Necesitamos más sagrarios
Tengo esas palabras grabadas en mi corazón desde que las leí por primera vez hace años. Alguien preguntaba a santa Teresa de Calcuta qué sería necesario para convertir América y salvar el mundo. Su respuesta clara y concisa: “Mi respuesta es: la oración. Lo que se necesita es que cada Parroquia visite a Jesús en el Santísimo Sacramento durante Horas Santas de oración".
Sigo con palabras de la santa: “En nuestra congregación solíamos tener adoración una vez a la semana durante una hora; luego en 1973 decidimos dedicar una hora diaria a la adoración. El trabajo que nos espera es enorme. Los hogares que tenemos para los indigentes enfermos y moribundos están totalmente llenos en todas partes.

Como párroco de mis tres pueblos he recibido del Señor la gracia de poder vivir la fe y ejercer mi sacerdocio en medio de la debilidad de este mundo.
Hay datos incuestionables. Por ejemplo, que el número de católicos y de católicos practicantes va en franca decaída. No me hace falta acudir a los datos estadísticos oficiales. Basta hablar con cualquier compañero para constatar que viene menos gente a misa, que los bautizos son pocos y las bodas escasísimas. Incluso en los pueblos lo vemos. El dato es el dato, y puede perfectamente extrapolarse a otras realidades, sin excluir la plaza de san Pedro.