Joan Piris: "los servicios permanentes de 24 horas en la Iglesia han terminado"
Mi primer teléfono móvil lo adquirí cuando me nombraron párroco de dos pueblos. Desde entonces hay algo que me angustia especialmente: que alguien me necesite y no me pueda localizar. Por eso en el teléfono fijo de la parroquia, si no podemos atenderlo y salta el contestador, se facilita mi número de móvil particular que jamás está apagado. Solo sin sonido durante misas y algunas reuniones.
Una de las grandezas del sacerdote es la capacidad de estar de guardia las 24 horas, la disponibilidad total. Que los fieles sepan que siempre tendrán un sacerdote a su disposición sin importar fecha, hora o cualquier otra circunstancia. Una razón fundamental es la atención a enfermos o moribundos, pero no la única. Una familia en grave necesidad, un problema en el pueblo, la iglesia incendiada o destruida, sucesos imprevistos. Ahí se necesita al sacerdote. Y no podemos decir que somos pocos, mayores y necesitados de descanso. La mayor pobreza que podemos regalar al mundo es una vida que no nos pertenece.

El pleno municipal se presentaba movidito. Tras unos cuantos chanchullos del partido ahora el alcalde era Tomás, el de la mina. Después de unos años fuera del pueblo trabajando en la minería asturiana, de ahí el apodo, regresó prejubilado y con un cierto caché de conocer y saber. Sindicalista de joven, y experto en todas las reivindicaciones, rápido fue pescado por la izquierda del municipio primero como concejal y, cosas de la vida, ahora alcalde y de rebote.
Nunca podré entender la intangibilidad del P. Ángel en Religión Digital. En ningún sitio, pero en Religión Digital menos.
Tras las elecciones europeas de ayer supongo que habrá muchos católicos felices. Yo para nada. Más aún, no solo no me siento feliz, sino que estoy muy preocupado. Las razones son evidentes. Me preocupa que entre la extrema izquierda (IU y adyacentes) y la extremísima izquierda que es “Podemos” hayan cosechado nada menos que 2.800.000 votos. Me preocupa que en el País Vasco Bildu (Eta) se haya alzado con más de 177.000 o que en Cataluña la fuerza política más votada sea Esquerra.