Las mil y una formas posibles de recibir la comunión
Qué listos. Me van a decir que me he pasado, que ya me lo sé. Me van a recordar, también lo sé, que las formas son muy limitadas y perfectamente recogidas en las normas de la Iglesia: de pie o de rodillas, en la mano o en la boca. Y ya. Vale. Pero… Eso es la teoría, pero en la práctica cualquier sacerdote tiene experimentadas las mil y una formas de recibir la sagrada comunión.
Hoy, que me he levantado jocoso, me van a permitir describir algunas de ellas.

Como pueden comprender, correos de mis lectores recibo con abundancia. Raro es que los haga públicos. Raro. Pero hay ocasiones en que la cuestión me parece tan sangrante que creo que debo hacerlos públicos aunque cambiando algunas cosas por respeto a la identidad y garantizar que no puedan ser identificados. Por eso he omitido la localidad desde donde me hacen llegar el correo, aunque me lo dicen, para limitarme a las comarcas.





