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10.03.11

¿Deben unas monjas tener 400.000 euros en efectivo?

Cuando se conoció la noticia de que las religiosas cisterciense del convento de Santa Lucía, en Zaragoza, habían sufrido un robo de millón y medio de euros, que estaban metidos en bolsas llenas de billetes de 500 €, el estupor de fieles y no fieles fue tremendo. Lo primero que todo el mundo se preguntaba es cómo era posible que unas monjas tuvieran tal cantidad de dinero en su convento.

Hoy sabemos que la cantidad no era tan elevada, aunque los cuatrocientos mil euros de los que habla el abogado de las religiosas no son “moco de pavo”. Y la justificación que da para que ese dinero no estuviera en el banco, “comprar piezas de piel con destino a los trabajos de encuadernación“, no parece del todo satisfactoria. Es muy dudoso que unas piezas de piel cuesten 65 millones de las antiguas pesetas. Y eso de que ese tipo de material se paga al contado, pues tampoco es normal. A día de hoy, salvo en determinado tipo de negocios, no es habitual que se hagan operaciones de compra en efectivo por cantidades tan elevadas. Y aunque sea posible, sin duda también debe ser factible que un pago de esas características se haga vía transferencia bancaria.

No son pocos los que han sospechado que tanto dinero metido en bolsas puede ser síntoma de que se ha obtenido sin declararlo a Hacienda. Nuevamente el abogado ha asegurado que puede justificarse hasta el último euro, que habría pasado por la fiscalización pertinente.

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2.03.11

Claves de un día intenso en la Casa de la Iglesia

A falta de decidir qué prelados presidirán las comisiones de Patrimonio Cultural, Pastoral Social y Relaciones Interconfesionales, creo que ya se puede hacer una valoración del intensísimo día de votaciones que ha tenido lugar hoy en la madrileña calle de Añastro, sede de la Conferencia Episcopal Española.

Lo más destacable es la reeleción del Cardenal Rouco como presidente de la Conferencia. Además, ha sido en primera votación, por mayoría absoluta. Algunos dicen que ha sido muy ajustada. Yo creo que si hubiera sido necesaria una segunda votación, seguramente habría obtenido más votos que en la primera. Pero hablar de lo que podría haber sido sabiendo lo que sí ha sido, no tiene sentido.

La importancia de la presidencia de la CEE es fundamental. Decía Juan Rubio, director de Vida Nueva, en un artículo previo a la votación, que “en un organismo tan presidencialista en sus estatutos no se puede hacer gran cosa“. No sé bién qué gran cosa se podría hacer en caso de que el organismo no fuera tan presidencialista. A mí me da la impresión de que el presidencialismo depende más de la actitud del presidente que de los estatutos. En ese sentido, el cardenal Rouco es como es. No le vamos a descubrir ahora. Conoce la CEE como nadie. A menos que el Papa Benedicto XVI le acepte antes la renuncia por edad que tiene que presentar en agosto, tendrá el mando de la Casa de la Iglesia los próximos tres años.

Muy significativo resulta el apoyo que ha tenido Mons. Blázquez para ser reelegido como vicepresidente. De hecho, obtuvo un respaldo bastante importante en la votación para la presidencia. Eso significa que sus compañeros de episcopado le tienen en alto aprecio. Y no es de extrañar. Es un hombre afable, sin arista alguna, discreto y trabajador. Además, el Papa ha mostrado su confianza en él al meterle de lleno en el turbio asunto de la Legión de Cristo. En estos momentos es el visitador de los Regnum Christi. Don Ricardo puede estar contento. Se sabe querido y valorado.

