La liga de Afganistán
Se me han pasado los días sin darme cuenta. Si no hubiera sido por mis amabilísimos lectores, ni ser consciente de que llevaba un par de semanas sin escribir en el blog. El caso es que de repente me empiezan a llegar mensajes, correos, llamadas de seguidores del blog muy preocupados por un servidor, y que, en resumen, me hacen dos preguntas.
Empiezan por mi salud. Que si estoy bien. Pues sí. Muy bien, sin entrar en detalles. Y siguen por derroteros de si he tenido problema con alguien o si me ponen dificultades para escribir. Tampoco. Entonces, D. Jorge, si está bien de salud y nadie le pone pegas para escribir, ¿por qué estos días de silencio?
Simplemente que uno ha descubierto la riqueza del fútbol y, muy especialmente, lo emocionante que es la liga nada menos que de Afganistán.

La situación eclesial es extremadamente compleja. Hoy es un día trágico para la iglesia universal. El desafío alemán no es cualquier cosa. La situación de la Iglesia en general es más que preocupante. Está claro que números cantan. Las órdenes y congregaciones religiosas envejecidas y cerrando casas por días. Los seminarios tan en baja que ya no conocemos ni el número de seminaristas en cada diócesis. La práctica religiosa en caída libre. Económicamente en números más que rojos. Doctrinalmente no hay más base que el relativismo, ni más idea matriz que cuatro generalidades que de nada sirven y a nada conducen.
El asunto es claro.
Ir cumpliendo años tiene sus ventajas. Una, que has visto y conocido muchas cosas. Otra, que te importa un bledo decir lo que piensas.