3.10.14

No se puede ser católico, provida y ministro de un gobierno abortista

El Ministro del Interior del Gobierno de España, Jorge Fernández Díaz, es católico practicante -supernumerario Opus Dei-. Es más, nunca ha escondido su catolicismo. Hace no mucho, por ejemplo, dijo que la recuperación económica de España era debido a la intercesión de Santa Teresa de Jesús.

El problema con el catolicismo de don Jorge es que no le alcanza para abandonar un gobierno abortista. No le alcanza para tener la decencia y coherencia personal que sí tuvo el ministro Ruiz Gallardón, que se largó del Ejecutivo en cuanto se hizo pública la retirada de la reforma de la ley del aborto. Del señor Fernández Díaz podemos leer la frase “Sería profundamente injusto que le diéramos la espalda a Gallardón” justo unos días antes de darle la espalda al señor Gallardón, no tomando el camino que el anterior Ministro de Justicia tomó.

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1.10.14

Persigamos al justo que nos fastidia

La Biblia es una fuente de revelación no solo de Dios sino de la naturaleza del hombre, de sus miserias -fruto del pecado- y sus grandezas -cuando la gracia opera en él-. En la Escritura vemos actos heroicos al lado de comportamientos deplorables. Sacrificios por los demás y actos de caridad junto a asesinatos, adulterios, injusticias. No se esconden ni siquiera los pecados de quienes eran santos.

En diversos pasajes del texto bíblico aparece una situación similar a esta que nos relata el libro de la Sabiduría:

Persigamos al justo que nos fastidia y se opone a nuestro modo de obrar y nos echa en cara las infracciones de la Ley y nos reprocha nuestros extravíos. Pretende tener la ciencia de Dios y llamarse hijo del Señor. Es censor de nuestra conducta; hasta el verle nos resulta insoportable. Porque su vida en nada se parece a la de los otros, y sus sendas son muy distintas de las nuestras. Nos tiene por escorias y se aparta de nuestras sendas como de impurezas; ensalza el fin de los justos y se gloría de tener a Dios por padre.
(Sab 2,12-16)

Fue Caín el primero en asesinar a su hermano Abel porque éste hacía ofrendas agradables a Dios. Es decir, quien obra mal no solo se complace en su comportamiento, sino que tampoco soporta al que obra bien. Como dijo nuestro Señor Jesucristo: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Jn 3,19). Y como nos recuerda San Pedro: “Basta ya de hacer, como en otro tiempo, la voluntad de los gentiles, viviendo en desenfreno, en liviandades, en crápula, en comilonas y embriagueces y en abominables idolatrías. Ahora, extrañados de que no concurráis a su desenfrenada liviandad, os insultan” (1 P 4,3-4).

Es por tanto un claro síntoma de andar en la verdad el ser objeto del acoso por parte de aquellos que andan en la tibieza o el error. Pero eso no quiere decir que cada vez que sufra una persecución, se obra en la verdad. Dice también San Pedro: “Que ninguno padezca por homicida, o por ladrón, o por malhechor, o por entrometido; mas si por cristiano padece, no se avergüence, antes glorifique a Dios en este nombre” (1ª Ped 4,15-16). Que a todos los profetas se les haya perseguido no significa que todo perseguido sea profeta. Toda injusticia en el tratamiento a una persona no implica necesariamente que ella tuviera razón en su forma de proceder. A veces se juntan el mal del que sufre una injusticia con el mal que el sufridor ha obrado.

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29.09.14

La sonrisa de los que pretenden ser católicos y mantener estructuras de pecado


Foto para enmarcar. Son ministros y diputados del PP que acudieron a la beatificación de Álvaro del Portillo. ¡Qué sonrientes están! La foto aparece en una información del Confidencial Digital, en la que, entre otras lindezas, se lee esto:

Entre miles de familias corrientes, sacerdotes, religioso, no han sido pocas las autoridades que se han sumado al evento. Entre los políticos, numerosos del PP que, con su presencia, han dejado claros sus principios, del mismo modo que acostumbran a hacer en los medios de comunicación. Dos ministros, un nutrido grupo de diputados, varios exministros y diversos cargos políticos, en la misma semana en la que Rajoy ha guardado en el cajón la ley del aborto con la indignación de buena parte de los votantes católicos.

