Consejos bíblicos para tu vida cristiana
¿Quién no quiere ser feliz? ¿quién quiere vivir en desgracia? He aquí una serie de consejos la mar de útiles para que se nos conceda esa dicha:
Guarda sus leyes y sus mandamientos que hoy yo te prescribo, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y permanezcas largos años en la tierra que te da Yavé, tu Dios.
(Deut 4,40)
No tengan ustedes la menor duda de que el camino seguro hacia la felicidad es vivir conforme a la voluntad de Dios. Y eso implica cumplir sus mandamientos. Algo posible de hacer si por gracia amamos a Dios. Como dice San Juan:
Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues ésta es la caridad de Dios, que guardemos sus preceptos. Sus preceptos no son pesados.
(1 Jn 5,2)
Hemos de saber todos que cuanto más amamos a Dios, más fácil nos resulta cumplir sus mandamientos, porque ese mismo amor es gracia que nos ayuda a no pecar. El que ama al Señor acaba odiando el pecado que le aleja de Él. Mas no debemos desesperar si vemos que todavía pecamos, pues Él es fiel para perdonarnos cada vez que caemos si en verdad nos acercamos con un corazón contrito y humillado. Imploremos de su misericordia el perdón y de su gracia la capacidad para vencer toda tentación.
Honra a tu padre y a tu madre, como Yahvé, tu Dios, te lo ha mandado, para que vivas largos años y seas feliz en la tierra que Yahvé, tu Dios, te dará.
(Deut 5,16)
Honrar a los padres es propio de personas decentes. Les debemos obediencia mientras estamos sujetos a ellos. Y respeto siempre, mientras vivan. Independientemente de cómo se comporten con nosotros. Por supuesto, dentro de ese respeto no entra el permitirles que interfieran en asuntos que son de nuestra absoluta incumbencia. Si Dios mismo dice que el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, es claro que no debemos permitir que los padres pongan en peligro un matrimonio. Pero hágase tal cosa sin faltarles al respeto y la honra debida.
Ni que decir tiene que en su vejez los padres han de ser objeto del mayor de nuestros cariños. Tanto más si están enfermos. Y permitidme añadir también a nuestros padres espirituales, los sacerdotes. Que no tienen hijos en la carne pero muchos de ellos nos han engendrado y criado en Cristo. Seamos especialmente atentos con ellos.
Porque, siguiendo la verdad, serás feliz en todas tus obras, como todos los que practican la justicia. Según tus facultades, haz limosna y no se te vayan los ojos tras lo que des. No apartes el rostro de ningún pobre, y Dios no los apartará de ti.
(Tobías 4,6-7)
Verdad y caridad, caridad y verdad, binomio inseparable para alcanzar la fidelidad. Goza más el que da que el que recibe. Y pocas cosas hay tan satisfactorias para el alma como ayudar al necesitado.
Les cuento una anécdota personal. Siendo bastante niño -no más allá de 6 ó 7 años- iba con mi madre por el metro (suburbano) de Madrid, cuando al salir a la calle en la estación de Embajadores, nos encontramos a una mujer muy anciana pidiendo limosna. Por alguna razón que se me escapa, me quedé impresionado al ver su rostro. Pasamos de largo pero según empezamos a subir las escaleras, le dije a mi madre: “dame cinco duros para entregárselos a esa mujer". Mi madre se sorprendió, pues era la primera vez que le pedía algo así. Me los dio, bajé, se los entregué a esa anciana, que me miró fíjamente a los ojos y musitó: “gracias, hijo mío. Dios te lo pague". Créame si les digo que no había muchos niños en el mundo tan felices como yo en esos momentos. Fue, probablemente, la primera vez que ayudé a un pobre. Y no se me olvidará en la vida la alegría que Dios me dio.
Pero tú guarda la Ley y los preceptos, sé misericordioso y justo, y serás feliz.
