InfoCatólica / Caballero del Pilar / Categoría: Textos

31.12.24

Un año menos en el camino inexorable a la eternidad. Feliz Año Nuevo. Vivamos santamente en 2025

En el atardecer de la vida nos examinarán del amor

Mi amigo Gustavo, cual filósofo con candil en busca de la verdad, encandilado por el destello del titular, entonó los primeros acordes de esta meditación en acompasada sinfonía amical.

En la Nochevieja, postrera en el calendario gregoriano, se extingue el vetusto año difuminado en las fauces de la tiniebla crepuscular. Al alba germinará en lontananza el halo flamígero del sol naciente. Momento idóneo, profundo kairós, para meditar con gravedad sobre el atardecer de la vida. Estimula el memento mori la melancolía inherente de los gélidos días hibernales, donde supuran punzante dolor las llagas del corazón por los seres que nos dejaron. En su ausencia las paredes del hogar se revisten de tristeza. El rigor invernal nos congrega taciturnos en el brasero del recuerdo y el fuego pretérito se consume en suspiros de añoranza. Revivimos en la retina del alma el lacerante duelo por nuestros difuntos. Su brillo terrenal se eclipsó para siempre en el óbito letal, opacado por el luctuoso velo del tránsito. Su cálida reminiscencia disemina resonancias entrañables en los tímpanos de la memoria.

Meditar en lo efímero de la vida debe despertarnos de súbito de la ensoñación frívola, del falaz letargo de la virgen necia para permanecer siempre en vela, con las lámparas encendidas y alcuzas rebosantes y andar con paso firme esta breve jornada sin errar. Vivamos siempre en estado de gracia. Jamás nos acostemos una sola noche en pecado mortal. Dormir en pecado es una trampa mortal pues siempre hay un riesgo de no despertar y amanecer en el infierno y condenarnos para siempre.

Si vivimos en gracia y con fervor la muerte lúgubre se torna lumínica. San Alberto Hurtado lo recrea así: Para el cristiano, la muerte no es la derrota sino la victoria: el momento de ver a Dios; la muerte para hallarlo, la eternidad para poseerlo. La muerte para el cristiano no es el gran susto, sino la gran esperanza”.

Leer más... »

24.12.24

El Niño Dios viene a redimir a los cautivos por el pecado. Les deseo una feliz y santa Navidad

Me llena de gozo asomar mi pobre cabeza por esta bendecida revista bajo la maternal mirada de la Princesa de Barcelona. Ella desde su atalaya engalanada vela amorosa por nuestra querida ciudad. Le tengo gran devoción y siempre que vienen amigos de fuera los atraigo presto hacia su camarín. Confieso un especial cariño a la familia mercedaria, que en pleno medievo fundara San Pedro Nolasco. La Orden nació pobre y mendicante para redimir a los cristianos presos. Hoy su carisma se centra en socorrer materialmente a las nuevas formas de cautividad del mundo moderno y, cuál pelícano, dar a los pobres hambrientos alimento de vida eterna.

Al inicio de este mes de diciembre la liturgia, tras revestir de gloria a la Inmaculada y celebrar su magna fiesta de turquesa esmaltada, recupera el púrpura de adviento y se asienta en su cárdeno trono de sobriedad. Saboreamos ya la espera gozosa y silente del Niño Dios. Un bebé débil e indefenso que anhela cobijo cálido en nuestro pobre corazón y con sus manitas diminutas pulverizar las gruesas cadenas del pecado en nuestra vida. Ese es el verdadero cautiverio del que viene a liberarnos y lo consumará luego en la cruz. Tengamos estos días nuestra casa sosegada y nuestra alma lo más limpia posible para acunar al pequeño infante. Que por falta de amor nuestra morada no sea un témpano de hielo que haga tiritar al pequeño Jesús, que su llanto divino no desgarre el corazón de la Virgen. Nos enseña Santa Genoveva Torres que para agradar al Niño Dios y pertenecerle por completo tenemos que dejar todo aquello que a Él no le pertenece. Pensemos si en nuestra vida hay cosas que harían llorar al pequeño Niño, omnisciente como Dios. No importa si nos vemos pobres, pues San Rafael Arnáiz, poco antes de morir, se veía incapaz de hacer un acto meritorio para Dios.

