Abusos a menores: entre la firmeza y la prudencia

El tan famoso, cacareado y difundido caso de supuestos abusos hacia un menor en Granada, cometido por un grupo de sacerdotes, finalmente ha quedado en nada. Tan en nada que en el proceso civil el menor ha sido condenado, incluso, a pagar las costas judiciales. Tan en nada que los sacerdotes acusados han sido restituidos en su ministerio sacerdotal.
El caso surgió hace meses con una enorme repercusión incluso en medos de información nacionales como radio y televisión. Telediarios se abrieron con la noticia.


Malas cosa es que los mismos sacerdotes nos apuntemos al caballo siempre perdedor. Mal negocio partir de la derrota. Mal asunto el de la resignación y la bajada de exigencias. Malo porque es partir ya de la aceptación del fracaso como algo del todo inevitable.
Pues sí. Esta fue la colecta dominical ayer en una de mis parroquias. Exactamente: 7,49 euros. La pastoral rural, incluso en Madrid, tiene su pobreza particular. Poblaciones que apenas llegan al centenar de habitantes, atendidas por sacerdotes que llevamos tres, cuatro o cinco pueblos, y que vamos haciendo lo que buenamente se puede.
Hace unos días se ha reunido pomposamente un grupo de personas en una cosa llamada I encuentro de periodistas pro papa Francisco. Como pueden comprender, por mí como si se reúne la asociación de vendedores de gominolas pro consumo razonable de azúcar o las pilinguis del madrileño polígono Marconi reivindicando la figura de la Tacones. Viva la libertad y viva el derecho de reunión. Me fijo en este encuentro porque uno es cura, aunque de pueblo, y las cosas de la Iglesia me interesan.