(Tobías 14,9)
Nuevamente ley, misericordia y justicia. Cuando hoy se prostituye tanto la misericordia de Dios, pretendiendo hacerla cómplice de nuestras transgresiones, es necesario recuperar su verdadero sentido. Grande es la misericordia de Dios que nos perdona nuestros pecados, pero hay tanta o más misericordia divina en librarnos de pecar.
Porque sol y escudo es Yavé, Dios, y da Yavé la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad.
(Salm 84,12)A cada uno de nosotros ha sido dada la gracia en la medida del don de Cristo.
(Efe 4,7)Pues de su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia.
(Jn 1,16)
No lo olvidemos. Todo es gracia. Hasta nuestra colaboración con la gracia nos es dada por gracia. No la desperdiciemos. No caigamos en la tentación de confiar solo en nuestras fuerzas, ni en la desesperación de creer que no nos es concedido vencer el pecado. Dios nos ama tanto que envía a su Hijo a pagar el precio por nuestros pecados y a su Espíritu para recrearnos a imagen del Hijo, de forma que podamos vencer toda tentación. Si somos hijos de Dios, obremos como el Hijo de Dios nos concede obrar en el Espíritu Santo. Y solo así seremos verdaderamente felices.
Que de nosotros se pueda decir:
No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.
(3 Jn, 4)
Y que con Santa Teresa de Jesús podamos al fin de nuestros días decir: “al fin muero hija de la Iglesia“. Al fin y al cabo, como decían los Padres, “no puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como Madre“.
Luis Fernando Pérez Bustamante
49 comentarios
Mucho mejores estos consejos que los del Manual de Autoayuda que nos proporciona El Clarín ;)
La verdad es que si Cristo ha muerto para que nuestra meta como creyentes sea un Decálogo de la Felicidad estamos apañados...
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LF:
No he leído ese manual en El Clarín, así que no sé de qué hablas.
En medio de tanto consejo para la felicidad republicado hasta el cansancio en redes sociales, donde ni aparece la palabra Dios o Gracia. En medio de tanto neodecálogo para la felicidad lleno de pelagianismos, este post es una gracia.
Bendiciones.
Me refería en clave a la famosa entrevista de este Domingo publicada en la revista Viva (que pertenece a El Clarín).
Para mí el Decálogo de la Felicidad es un "Manual de Autoayuda".
¡Un cordial Saludo!
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LF:
Ah, bueno. No sé. Yo no pretendo combatir en consejos con nadie, y menos con el Papa. La Biblia dice lo que dice y la Tradición también:
«¿Cómo es, Señor, que yo te busco? Porque al buscarte, Dios mío, busco la vida feliz, haz que te busque para que viva mi alma, porque mi cuerpo vive de mi alma y mi alma vive de ti» (San Agustín, Confessiones, 10, 20, 29).
«Sólo Dios sacia» (Santo Tomás de Aquino, In Symbolum Apostolorum scilicet «Credo in Deum» expositio, c. 15).
Y:
El Catecismo, manual de instrucciones de la felicidad. Joseph Ratzinger
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LF:
Tres cosillas:
1- No tengo muy claro lo que se quiere decir por proselitismo, pero quien piense que va a poder lograr la conversión del no cristiano por su labia o por imposición, va dado. Y quien espera que se puede lograr la propagación del evangelio sin predicarlo abiertamente, no sabe lo que dice.
2- La atracción solo es posible desde la santidad. Y la santidad es imposible sin la gracia de Dios.
3- Hasta el más ciego se da cuenta que la Iglesia no solo no crece sino que mengua a pasos agigantados en Europa y América. Algo no se hace bien.
Si verdaderamente somos conscientes de eso -¿cuántos cristianos verdaderamente lo son?-, nuestra vida se convierte en una permanente acción de gracias, nuestros problemas humanos palidecen verdaderamente ante tanto amor recibido, sus palabras y preceptos se convierten en la alegría de nuestro corazón (Jer.15,17), y nuestra esperanza estará viva hasta la hora de volver, como hijos verdaderos suyos, a Nuestro Padre del Cielo.
Esa es la única felicidad verdadera: Ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y ama al prójimo como a ti mismo.
Paz y bien.
