Ana Sendagorta, con la Fundación Pablo Horstmann, rescata a muchos niños malnutridos del tercer mundo
La oftalmóloga, tras perder a su hijo, crea una fundación con su nombre para evitar que muchos niños mueran de hambre
Ana Sendagorta es madre de familia numerosa, oftalmóloga con más de 24 años de experiencia, y fundadora y presidenta de la Fundación Pablo Horstmann, que trabaja por mejorar las condiciones de vida de los niños más vulnerables en África Oriental a través de la educación, la alimentación y la atención sanitaria.
¿Cómo nace su inquietud por ayudar a los niños necesitados del tercer mundo y cuáles fueron sus primeros pasos al respecto?
Cuando cumplí 40 años, era plenamente consciente de que había tenido una vida muy privilegiada. Mis padres me transmitieron sus valores, me iniciaron en la vida de fe, y me abrieron todas las oportunidades. Estudié la carrera que me apasionaba: Medicina. Me casé y tuve cinco maravillosos hijos; me gustaba mi trabajo como oftalmóloga… Todo eran bendiciones, mi vida era la que había querido.
Creo que como muchas personas, era consciente de todo lo que se me había dado inmerecidamente y sentía la necesidad de devolver, al menos una pequeña parte, de tanto recibido a los demás.