Pagola, el arriano
“¿Otra vez Pagola?", me preguntará alguno. “¿No te cansas de arremeter contra ese insigne sacerdote, que tantos y tantos libros vende para ser leídos con avidez por miles e incluso millones de católicos?", me dirá otro.
Pues sí, ya ven ustedes, otra vez Pagola. Charlando con un amigo por internet me vino a la menta un párrafo que había leído en una de sus catequesis cristológicas, que para más inri está publicada en un portal católico de la solera de Mercaba. La he buscado y ahí sigue. La cito tal cual (negritas mías):
Jesús es un hombre que no puede ser confundido con Yavé, el Dios de Israel. En los escritos de las primeras comunidades cristianas, Jesús aparece siempre como alguien claramente distinto de ese Dios a quien Jesús llama Padre, a quien ora con fe y confianza en sus largas horas de silencio y soledad (Mc 1, 35; Lc 5, 16), a quien obedeció hasta la muerte (Mc 14, 36) y en cuyas manos abandonó su vida al dar el último aliento (Lc 23, 46).

Estos días estamos asistiendo en algunos blogs de InfoCatólica a un debate interesante sobre la predestinación, la gracia y el libre albedrío. En relación a este último, muchos sostienen la idea de que el hombre tiene una cierta libertad para oponerse a la voluntad de Dios y pecar. Pues bien, ese tipo de libertad no es precisamente la que Dios dispone para sus elegidos. Cito de la
Quédense bien con su cara, por si se lo cruzan por ahí y tienen a mano agua bendita. Se llama Aníbal Malvar y, según wikipedia, es periodista y escritor. Pero basta leer su último artículo publicado en Público, titulado
Como
El 19 de enero del 2010, Benedicto XVI aseguró que