Sin la gracia no podemos cumplir la voluntad de Dios, la cual se concreta en sus mandamientos. Además un católico debe de saber y admitir que Satanás está constantemente al acecho, como leon rugiente, esperando a quien devorar, es decir haciendo de su parte todo lo que le es posible para que no cumplamos la voluntad divina.
Por tanto cuando no cumplimos la voluntad de Dios estamos cumpliendo lo que le place a la voluntad del Diablo, uno de cuyos mayores empeños es impedir lo más posible que el hombre cumpla la divina voluntad.
Como dice San Pablo, "nuestra lucha no es solamente contra la carne y la sangre, sino también contra los espíritus maléficos que pululan por el aire."
Por eso cuando no hacemos la voluntad de Dios, además de dolernos por la ofensa que Le hacemos, deberíamos también ser conscientes y horrorizarnos por estar haciendo lo que quiere y le place a Satanás.
Desgraciadamente existen católicos que se ofenden y escandalizan cuando les decimos que hacen la voluntad de Satanás cuando no cumplen los mandamientos de Dios.
Pero ello es una verdad clara desde la verdad católica:
Quien no hace la voluntad de Dios forzosamente hace la voluntad del Diablo.
Esta es la dramática alternativa del hombre: O sirve a Dios, cumpliendo la divina voluntad, o de lo contrario es siervo de Satanás, haciendo lo que quiere el Diablo.
Pero desgraciadamente es muy común hoy en día entre los católicos no creer siquiera en la existencia del Diablo, con lo cual es imposible que ganen la batalla contra el mal ya que desconocen a uno de nuestros mayores y más fuertes enemigos.
Hoy por hoy, yo no soy feliz. Cuanto más y mejor guardo la ley de Dios más me siento ridiculizado y perseguido por al ley de los hombres.
-La felicidad de este mundo donde el hombre mora es inversamente proporcional al otro mundo donde Dios mora.
Lo dicho: El espacio de luz y de vida donde Dios mora es inversamente proporcional al tiempo de oscuridad y de muerte donde el hombre mora.
Así que hoy por, LF, sé bueno y por lo menos déjame esperar a que el nuevo cielo y la nueva Tierra vuelvan a ser como fueron.
La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha pedido. El Señor siempre da más, es muy generoso, da siempre más de lo que nos pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino. Jesús es el centro de nuestros deseos, de alegría y de salvación. Vayamos todos juntos sobre este camino.
Los jóvenes que escogen a Jesús son fuertes, se alimentan de su Palabra y no se “atiborran” de otras cosas. Atreveos a ir contracorriente. Sed capaces de buscar la verdadera felicidad. Decid no a la cultura de lo provisional, de la superficialidad y del usar y tirar, que no os considera capaces de asumir responsabilidades y de afrontar los grandes desafíos de la vida.
Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor (el de Cristo) lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros.
Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.
¿Exceso de proselitismo, en el sentido empleado por Benedicto XVI (que es el que usa el papa Francisco) y falta de vivencia de la fe con todas sus consecuencias, quizás?
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LF:
Insisto en que no sé qué se entiende por exceso de proselitismo. Me lo tendría que mirar.
Papa Francisco: «un encuentro con Jesús te cambia la vida y te llena de alegría»
Francisco: Cristo los envía, no tengan miedo, vayan a servir a los demás
El Papa Francisco llama a la Iglesia a caminar, edificar y confesar a Cristo y su Cruz
Papa Francisco: «no existe un cristianismo sin la Cruz y no existe una Cruz sin Jesucristo»
Etc, etc.
En esta vida mortal no podemos ser completamente felices, pero ello no quiere decir que no podamos participar algo, aunque sea de manera imperfecta y limitada, de la verdadera felicidad que tendremos plenamente en la eternidad.
Es cierto que nuestra felicidad aquí no es plena y perfecta, como lo será en el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra, pero ello no quiere decir que no pueda ser verdadera si aquí y ahora estamos a bien con Dios cumpliendo con la ayuda de la Gracia la divina voluntad.
