La importancia de las palabras de Kasper a los anglicanos
Ahora parece que la plena comunión visible como fin de nuestro diálogo ha dado un paso atrás, que nuestro diálogo tendrá objetivos menos definitivos y que, por lo tanto, su carácter resultará alterado. Si bien este diálogo puede aún conducir a buenos resultados, no estará sostenido por el dinamismo que deriva de la posibilidad realista de la unidad que Cristo exige de nosotros o de la participación común en la mesa del único Señor, que anhelamos con tanto ardor.
Esa son las palabras finales del discurso que el Cardenal Kasper ha pronunciado ante la Conferencia anglicana de Lambeth que se está celebrando en Gran Bretaña. Desde el Concilio Vaticano II nunca antes se había producido una declaración tan tajante por parte de un cardenal de la curia romana. En otras ocasiones y en referencia a otras iglesias o comunidades eclesiales, se han reconocido dificultades e incluso pasos atrás, pero nunca como ahora Roma afirma tajantemente que no hay posibilidad real de “participación común en la mesa del único Señor"; en otras palabras: la unidad real y efectiva con la iglesia anglicana no tendrá lugar. A menos claro, que dicha comunión eclesial vuelva sobre sus pasos y tome el camino opuesto al que han emprendido. Cosa harto difícil, ciertamente.
El hecho de que el cardenal Kasper sea el Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos da mucho más calado al asunto. No estamos ante un cardenal curial poco dado al diálogo ecuménico y poco abierto a la idea de una reunificación real y efectiva entre todos los cristianos. De hecho, no estamos ante un cardenal de los considerados como conservadores. No, el hombre de Roma para el ecumenismo en las últimas décadas está entre los más “aperturistas” del colegio cardenalicio, siempre entendido que ese “aperturismo” no es para nada la disposición a renunciar a la esencia de la fe católica, sino más bien la disposición a no hacer de todos y cada uno de los aspectos de dicha fe un “casus belli” contra los cristianos no católicos.
En el diálogo ecuménico la Iglesia Católica siempre ha hecho énfasis en buscar lo que nos une, sin por ello negarse a abordar lo que nos diferencia. Pero claro, cuando una comunión eclesial como la anglicana, con la que se suponía que nos unían bastantes más cosas de las que nos unen con el resto de denominaciones protestantes, toma la decisión de alejarse radicalmente de la Iglesia Católica y las iglesias ortodoxas y orientales en algo tan esencial como el sacramento del orden y la moral sexual, no queda otro remedio que dejar constancia de que el camino hacia la reunificación queda cerrado. Los anglicanos son muy libres de suicidarse eclesialmente como les venga en gana, pero tanto Roma como los ortodoxos ya les han dicho que para ese viaje no cuenten con ellos.
El anglicanismo está en proceso de autodestrucción aunque es posible que pretendan guardar las formas y dar una imagen de unidad que ellos saben falsa. Rowan Williams, druida en sus ratos libres, va a pasar a la historia como el Enterrador del Cisma que inauguró un rey adúltero. A pesar de la poca simpatía que tengo hacia ese cisma, es justo reconocer que en sus cinco siglos de existencia han sido muchos los anglicanos que han dado un buen testimonio cristiano. Ahí tenemos el ejemplo de CS Lewis por no ir más atrás en el tiempo. Y algunos de los mejores conversos al catolicismo proceden de las filas anglicanas, siendo Henry Cardinal Newman el más destacado de ellos. Su mención por parte del cardenal Kasper ha debido de poner de los nervios a todos los anglicanos que temen que se produzca otro gran éxodo hacia el catolicismo de anglo-católicos. No me cabe la menor duda que el propio Newman, aun habiendo entendido que la Via media es una quimera, vería con tristeza lo que está pasando en la comunión eclesial donde se bautizó. Pero también diría que lo que nuestros ojos contemplan es el resultado lógico de la naturaleza íntima del protestantismo en general y del anglicanismo en particular. Y eso debemos tenerlo muy en cuenta los católicos a la hora de hacernos ilusiones sobre el futuro del ecumenismo con los hermanos separados herederos de la mal llamada Reforma.
Luis Fernando Pérez Bustamante.
18 comentarios
Está bien el sintagma "los hermanos separados". Y estaría aún mejor que se usara algo parecido para la FSSPX. Algo así como "los hermanos distanciados". Por ejemplo.
Si en este artículo no tiene cabida ninguna palabra del campo semántico de "herejía" (hereje, herético, heresiarca, etc) no termino de entender por qué sí tienen cabida cuando se habla de la FSSPX.
Por no hablar del tono mesurado y educado que se emplea cuando se habla de los "hermanos separados", que contrasta fuertemente con el que se usa para hablar de los "hermanos distanciados". No sólo en ReL, claro.
Si el tono mesurado y educado es imprescindible para tratar de y con los "hermanos separados" ¿no sería también necesario para hablar de y con los "hermanos distanciados" de la FSSPX?
Es sólo una observación. Tómese este post como un simple paréntesis.
Terciario, Kasper empezó a caerse del guindo hace dos o tres años. No sé si es que se cayó porque el Papa le dijo que se cayera o porque vio que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.
