Crucecita del IRPF. Darles patadas en nuestro propio trasero
Acaba de comenzar la campaña del IRPF y me estoy encontrando con católicos de buena fe que me plantean la cuestión de la famosa crucecita. Cuento, para los lectores de fuera de España, que, en la declaración anual de impuestos, los españoles tenemos la posibilidad de señalar con una crucecita el deseo de que una pequeña parte de nuestros impuestos se haga llegar a la Iglesia católica. También tenemos la posibilidad de marcar otra casilla para que otra cantidad vaya a diversas ONGs.
Hay católicos cabreados con su propia Iglesia. Lo entiendo. Sobre todo, por la que llamamos “cuestión catalana”, y es que llevamos unos meses con esteladas, lacitos amarillos, urnas en los templos y mucha inacción de la autoridad eclesiástica. La pregunta es clara: ¿y voy a poner mi crucecita para que al final el dinero les llegue a esos? Comprendo, pero cuidado, no sea que les estemos dando puntapiés en nuestro antifonario.

Nadie tiene que escandalizarse porque diga que hay monjas memas. Las hay como hay curas memos. Lo que pasa es que, si sus memeces escandalizan y, afectan a la Iglesia, alguien tendría que poner freno a tanta majadería.
Feliz Pascua de resurreccón. Anoche en Braojos, Gascones y La Serna hemos celebrado solemnemente la resurreción del Señor. Gracias a D. Manuel González López-Corps que celebró el triduo en Gascones y al P.Lázaro, que hizo lo propio en Braojos.

Francisco es el papa de los gestos sorprendentes. Entre otros, desde el primer año de su pontificado quiso realizar el gesto del lavatorio de los pies del jueves santo en lugares de especial sufrimiento, como ha sido este año la cárcel Regina Coeli, donde lavó los pies a doce detenidos, entre los cuales un ortodoxo, un budista y dos musulmanes.