Y ha hecho muy bien Luis Fernando en poner más.
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LF:
Es evidente que, aunque sean una minoría respecto al total de fieles, hay muchos católicos que, desde la fidelidad al magisterio, no comprenden determinadas actuaciones y declaraciones del Papa. Lo fácil es acusarles a todos de falta de lealtad, de ser mal pensados, etc. O sea, de ser malos católicos. Cosa que nadie habría dicho de ellos hasta hace bien poco. Si eso no ha ocurrido prácticamente nunca en la historia reciente de la Iglesia, es que algo no se está haciendo bien. Si a ellos hay que pedirles prudencia y que no hagan juicios prematuros o incluso temerarios, tanto más es necesaria la prudencia en aquel que está en autoridad sobre todos y solo tiene por encima de él a Dios mismo y su Revelación.
He leído ya esos diez consejos publicados en diversos medios. Se pueden encontrar todos prácticamente en cualquier manual de autoayuda. Y en ellos, a diferencia de en muchas predicaciones de este mismo Papa, no está presente ni Dios ni su gracia. No es de extrañar que muchos se hayan sentido perplejos. Sobre todo si se comparan con otros decálogos papales sobre la felicidad, como el que he enlazado hace un rato.
Aun así, insisto en que este Papa no es sospechoso de no dar a Cristo y a la gracia de Dios el papel que deben ocupar en la vida de un cristianos.
Es tan evidente lo que digo que decir que puede haber exceso de proselitismo en Europa suena muy perfido, mucho peor que decir que hay que relegar la religion a la esfera privada.
Pues sería conveniente leyeses los 10 consejos para ser feliz que Francisco da a los católicos. Curioso y chocante que no lo hayas hecho ya.
Pero sí leiste los 10 consejos de S.S.Benedicto XVI a los jóvenes y nos lo dejas en un enlace. ¡Bravo! pues es lo que debe ser.
Y dejo los 10 consejos de Fray Gerundio para ser feliz.
1.Ama a Jesucristo, realmente presente en la Eucaristía.
2.Prefiere la muerte antes que cometer un pecado mortal.
3.Odia la mentira, la vanidad y la ambición.
4.Ama a la Virgen Santísima y reza el Santo Rosario todos los días.
5.Arrepiéntete siempre de tus pecados y confiésalos en el Sacramento de la Penitencia.
6.Vive la Santa Misa con verdadero amor a Jesucristo y alabanza a la Trinidad.
7.Odia y aborrece la impureza.
8.No dejes que te maten el alma y escapa del ateismo mundano.
9.Vive en Gracia de Dios y piensa siempre en la Vida Eterna.
10.No te creas ninguna otra lista que leas por ahí para conseguir la felicidad. Todas son falsas y engañosas. Y algunas, más que otras.
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LF:
Fray Gerundio de Campazas es un personaje de ficción.
No me salgas con peteneras, que nos conocemos...
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LF:
Como si es san Pancracio. Si los consejos son buenos, ¿qué más da?
:D
La felicidad,queridos hermanos,esta en la santidad.Esta en ser esclavo de Cristo,en saber que vives por EL,para glorificarle a EL,para reflejarle a EL,por el bien de las almas.
Y solo sera completa,cuando podamos ungir SUS santisimos pies en el mar de nuestros ojos agradecidos.
La Paz de Cristo.
Cuando yo era un niño mis padres participaban en mi colegio, que era católico, en la Escuela de padres. La idea fundamental, el lema de la Escuela era: los hijos no obedecen, imitan.
No sirve de nada que yo le diga a mi hija cuarenta veces que recoja su cuarto, si yo no recojo el mío, es más sería contraproducente. No sirve de nada que desde los púlpitos se machaquen una y otra vez las numerosas referencias de Cristo a la pobreza si luego no se vive eso. No sirve de nada la insistencia en el sexto mandamiento si no se atajan a tiempo y se ocultan los casos de pederastia, no tiene sentido que se nos llene la boca con la palabra humildad si los consagrados se dejan arrastrar por el carrierismo y los laicos nos afanamos por conquistar espacios de poder y estatus, aun a costa de robarle tiempo a nuestros hijos. No sirve reiterar hasta la saciedad el respeto por la vida si luego respaldamos políticamente guerras injustas y alzamientos armados que llegan incluso a la tortura.
Porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Y si no damos trigo, mejor calladitos
Porque, parafraseando a Benedicto XVI, el Cristianismo no crece por proselitismo, sino por atracción.
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LF:
Bueno, eso ya lo dice san Pablo en Romanos:
... tú, en suma, que enseñas a otros, ¿cómo no te enseñas a ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se debe robar, robas? ¿Tú, que dices que no se debe adulterar, adulteras? ¿Tú, que abominas de los ídolos, te apropias los bienes de los templos? ¿Tú, que te glorías en la Ley, ofendes a Dios traspasando la Ley? Pues escrito está: “Por causa vuestra es blasfemado entre los gentiles el nombre de Dios.”
(Rom 2,21-24)
Aunque lo dice de los judíos, vale igual para los cristianos.
Pero no creo que haya nadie que piense que la predicación no ha de ir acompañada del ejemplo.
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LF:
¿Y quién dice que la felicidad está fuera de Dios?
Te entiendo porque yo he tenido esa sensación. Sin embargo LF tiene razón: Nadie afirma que la felicidad esté fuera de Dios.
Pero es curioso, como cuando se habla con ateos (o judíos, o musulmanes, o cristianos de otras denominaciones) parece que pasamos a los consejos de Autoayuda.
Parece que la Vida de Cristo solo es para los Católicos, pues solo a estos se propone dicha Vida. ¿Y al resto del mundo qué?
Creo, que hay muchos hoy en día en la Iglesia que piensan que los ajenos a la Fe Católica JAMÁS van a interesarse por la misma. Por eso, ya que nunca van a ser católicos, al menos que sean "buenos".
De ahí el Magisterio de los últimos años según mi opinión. De ahí tanta matraca con el "antiproselitismo" y con el "respetad a los demás y su forma de pensamiento", "no seais dogmáticos y encerrados en seguridades doctrinales", "cada uno tiene una conciencia de lo que está bien y mal", etc etc...
Obviamente no me parece justo: ni para Dios (que a Él sea toda la Gloria) ni para los no católicos (que su derecho es conocer a Cristo y amarle).
1) Dialogar con Dios
2) Contarle las penas y alegrías
3) No desconfiar de Cristo
4) Estar alegres: querer ser santos
5) Dios: tema de conversación con los amigos
6) El domingo, ir a Misa
7) Demostrar que Dios no es triste
8) Conocer la fe
9) Ayudar: ser útil
10) Leer la Biblia
De hecho,cuando uno deja de comunicar(de obra y de palabra) a Cristo,se va perdiendo el Gozo.
Pero una cosa es cierta,a Cristo no se le comunica de cualquier manera,sino en el Espiritu Santo.
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LF:
Y Luiscar tampoco. No menciona al Papa. Lo lógico es interpretar que está hablando del tema proselitismo, atracción, evangelización, etc.
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LF:
¿Sabiduría cotidiana? ¿y eso qué es?
Estás obsesionado con lo que la gente opina en noticias y posts de InfoCatólica. Si tanto te disgustan, no los leas.
En cuanto a lo que dice Jose Julio;"Vive y deja vivir=deja que se condenen".
Yo diria;Si vives santamente,no les dejaras vivir como quieran.Porque queramos o no,que si lo queremos,la santidad confronta corazones,despierta conciencias y cambia voluntades ,por una sencilla razon,es obra del Espiritu de Dios que tiene todo el poder del Amor y de la Verdad.
Es verdad que se puede cerrar los ojos a la Luz de Dios para no verla,pero EL esperara a que tus ojos vean en la oscuridad las tinieblas en donde estas.
La Paz de Cristo.
A propósito, me llamó la atención en los consejos del Papa para ser feliz, que dijera que el "Domingo es para la familia", yo suponía que el Domingo era para Dios en primer lugar.
