Axioma, corolarios y espíritu del concilio
No hay nada que más moleste a un progre eclesial laico o, sobre todo, cura, que le suelten un por qué. Ataque de nervios sicalíptico, perdida de la color, vahído, y luego desmayo general o ataque desaforado contra todo el que ose preguntar. Esto último, mayormente.
Partiendo de que me joroba andar con divisiones en la Iglesia entre carcas y progres, conservadores y progresistas, Iglesia en salida o caverna recalcitrante, lo cierto es que los denominados carcas y cavernícolas tienen la mala costumbre de leer e informarse, y cuando afirman algo los tíos, te sacuden con dos citas de los padres de la Iglesia, la Suma Teológica, un canon de Trento y los escritos de santa Catalina de Siena, para rematar faena con dos textos del Vaticano II y un adorno final del Catecismo de la Iglesia.

Reunión en la parroquia de Rafaela. Un localito coqueto junto a la casa parroquial. El párroco, D. Jesús, Rafaela, Joaquina y cuatro o cinco más. Todo mujeres, que en los pueblos ya se sabe, que estas cosas son de mujeres, qué le vamos a hacer. Es inicio de curso y D. Jesús quiere reunirse con ellas a ver qué se les ocurre para el curso que comienza.
Esta mañana he celebrado la misa de las 11.30 h., en la que suele darse una mayor afluencia de familias y niños de catequesis. Hago esta introducción para que comprendan el tono de la homilía.
Inicio hoy una sección que pretendo sea una aproximación, siempre desde el divertimento, a tantas frases hechas, solemnes, grandilocuentes, que escuchamos de vez en cuando con voz grave y seria, como si fueran el no va más de la profundidad y la sabiduría, y no son más que una tomadura de pelo y un engañabobos para ingenuos que todo se lo creen y, lo que es peor, encima lo imitan.
El pasado 19 de agosto falleció en Madrid, a los noventa y seis años, el sacerdote diocesano D. Miguel Alfayate Nistal.