Mons. del Río y Mons. Asenjo siguen formando parte de la Ejecutiva. Aunque me parece una pérdida de tiempo de hablar de la sucesión, lo cierto es que el arzobispo castrense es uno de los candidatos preferidos por el sector progre-mediático-eclesial para tomar el timón de la CEE tras la salida del cardenal Rouco. Y el arzobispo de Sevilla fue en su día secretario general y portavoz de la Conferencia, lo cual implica que también conoce bien cómo funcionan las cosas en la misma. Es decir, está bien colocado en la carrera sucesoria que será dentro de tres años o antes si el Papa dispone otra cosa. Ahora bien, si algo ha quedado claro hoy es que los obispos españoles pueden romper cualquier quiniela que hayamos hecho antes los “formadores de opinión". Dábamos por hecho que Sistach sería el vicepresidente y si no llega a entrar en Liturgia se queda hasta fuera de la Permanente. Por tanto, que nos pongamos a especular con quién sucederá a Rouco es ganas de perder el tiempo.

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21.02.11

Los obispos no tienen autoridad si no es en comunión con el Papa

Me imagino la cara que se le debió quedar a todos los presentes en el acto de presentación de un libro sobre la Humanae Vitae, cuando Mons. Enrico dal Cavolo, Rector magnífico de la Lateranese, dijo las siguientes palabras:

Un presidente de una conferencia episcopal de una importante nación de América Latina había manifestado en un telegrama a Pablo VI, en nombre del episcopado de aquella nación, ‘una vibrante y clara perplejidad sobre el texto publicado’. El Papa hizo llamar al cardenal a Roma, y una vez aquí le pidió que se pusiera de rodillas y pidiera perdón.

No me negarán ustedes que la imagen debió ser impactante. Todo un príncipe de la Iglesia arrodillándose y pidiendo perdón delante del Vicario de Cristo. Y con él, el episcopado del país en nombre del cual dicho cardenal había enviado el telegrama. Supongo que el purpurado,con casi total seguridad el card. Raúl Silva Henríquez, arzobispo de Santiago de Chile por entonces, debió regresar a su país con el rostro todavía lívido. Y que les transmitiría un mensaje claro a sus compañeros de episcopado: Si me ha hecho eso a mí, imaginad lo que os puede hacer al resto.

La verdad es que este suceso, que difícilmente puede haberse inventado mons. Dal Cavolo, nos ofrece una imagen de Pablo VI un tanto distinta a la que muchos tienen. La firmeza del Papa Montini ante uno de sus cardenales resulta sorprendente.

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7.02.11

El destino "eclesial" de los católicos que no quieren ser católicos

Una de las cosas que más suele atraer a los que están dentro de la comunión eclesial católica atacando a la fe de la Iglesia o salen de la misma causando escándalo a los fieles, es la posibilidad de forrarse publicando libros. En esa tesitura está un ex-sacerdote católico, hoy presbítero episcopaliano, que ocupó las portadas de los programas del corazón (o sea, telebasura) hace un par de años. El tipo, siendo todavía sacerdote católico, apareció dándose el lote con una señora en plena playa. Esa señora es hoy su esposa y madre de su hija. Lo conforme a la norma es que hubiera pedido antes la secularización, sobre todo cuando él mismo ha reconocido que se trataba de una relación que duraba ya dos años, pero claro, eso hubiera vendido menos.

El sujeto fue acogido con los brazos abiertos por la comunión anglicana de EEUU. Ya saben, esa que admite todo tipo de uniones -excepto, de momento, la poligamia- y que incluso cuenta con “ministros” que son condescendientes con el aborto. Pues bien, hace dos o tres meses, este señor ha publicado un libro contando su historia y arremetiendo, ¡cómo no!, contra la Iglesia de la que fue sacerdote.

Aunque muchos sabrán ya a quién me estoy refiriendo, no pienso ni decir su nombre ni dar el título de su libro. Si quiere publicidad, que la pague. Pero no aquí, por supuesto. InfoCatólica no vende su fidelidad al evangelio y la Iglesia por unos euros.

Con todo, lo que más me ha llamado la atención de este señor es las declaraciones que hizo hace unos días sobre las repercusiones de su obra:

“Muchos dicen que con mi libro ataco a la Iglesia. No es un ataque, es que en la Iglesia no hay vehículos para decir abiertamente lo que se piensa en su contra. Mi doctrina es católica, pero como anglicano tenemos mucha libertad para pensar distintas cosas y no estar preocupados si el Vaticano te va excomulgar".