¿No se le saltan a ustedes las lágrimas? El grado de heroicidad máxima de esos cruzados de la fe católica impresiona. El gobierno y el partido al que pertenecen retira la reforma de la ley del aborto y ¿qué hacen ellos? ¿dimitir? ¡No! ¿salir del partido a toda velocidad? ¡Tampoco! ¿exigir al menos que se vuelva a retomar la reforma o de lo contrario se van a su casa? ¡Ni por un casual! Eso, nunca. A cambio, en un grado máximo de valentía, de coraje cristiano, de sacrificio que roza el martirio, se van todos de la mano a una beatificación y, el colmo de los colmos, se hacen una foto para que quede claro su unidad en la defensa de los principios de la fe católica, como ejemplo máximo de fidelidad a Cristo y a su Iglesia, cual soldados del Rey de Reyes en formación de batalla para combatir contra las huestes de Satanás.

Lástima para ellos que algunos obispos -no muchos, no se vayan a creer- han recordado en los últimos días tres cosas:

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28.09.14

Un obispo debe pedir a los fieles coherencia a la hora de votar

Muchos creían que los obispos españoles reaccionarían a la retirada de la reforma del aborto con declaraciones más o menos similares a todas las que se dan cada vez que sale esa temática. Es decir, señalarían que el aborto es malo y que el derecho a vivir debería ser protegido. Si acaso, alguna crítica al PP por no cumplir su programa electoral y nada más.

Pero la indignación entre muchos obispos con la actitud del Partido Popular y el gobierno de Mariano Rajoy ha alcanzado tal grado, que varios de ellos están dando el paso de señalar algo obvio. Ese partido, como el resto de los que tienen representación parlamentaria, es una estructura de pecado y por tanto no se puede colaborar con él. Ni con el voto ni, con mayor razón, ocupando cargos de responsabilidad en el mismo.

En ese sentido, las cartas de Mons. Juan Antonio Reig Pla y Mons. José Ignacio Munilla, así como la entrevista de Mons. Mario Iceta al Abc, se complementan.

El obispo de Alcalá de Henares llamó a las cosas por su nombre, lo cual le ha valido el reproche de tirios y troyanos, con amenazas de demandas incluidas. Da lo mismo. Estamos ante un pastor curtido en ese tipo de batallas. Mons. Iceta señaló algo evidente: todos los partidos en el parlamento son abortistas. Y el obispo de San Sebastián ha ido un paso más allá advirtiendo a los fieles que si quieren ser fieles a la Iglesia en materia de Doctrina Social -que no es un tema menor- no pueden votar a ni uno solo de los partidos que están hoy en el Parlamento. Y añade algo más. No corresponde a los obispos crear partidos políticos que defiendan el derecho a la vida. Esa es tarea de los seglares. Obviamente, y aunque ya hay partidos minoritarios que hacen tal cosa, está lanzando un guante que convendrá recoger. ¿Se hará?

Además, Mons. Munilla ha lanzado un órdago a aquellos que llevan décadas apelando al mal menor como excusa para votar. Le cito:

¿Pueden los católicos votar a partidos políticos que están en esta situación, basándose en el principio del «mal menor»? El tiempo ha demostrado que por el camino del «mal menor» se termina llegando al «mal mayor». La opción del «mal menor» solo puede ser acogida por un cristiano de forma circunstancial y transitoria; sin caer en la tentación de hacer de ella su «santo y seña». Y es que… Jesucristo nos enseñó a apostar por el bien; no por el mal menor.

Fuera excusas, pues. El mal menor se ha convertido en un mal mayor. Y Cristo nos manda hacer el bien, no el mal.

