(8) Los pobres Desgraciados
María Santísima, tipo, Madre y modelo de la Iglesia, es sin duda Maestra de la fe y de la oración. No podemos entonces dejar de consultarla en nuestros criterios espirituales y materiales de perfección cristiana.
Ahora bien, Ella en Fátima asocia el término “pobres” al de pecadores, es decir, propiamente hablando, a los des-graciados, los sin-gracia, ya sea con o sin bienes materiales.
Hace varios años, un amigo nuestro perdió a un hijo en un trágico accidente, y en una hermosa carta que circuló haciendo un enorme bien, hizo referencia precisa a este tema, poniendo en su justo lugar el término “desgracia”, que nada tenía que ver con lo ocurrido a su hijo, pues él, gracias a Dios, no era de ningún modo un desgraciado.
Últimamente el Papa nos exhorta a ir a las “periferias existenciales”, y nos surge una pregunta: ¿podemos ir realmente allí, cuando primero no hemos llevado, delante, el corazón? ¿Es fecundo ir físicamente adonde no se va con Cristo, es decir, donde no somos conducidos por Su corazón de Rey de cielos y tierra?
Acudir con el Cuerpo -pues somos miembros vivos de Su Cuerpo místico- sin portar el Corazón, sin querer Su voluntad, ¿no será amontonar allí, nuevos cadáveres?…
Porque hay una sola cosa necesaria, y es que Cristo reine, y todo lo demás nos será dado por añadidura…
¿Pero podrá reinar El si nosotros -los que nos creemos fieles, porque hemos sido llamados a ser sus testigos- no somos vehículos de Su Divina Misericordia, vale decir, si le negamos “abonar” con nuestra oración de petición, el camino de nuestros pasos? ¿Cómo hacer que reine su Justicia, por ejemplo, si antes de hablar de ella, no “visitamos” con su Misericordia, a través de nuestra oración sincera, el alma de los injustos?
Y buscando entre los pobres más pobres, he encontrado en las periferias de mi corazón, a los que tal vez debamos confesar que hemos abandonado ya, porque hasta se ha secado nuestra oración por ellos. Entonces participamos, de alguna manera, de sus culpas, siendo luz que no alumbra, y sal que no sala.
No sé en otros países de este lado del mundo, pero en Argentina hoy se organiza un festín de pecado para celebrar burlonamente la vida renovada de la Primavera (nosotros preferimos lucir a la Reina de las Flores en este artículo). Pues el 21 de septiembre se celebra aquí el día del Estudiante, que la sociedad de consumo ha convertido en “día de la Lujuria” cada vez más desembozada, promovida, estimulada por toda clase de propuestas, desde las más aparentemente inocentes, hasta las más desenfrenadas. En la provincia de San Juan, por otro lado, se prepara este fin de semana uno de los aquelarres anuales de la red de degeneración panamericana que se hace llamar de “Mujeres autoconvocadas” (a quien no sabe de qué se trata, puede enterarse aquí).
Hay, pues, bajo el patrocinio de San Mateo, bastante para reparar, sin duda, y pienso que lo primero que hay que purificar, entre tanta hediondez que nos rodea, es nuestro pobre corazón, para que el Señor lo haga semejante al Suyo, y no nos falte jamás la caridad con tantos pobres abandonados de oración intercesora, como nos recordaba Ramón Cue en su “Cristo roto”.
Pienso, en fin, que éstos son algunos de los pobres más pobres:
- Los que odian a Cristo y cierran sistemáticamente su corazón y razón a la Verdad;
- Los posesos y miembros de sectas diabólicas y de la masonería internacional;
- Los niños y adultos aún sin bautismo, que no lo perciben como “problema”;
- Los indiferentes a la fe porque se creen seguros en el mundo;
- Los sacerdotes y obispos infieles, sobre todo los pedófilos, concubinarios, abusadores y esclavos de la simonía;
- Los maestros del error, que esclavizan las almas;
- Los traficantes de personas, de drogas, de armas, los corruptores de menores y los pornógrafos;
- Los cínicos y tibios de toda laya, con y sin credo;
- Los que se regodean promoviendo el culto de la fealdad y del horror, ensombreciendo al mundo;
- Los que tienen como dios al dinero, al poder y a la fama, y nada le niegan a ellos….
Seguramente olvido a muchos, porque me cuesta amarlos…
A ver si empezamos a recordarlos más a menudo, teniendo siempre presente aquello de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa, de las gracias que no puede darnos porque no se las pedimos. Rosarios y Misas por ellos, por amor de Dios.
Y supliquemos siempre la gracia de nuestra conversión, para que no haya alma sobre la tierra por la que nos repugne implorar misericordia y salvación. Dice San Leonardo de Porto Mauricio que es muy saludable ofrecer misas por uno mismo, rogando la propia santificación, pues con ello se beneficiará siempre el universo.
Sólo así Cristo reinará en nosotros, y seremos dignos de pedir y trabajar para que también en el mundo, El reine, venza e impere.
6 comentarios
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Virginia: Hay, realmente, más pobres de los que imaginas, Guillermo. Yo sí los he conocido, y no son todos marxistas. Claro que su discurso los ha querido monopolizar, pero no pueden. El Evangelio va mucho más allá, y aún en países ricos la miseria que encontramos no siempre está a la vista, y tal vez es mucho más lacerante.
Que ser pobre es tener hambre de Dios.
Creo que ser pobre es vivir de lo que Dios le da.
Aquellos que se han vaciado de todos los apegos.
Ser pobre es dar lo que tienes,olvidar que es tuyo.
Los que quieren enrriquecer el corazon de los demas.
Los que han dejado de existir para traer a Cristo a la existencia.
Seguro que no hay nadie mas rico que estos;"porque los ultimos,seran los primeros".
En cambio,los mas desgraciados tienen las arcas llenas de orgullo.
Son aquellos que no saben salir de si mismos.
Los que no tienen conciencia de pecado.
Los que te hechan en cara hasta que ayer te han saludado,porque lo tienen apuntado.
Son los que viven sin dar las gracias a nadie por nada.
Son los que ensalzan sus talentos,para su desgracia.
Son los que existen sin que Cristo exista para ellos.
Seguro que son los hombres mas pobres del mundo,porque no estan en Gracia de Dios;"el que se ensalza sera humillado y el que se humilla ensalzado".
Luchamos por salir cada dia de aqui,para ir alli,a Dios gracias,que todos los dias nos enseña el Camino de la Cruz.
Necesitados de Amor,para dar Amor;eso es ser pobre y vivir en Gracia.
No necesitar nada,y no dar nada;eso es ser rico en desgracias.
pd;Edificantes sus exhortaciones,gracias a Dios.
He venido siguiendo sus post y me ha sorprendido muy gratamente su claridad y lucidez, su celo por la verdad, y su falta de respetos humanos. Al pan, pan. Siga así, rezo por usted para que siga prestando este servicio a la Iglesia, confortada por la gracia de Cristo.
Saludos de un joven estudiante mexicano.
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Virginia: Muchas gracias Omar; cuento de verdad con tus oraciones, pues. Y te incluyo en las mías!
destaco que por estas razones el Papa Fransisco, pide insistente que antes de salir a las periferias tenemos que estar largo rato de rodillas ante el Santísimo, laicos, sacerdotes y religiosos.
¡Pobres des-graciados! Muy pobres.
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