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LF:
Para Dios con la familia.
Recemos por la Iglesia.
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LF:
No tengo nada claro que no sea un montaje de Clarín ni que el Papa quisiera dar un decálogo. En el vídeo que corre por ahí se ven sus palabras, no las preguntas del periodista.
¿Proselitismo religioso, que paraliza?
Así nos va.
En fin, el caso es que no puedo evitar la sospecha de haber vivido toda mi vida en el engaño de creer que el error estuvo sólo en la aplicación del CVII... Este Papa parece muy satisfecho con lo que ha ocurrido en la Iglesia durante estos últimos 50 años. Y, para mi espanto y el de algunos otros pocos, parece encajar perfectamente en el molde del jesuita postconciliar, ese molde que a mí me hace desear una pronta extinción de la Compañía.
Siento no ser, como recomienda el Papa, más positivo.
Un abrazo
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LF:
La única "positividad" posible nos viene dada de la gracia y la fe que Dios nos da. Es en esa fe que sabemos que las puertas del Hades nunca prevalecerán. Por otra parte, quienes, como es tu caso y el mío, hemos estudiado la historia de la Iglesia somos conscientes de dos circunstancias:
1- Estamos viviendo desde hace medio siglo una de las peores crisis en 20 siglos. Eso no admite discusión. En mi opinión, esto ya sí es discutible, la peor.
2- La Iglesia siempre ha salido adelante de crisis anteriores. Y en no pocas veces, reforzada.
Y por cierto, en EE.UU hay una parte de la Compañía de Jesús que está retornando al carisma fundacional. Esperemos que les dejen seguir en esa línea. Algo parecido pasa en otras órdenes y congregaciones religiosas. No tienes más que ver lo que acaban de publicar unos dominicos de allá.
El problema de la vida religiosa es, a mi juicio, de difícil solución, ya que tras el CVII parece haberse olvidado completamente todo lo relativo a los estados de perfección y a los consejos evangélicos, en los que se fundamentaba dicha vida. Si ya no hay unas formas de vida consagrada más aptas para la consecución de la santidad que el estado seglar, precisamente mediante el seguimiento radical de los consejos evangélicos, las órdenes y congregaciones religiosas carecen de sentido, o no tienen más que el de las ONG laicas.
Tal olvido y confusión se advierte con gran claridad en este Papa. Valga, a título de ejemplo, su pauperismo, que consiste precisamente en la extensión del consejo evangélico de pobreza (si quieres ser perfecto, ve y vende todos tus bienes...) a todos los fieles, sin reparar en que su seguimiento RADICAL era precisamente, como el de los de obediencia y castidad, propio y exclusivo de los estados de perfección, es decir, de los religiosos.
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LF:
Me he debido perder algo porque no recuerdo que este Papa haya sugerido la extensión del consejo evangélico de pobreza a todos los fieles.
Lo de los jesuitas y dominicos fieles a su carisma no es cosa de cuatro gatos. Son bastantes más que cuatro.
Ya lo dimos como noticia. Y tengo pendiente escribir un post sobre el libro, porque ya me lo leí.
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LF:
Vuelvo a decir que no tengo nada claro que el Papa quisiera hacer un decálogo para ser feliz.
Y lo que me deja desnortada es de que hay muchas personas pertenecientes a tal movimiento, con muchas propiedades, que a la hora en que les es propuesto el vender todos sus bienes para dárselos a los pobres, se levantan para admitir tal exigencia, pero a la hora de la verdad, una cosa es prometer y otra muy distinta cumplir. Algo que me parece muy próximo a la traición a Dios.
Mi comentario ha venido al hilo de... editado
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LF:
Sí, sé por qué vino tu comentario. Y sé lo otro que cuentas porque ya me lo contaste. Pero es que sé la que se puede montar si admito un debate sobre ese asunto. Y el tema del post no es ese.
Paz y bien.
Me parece perfecto insistir sobre la verdad y, también insistir sobre el significado de las cosas.
mucha fe y rezo. gracias LF por las lecturas.
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