¿Serán Mons. Reig Pla y Mons. Munilla los únicos en ir más allá de lo que ningún obispo ha ido en España desde tiempos de la Transición? ¿Habrá más obispos dispuestos a decir a los fieles que los actuales partidos políticos no les representan, no pueden ser votados en conciencia y que convendrá crear o fijar los ojos, y los votos, en una alternativa política que defienda principios no negociables como el derecho a la vida, la familia, la educación y la atención a los más necesitados? Sí, es prácticamente seguro más obispos se unirán a ellos en esa labor de iluminar la conciencia de los fieles en estas materias.

La retirada del proyecto de “ley Gallardón", que por más que muchos digan no dejaba de ser una ley radicalmente abortista -como lo era la del 85- ha puesto en evidencia, una vez más, la catadura moral del Partido Popular. Seguimos estando ante una oportunidad histórica. La Providencia concede a los católicos de este país, especialmente a aquellos involucrados en la acción política,

dar un paso decisivo para que una serie de valores esenciales tengan voz y voto en el parlamento nacional y en los parlamentos autonómicos


Como se ha indicado en otros posts, no es tiempo de mirar atrás. No es tiempo de decir “¿veis como yo tenía razón y vosotros no?". No es tiempo de reproches en plan “tú eras un vendido al PP o a tal o cual secta". Pero tampoco es tiempo de decir “yo rompo con Pepito Pérez mientras me quedo mirando lo que hace su partido", ni de “vamos a asustarles un poco a ver si cambian". Toca sentarse en una mesa y, fundados en principios irrenunciables, en programas máximos -nada de reformas aguadas y tibias-, lanzar una propuesta política que pueda ser votada por los pocos o muchos católicos que quieran ser fieles a Cristo y su Iglesia a la hora de acercarse a las urnas. Las siglas o el modo de hacerlo es lo de menos. Lo fundamental es el mensaje: sí a la vida, sí a la familia, sí a la educación que queremos para nuestros hijos, y sí a un modelo de sociedad en la que los más necesitados vivan con dignidad y puedan tener un futuro alejado de la miseria.

¿Por qué los católicos en España, durante ya bastantes decenios, no podemos nunca votar en conciencia y si queremos hacerlo, no tenemos otra vía que la abstención o votar a partidos pequeños, excluidos totalmente de presentación pública, incluso en los medios de comunicación dependientes de la Iglesia?

Es ahora o nunca.

Luis Fernando Pérez Bustamante

PD: Hay un solo diputado en el Parlamento español que en esta legislatura se ha mostrado activamente provida. Carlos Salvador, de UPN.

27.09.14

No queremos saber nada de Dios, solo nos interesan los votos

Los medios de comunicación, y entre ellos este que dirijo, buscamos el titular en entrevistas, artículos, ruedas de prensa, etc. En el caso de los obispos, son protagonistas en los medios seculares ha sido casi siempre por haber dicho o escrito con claridad aquellas verdades que molestan a los poderosos de este mundo -y no me refiero solo a los gobernantes sino sobre todo a los “creadores” de opinión-, a los que viven de espaldas a Dios.

Pero pocas veces acuden los medios a buscar material para sus portadas en homilías dominicales de obispos y sacerdotes. Si, alguna vez se da la circunstancia de que una Misa emitida en una televisión provoca una catarata de reacciones indignadas porque al predicador de turno le da por señalar que la paga del pecado es muerte y eso incluye también los pecados nefandos que hoy nos quieren vender como algo natural, respetable e incluso digno de ser protegido por la ley. Pero no es lo habitual. La mayor parte de las predicaciones apenas llegan más allá de los oídos de los asistentes al culto divino donde el Cordero de Dios se hace carne y sangre para ser ofrecido, en sacrificio incruento, a Dios Padre.

Y sin embargo, de vez en cuando uno se encuentra, o le regalan, perlas como esta:

Eucaristía desde la Santa Iglesia Catedral de Córdoba. XXV semana del Tiempo Ordinario

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