Semana de oración por la unidad de los cristianos. Algunos textos tal vez incómodos
Hoy comenzamos el octavario de oración por la unidad de los cristianos. Espinoso asunto, porque tendremos que discernir si se trata de buscar una unión real AL PRECIO QUE SEA, o de reunirnos todos en la VERDAD.
Mala cosa la tentación de caer en un barato irenismo que a nada lleva, aunque deje un superficial contento. Mal negocio. Mal asunto ir rebajando la doctrina y la moral en aras de llegar a un consenso que a todos pusiera dejar medio satisfechos. Malísima renunciar a cosas esenciales de nuestra fe para que otros pudieran sentirse medio contentos. Solo medio. Y conste que está de moda.
Al iniciar esta semana no me resisto a dejar no buenas voluntades, no deseos legítimos, no futuribles de te quiero y me quieres, sino doctrina, magisterio indiscutible.

Con motivo del viaje del papa Francisco a Chile y Perú hemos conocido datos que me han producido escalofríos. Datos que publican y comentan fuentes tan divergentes como José Manuel Vidal, en Religión Digital, y Francisco José Fernández de la Cigoña en Infovaticana.
Acabamos de conocer hace unos días que España lleva veintiocho años como líder mundial en donaciones y trasplantes. No es casualidad. Y aumentando. Tras España, aunque a distancia, podemos destacar la buena media de la Unión Europea, seguida por Estados Unidos, Australia y Canadá.
Yo no sé si somos memos, snobs, bobos o simplemente gilipichis, aunque en el pueblo lo dicen de forma más rotunda. Pero es que de verdad hay que ser algo de eso o todo a la vez para sacarse de la manga unos pomposamente llamados mandamientos ecológicos dentro de una cosa denominada “Decálogo verde”, que es una campaña promovida por asociaciones católicas como Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario).
Acaba de llegarme, como cada día, el