Se cumplen tres siglos del milagro de la Virgen del Buen Suceso en Braojos de la Sierra
Somos duros e insensibles de corazón y eso de los milagros nos cuesta. Las más de las veces nos quedamos en un “vete a saber” y “anda que después de tanto tiempo”. En definitiva, una forma de quedarnos en nuestra incredulidad y vivir tan panchos.
Mucho reticente ante los milagros de Nuestra Señora, como si creer en sus intervenciones extraordinarias para darse a conocer y aumentar la fe y el reconocimiento de los fieles fuese sinónimo de fe infantiloide, imperfecta y apenas tolerable. Una fe de esas que uno acepta condescendiente con una sonrisa de superioridad.
Hoy quiero hablar de un milagro mariano que podemos llamar reciente, tres siglos, y perfectamente documentado. Sucedió a unos vecinos de Braojos y de él se cumplirán tres siglos este próximo lunes. Lo recoge Jorge Sedano Sánchez en su libro “Iglesia parroquial de San Vicente mártir. Braojos de la Sierra".

Del arzobispo y de quien no es el arzobispo. Porque que un tiparraco suelte en Santiago un pregón de carnaval metiéndose gravemente con el apóstol y hasta faltándole gravemente al respeto a la Virgen del Pilar es para que el personal, desde el arzobispo al último fiel medio decente, se indignen. Solo faltaba. Ya lo dijo en su día el papa Francisco: que no consentiría que nadie ofendiese a su madre.
Es sorprendente cómo, en una sociedad que alardea de su anti yanquismo, luego te encuentres con tanta gente imitando todo lo que aparece en las más típicas y tópicas películas norteamericanas. Y es sorprendente que la única formación religiosa y litúrgica de tantos católicos sea el visionado de los más básicos e intranscendentes telefilmes de importación.