Por primera vez dice algo medio sensato este individuo. Digo medio, y no completamente sensato, porque eso de que su doctrina es católica no se lo cree ni él. Pero es cierto que siendo anglicano tiene mucha libertad para pensar distintas cosas. De hecho, un anglicano puede estar a favor y en contra de multitud de doctrinas y disciplinas eclesiales. Puede estar a favor de la regeneración bautismal y en contra. Puede estar a favor de la presencia real de Cristo en la Eucaristía -aunque nunca la disfruten dada la ausencia de ministros válidos- o en contra. Puede estar a favor de la consagración de obispos gays y en contra. Puede ser feliz teniendo como obispa a una lesbiana o sentirse con ganas de salir corriendo ante ese mismo hecho.

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31.01.11

Lo de Pagola cansa, pero es necesario dejar las cosas claras

Sí, otro post sobre el caso “Pagola-Uriarte". Sé que van muchos, pero es que la progresía mediática ha entrado en una especie de histeria colectiva una vez que el teólogo vasco ha anunciado lo que yo vengo diciendo desde el año 2008. A saber, que la decisión final sobre su libro está en Roma.

Si hoy vuelvo a escribir sobre Pagola es porque el director de Religión Digital publicó ayer un artículo incendiario que contenía ocho puntos que creo necesario replicar uno por uno. Comienza diciendo que “la Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada Congregación de la Romanay y Universal Inquisición, ha abierto un proceso“… Nunca se refiere Vidal a la CDF sin recordar que es el “ex Santo Oficio", la prolongación de la Inquisición. Quién sabe si algún día se cansará de hacerlo. Pero sigamos.

José Manuel Vidal se pregunta cuáles son las razones ocultas que explicarían la, según él, saña persecutoria de los ultras católicos contra Pagola. Para el director de RD, “se trata de todo un síndrome de causas y de circunstancias que están convirtiendo el caso Pagola en un signo paradigmático de la situación actual de la Teología y de la Iglesia misma“. En esto último no le falta razón. El caso Pagola ya no es un caso más. Es el CASO.

Estos son los ocho puntos de Vidal:

1/ La ultraderecha católica, siempre insegura y necesitades de asideros y seguridades, no soporta un libro (que encima tiene éxito) de un Jesús plena y profundamente conciliar. Un libro que no tiene, según los expertos, nada de herético. Ni de lejos. Su pecado es seguir presentando a la figura de Jesucristo en la estela del Vaticano II y sin renunciar a sus claves interpretativas. Es decir, en el fondo se trata de un episodio más de la vieja y enconada lucha entre dos modelos de Iglesia: el tradicional y el conciliar.

Vidal da por hecho que los expertos no ven nada herético en el libro. Es evidente que para este periodista los Sayés, Rico Pavés, Mons. Demetrio, P. Iraburu y obispos de la comisión doctrinal de la Conferencia Episcopal Española -apoyados por la ejecutiva de la propia CEE-, no son expertos. Para él expertos son los que apoyan el libro. El resto, gente ultra. Ahora bien, ni siquiera Vidal es capaz de negar que Mons. Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona-Tudela sí es un teólogo “experto". Y don Fernando hizo un informe negativo sobre la primera versión del libro, además de recomendar a Mons. Uriarte que no le diera el nihil obstat tras las correcciones, insuficientes según el arzobispo, a las que fue sometido para futuras versiones en castellano y otros idiomas.

Además, como se puede comprobar, Vidal cae exactamente en el mismo error de los que rechazan el Vaticano II porque, según ellos, el comcilio se opone a la Tradición de la Iglesia. Plantear un “Vaticano II versus Tradición” es algo en lo que van de la mano los falsos tradicionalistas y los progres. Y es contrario a lo que la Iglesia ha enseñado y enseñará sobre ese y cualquier otro concilio ecuménico. Por tanto, flaquísimo favor le hace Vidal a Pagola al poner su obra bajo ese prisma. Pero esto no es nuevo. Dije, digo y diré, que el mayor problema que tiene el teólogo vasco es que quienes le defienden son los que más hacen, consciente o inconscientemente, por hundirle.

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