Leer más... »

5.12.24

Jose Andrés Calderón escribe una carta abierta al arzobispo de Madrid tras criticar el Rosario de Ferraz

Por su interés publicamos íntegro el contenido de la carta:

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Cobo Cano, Arzobispo de Madrid y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española,

El pasado 29 de noviembre de 2024 Su Eminencia acudió al programa radiofónico Las Mañanas de RNE, presentado por Josep Cuní. Durante la entrevista, el locutor, malintencionado y absurdamente alejadode la realidad, le preguntó sobre lo que comúnmente se conoce como el Rosario de Ferraz. Ante el alegato torticeramente falaz del periodista, usted le respondió:

Sí. Creo que el problema es cuando la ideología se pone por encima de la experiencia de Fe. Nosotros, los cristianos, hemos aprendido a confluir y a decir que nuestra experiencia de Fe está por encima del planteamiento político”.

Ante sus afirmaciones en Radio Nacional, me veo en la necesidad de enviarle esta misiva. Al no haber tenido la ocasión de conocerle personalmente, me permito presentarme. Mi nombre es Jose Andrés Calderón Rojas. Soy un joven católico de 26 años de su archidiócesis que decidió dar un paso adelante el 12 de noviembre de 2023 para comenzar a rezar el Santo Rosario, de 19:30 a 20:00, en el Santuario del Inmaculado Corazón de María, por la Salvación de España y del mundo. Desde entonces, ininterrumpidamente, estamos rezando a nuestra Madre del Cielo por la conversión de las almas.

Leer más... »

29.11.24

¿Por qué transforma la vida, y la colma de alegría, entregarse, por amor a Dios, al hermano necesitado?

Buena pregunta. He ahí la cuestión, de la que depende todo nuestro ser y nuestra eternidad. Los santos con su lumínica estela han trazado de mirra e incienso la senda de oro que conduce a la Gloria. Ellos han sido los mejores negociantes, renunciando a las chabolas de la tierra para invertir en las mansiones celestes. En el crepuscular atardecer vital nos sorprenderán radiantes las intensísimas luces del juicio de Dios. Una luz tan esplendorosa que dejará en evidencia, en patena áurea, toda mácula empecatada.

La crucial prueba de la selectividad divina para ser admitidos en la universidad celestial será sobre la asignatura príncipe del amor. El que se salva lo sabrá todo en Dios y el que se condena nada sabrá y vivirá eternamente atormentado, al quedar radicalmente mutilada su capacidad de amar. Si por gracia de Dios somos admitidos en la cátedra del paraíso, muy probablemente aún tengamos que purgar todas las faltas de amor que no hayan sido lavadas con la sangre martirial o borradas con ardientes lágrimas de profunda compunción y áspera penitencia.

Formulé una pregunta con semilla de respuesta. Hay que vivirlo interiormente, o mejor dicho, hacer un acto de fe y dejar que el Señor nos transforme por dentro y ahí está Él, en palabras de San Agustín, más dentro de nosotros que nosotros mismos. Permitir que con nuestra colaboración y su alquimia divina vaya mutando nuestro corazón egoísta, duro como el pedernal, en un corazón de carne, que sufre en el alma el dolor ajeno. Compadecer es “padecer con”, sufrir con el hermano sufriente, escucharlo, compartir sus alegrías e inquietudes, ser un fornido cirineo en las escarpadas rampas de su calvario particular. Tener un encuentro amoroso con él, un encuentro, como dardo encendido, en el corazón de Cristo, puro y desinteresado.

Leer más... »

16.11.24