Profesor Escandell: “Fuera de Dios, nada”
El profesor Escandell analiza como todas las filosofías inmanentistas desembocan en el nihilismo
José J. Escandell. Profesor de filosofía de instituto. Ha publicado en revistas especializadas trabajos de investigación, en particular sobre antropología filosófica y teología natural. Ha contribuido a la edición de las obras completas del filósofo español Antonio Millán-Puelles (1921-2005), a lo que ha añadido algunos escritos de análisis de su pensamiento.
A modo de introducción, ¿podría definir la inmanencia y la trascendencia en filosofía?
Inmanencia y trascendencia son dos palabras un poco grandilocuentes para referirse a algo muy sencillo: vivir como si solamente hubiera esta vida y este mundo, o vivir con la mirada puesta en Dios. O todo se limita a este mundo y a sus inquietudes, o hay Dios fuera del mundo. Inmanencia y trascendencia son palabras que tienen otros significados, pero creo que ahora nos podemos centrar en estos.
O solo mundo, o mundo y Dios. La alternativa no es “o mundo o Dios”. La afirmación de Dios no es la negación del mundo; solo lo es si se pretende que mundo y Dios son incompatibles. Desde luego, los teístas que adoramos al Dios de Aristóteles y de San Agustín no podemos aceptar que Dios es la negación del mundo y que el mundo es la negación de Dios. Hay, sin embargo, creyentes y ateos que no aceptan esto.
Ateos como Feuerbach o Sartre sostienen que entre Dios y el mundo hay una alternativa innegociable. Para que el hombre sea hombre, para que el ser humano pueda vivir como ser humano, es necesario que Dios no exista. Hay también teístas, es decir, gentes que aceptan la existencia de Dios, que por eso mismo niegan que el mundo sea algo positivo. Es, por ejemplo, doctrina clásica de Lutero que el hombre es puro pecado y que la salvación realizada por Cristo se encuentra por encima de un mundo que es también puro pecado.