Primera evaluación de las charlas on line
Ocurrencias de un servidor en tiempos de coronavirus. La verdad es que han sido semanas terroríficas. Ahora ya vamos asomando la patita fuera de casa y cualquier pequeña libertad que se nos concede es un alivio enorme.
Durante el tiempo de obligado confinamiento estuve retransmitiendo desde la parroquia de La Serna el ángelus, después el Regina coeli, y la misa diaria con bastante buena acogida. Esto ya se ha terminado porque los fieles pueden acudir a sus parroquias y los que no pueden salir de casa tienen radio y televisión. Además de esto, llevo ocho semanas ofreciendo unas charlas on line de formación tomando como base el compendio del catecismo de la iglesia católica.

Yo sé que reivindicar hoy los catecismos de Astete y Ripalda o simplemente los catecismos nacionales de primer y segundo grado que se estudiaban en España te convierten en católico despreciable y sin posibilidad de reconversión. Habida cuenta de que ya cuento con ello, al asunto me lanzo.
No se fíen de esos supuestos liberales que en prueba de su talente aperturista van echando pestes de leyes y normas. No se fíen. Todos los dictadores, grandes o pequeños, lo primero que hacen es ponerse el disfraz de corderitos demócratas, denostar leyes y normas por la aparente cosa de la libertad del pueblo y luego, como ya no tienen cortapisas, entre otras cosas porque se lo hemos consentido, se dedican a hacer lo que les da la gana y a convertirse en los mayores dictadores.





