libertad de expresión, te conceden patente de corso, literalmente, para ciscarte con cagalera salpicá en todo lo que les parezca oportuno mientras que cuidadito con tocar lo suyo porque te llevan a galeras.
Acabamos de iniciar en España un año declarado por el gobierno como el año de la conmemoración de los cincuenta años de la muerte de Franco. Cualquiera de ustedes puede referirse a Franco como dictador, genocida, asesino, malaje, el mayor depredador de la historia. El código civil les ampara en su libertad de expresión.

Son muchas las cualidades que nuestros fieles nos tribuyen a los sacerdotes, especialmente a los párrocos. Yo creo que como nos ven en el altar y, nos sienten así como hombres de Dios, se piensan que nuestros son todos los atributos del mismo Dios.
Los textos tanto de la Escritura como de la liturgia en estos días de Navidad tienen su profundidad. Quizá los teólogos y los sacerdotes pesquemos la mayoría, pero para la gente del pueblo hay cosas que no son fáciles de entender. Es verdad que uno pone todo su empeño en explicar las lecturas, aunque ese lector que decidió cambiar lo de “