Feliz triduo pascual
Nuestro sencillo monumento. Acabado hace apenas unos minutos.
Estos días sin tiempo para nada. Pero no quiero dejar que pasen sin enviar un fuerte abrazo a todos.
Esta mañana he rezado laudes con los sacerdotes de mi vicaría y hemos desayunado juntos. La mañana se ha ido después en preparar todo. Gracias a los laicos, en esta ocasión hermanos de la recién creada hermandad del Santisimo y Virgen de los Dolores, que se han dejado el alma en ayudar y colaborar. Ahora queda iniciar el triduo pascual con la misa “in coena Domini", que presidirá mi compañero. Estamos juntos, estamos unidos como sacerdotes celebrando los misterios del Señor en estos días. Tanto monta, monta tanto. Dos compañeros celebrando con nuestra gente en un barrio donde apenas hay coches aparcados. ¿Qué importa?
Que la gracia de Cristo se derrama abundantemente sobre vosotros en estos días, para que muertos al pecado viviamos siempre en la luz del Señor.

Antes de Socio, tuve doce años conmigo a un schnauzer miniatura de nombre Gomer. Me lo dieron con apenas cinco meses y con su rabito cortado, como era costumbre en esa raza de perros. Hoy no hubiera podido salir a la calle con el pobre Gomer, ya que cortar el rabito a un perrito se ha convertido en delito de lesa canidad y te puede costar un riñón en forma de multa.
Les dejo la reflexión que un servidor ha dejado esta mañana en Radio María. Por si les vale en esta mañana de domingo de ramos.
La Virgen es fea. Mejor dicho, la imagen de la Virgen de los Dolores que veneramos en la parroquia, es fea. Eso me dicen. Sin embargo, a mí me emociona porque me parece que es una imagen de Nuestra Señora del todo real.
En España, al menos, y en una buena parte de Hispanoamérica, la teología de los años setenta y ochenta, llegando en muchos casos hasta hoy, se ha nutrido de una serie de personas que alcanzaron y hoy mantienen la categoría de intocables e infalibles. Sus textos estaban por encima de toda crítica y revisión. Eran textos, perdón por el palabro, “axiomáticos”: no necesitaban demostración. Eran la demostración, el paradigma, la verdad cuasi con mayúscula.