Veremos que hacen los disidentes.
terciario,
No hay nada de malo en aprender del otro. No hay que tener miedo al otro y al cambio. Porque a mi me guste el yoga, por ejemplo, no voy a dejar de creer que Jesus es Hijo de Dios.
Dicho sea de paso a mi el yoga no me va, lo que si me atrae mucho es la espiritualidad ortodoxa creo que puede ser un bonito enriquecimiento para el catolicismo.
Concuerdo con esas opiniones de Kasper, si un tio por hablar con un hinduista abandona el catolicismo, es que no tenia Fe.
Éso es.
Josafat:
El problema aparece cuando se habla en general al "Pueblo de Dios" como si se hablara en concreto a un "hermano separado" muy formado y buen conocedor de la doctrina católica.
Entonces parte de ese "Pueblo de Dios", insuficientemente formado y no siembre adecuadamente guiado, puede caer en errores.
LF: para mí que le han hecho caer del guindo, pero fuera lo que sea, bienvenido sea.
Bueno, como más de uno ha escrito aquello de "más trabajo para el cardenal Kasper" en relación con la FSSPX, por eso he hecho el comentario en un post sobre una opinión del cardenal Kasper.
Sería interesante tener, además de un blogger y un colaborador que son "hermanos separados", un blogger y/o un colaborador que sean "hermanos distanciados".
Seguro que alguien de Convicción Radio o Radio Cristiandad estaría encantado de participar en ReL.
"El Protestantismo o religión reformada, como orgullosamente la llaman sus fundadores, es el compendio de todas las herejías que hubo antes de él, que ha habido después y que pueden aún nacer pira ruina de las almas".
César Vidal, en cuanto que fue bautizado católico y por tanto es hijo de la Iglesia, es canónicamente un hereje de la A a la Z como lo fui yo durante cerca de diez años. Pero él, como la totalidad de protestantes, no pretende ser católico. Se declara protestante y así lo es. Distinto es el caso de los que habiéndose separado, de facto o de iure, de la Iglesia, pretenden que les sigamos considerando como católicos. Es posible que sea un defecto mío, pero tiendo a ser más duro con los que hacen daño a la Iglesia desde dentro que con los que tratan de ser cristianos fuera de la misma. Por eso soy como soy con los católicos heterodoxos y con los cismáticos.
Pues más claro, agua.
permíteme rizar el rizo con la FFSPX, a la que no pertenezco. De acuerdo a lo dicho por el titular de Ecclesia Dei, el experto en el tema Card. Castrillon Hoyos ha dicho que no son cismaticos, que el acto de ordenación si tiene caracter cismàtico, pero que ellos no lo son. Y es que para hacer cisma se requiere impugnacion del poder de jurisdiccion pontificia, creando u ocupando diocesis, cosa que los lefe se cuidan muy mucho de hacer.
Pues eso, parecería que llamarlos cismaticos es un puntito màs de lo que hace quien ha sido encargado del tema por el Santo Padre.
Abrazo
Luis
Volviendo al tema principal de este post que no es la FSSPX sino la "importancia de las palabras de Kasper a los anglicanos", pienso que tiene que ver con una orden superior(pontificia, quiero decir) pero también con una toma de conciencia del mismo Cardenal Kasper. Ya hace un tiempo que él viene modificando su discurso según como se fueron dando los hechos. Y si él alguna vez creía realmente posible la unidad con la totalidad de la Comunión Anglicana, ahora ya ve que eso no es para nada realista. La Comunión anglicana ya está recorriendo su propio camino... Sin embargo, y como también dice el discurso, ahora la Iglesia Católica se pregunta como puede comenzar un diálogo honesto con aquellos grupos que sí comparten el punto de vista católico.
Todo esto lleva a pensar que el ecumenismo está entrando en una nueva etapa. Los dos últimos discursos de Benedicto XVI en sus encuentros con representantes de otras iglesias y comunidades eclesiales, uno en Estados Unidos y el otro en Australia, ya están orientados en este sentido. La Iglesia Católica seguirá empeñada en un diálogo ecuménico, pero un diálogo serio y responsable. Y, en este diálogo, no parece que haya lugar para los que quieran simplemente un intercambio de sonrisas... "Si bien este diálogo puede aún conducir a buenos resultados, no estará sostenido por el dinamismo que deriva de la posibilidad realista de la unidad que Cristo exige de nosotros o de la participación común en la mesa del único Señor..."
El protestantismo anglicano está tan muerto como su fundador Enrique VIII.
Kasper está en la luna. Los que sabemos de esto lo vemos todos los dias.
Un sacerdote anglicano me dijo no hace mucho tiempo; "We became the church where anything goes and... everyone went."
("Nos transformamos en la Iglesia del 'todo va' y todos... se fueron.)
Estamos asistiendo al único ecumenismo posible: ortodoxos y anglicanos asustados se están acercando a Roma. Los unos han reconocido la primacía del Obispo de Roma (excepto el de Moscú) y los otros están volviendo por miles. El ecumenismo verdadero es abrir las puertas de la Iglesia a los que quieren volver.
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