Papelorum progressio y la misa de Las Cárcavas
Acabo de recoger el correo como cada día. Un auténtico fardo de papel con cosas del más variopinto. A ver que hago un resumen.
Facturas varias para empezar: la tasa por el paso de carruajes que hay que pagar al ayuntamiento, el mantenimiento del sistema de climatización y de la fotocopiadora. Vamos bien. Creo que revistas son no menos de cuatro: una de misiones, otra de hermandades, dos de congregaciones varias. Tengo también los carteles de dos campañas del arzobispado, propaganda de compañías de gas y electricidad, congelados, alarmas, seguros médicos, y varias de distintas asociaciones. Ítem mas, una agencia de viajes que oferta creo que ir a Polonia, y tres congregaciones de religiosas que remiten información sobre el proceso de beatificación de la madre fundadora, una buenísima religiosa llena de piedad y caridad y que muy posiblemente se adelantó al concilio.

De cura de pueblo aprendí pequeños refranes que a lo tonto, lo tonto, te enseñan cosas para la vida. Un dicho era eso de que “amigos muy amigos, pero el borrico en la linde”. Es decir, que ser amigos no significa que yo tenga que consentir todo lo que se te ocurra y tragar lo que buenamente te plazca. Amigos, muy amigos, tomamos unas copas, pero las cositas muy claras.
Tengo una amiga que me dice que el tiempo de la homilía de su párroco le viene muy bien para pensar en la compra y la lavadora. Que es empezar el buen hombre a predicar y directamente desconecta y comienza a dar vueltas en la cabeza a sus cosas.
Los informes que Cáritas presenta de cuando en cuando son una cosa muy seria y de un enorme prestigio. No solo son noticia en prensa, sino que constantemente son citados por sociólogos, economistas, políticos de uno y otro bando.
Ahora que internet nos abre una inmensa fuente de información sin más que tocar el ratón del ordenador, me está resultando entretenidísimo observar las diferentes interpretaciones que se hacen de cada uno de los gestos del santo padre. Porque estoy llegando a una conclusión: que desde el inicio del pontificado de Francisco cada cual tenía ya su idea de lo que iba a ser este papa hiciera lo que hiciera. Por tanto los gestos no son definitorios de su actitud, sino interpretados de manera diferente desde los prejuicios de cada uno.





