¿Cuál es el papel de los católicos en los Estados Unidos?
La cuestión no es baladí, pues Estados Unidos nació con un marcado carácter puritano, un ambiente en el que todo lo que oliera a papista era considerado ajeno y pernicioso. La influencia ilustrada y masónica posterior tampoco consideraba que la Iglesia católica pudiera ser tolerada en igualdad de condiciones que los credos protestantes.
Explico esto porque he escrito un libro. Y no solo lo he escrito, sino que incluso he encontrado un editor, Stella Maris, que lo acaba de publicar. Se titula “La historia de los Estados Unidos como jamás te la habían contado” y en él pretendo sacar a la luz aspectos de la historia de los Estados Unidos que han quedado silenciados o postergados, normalmente porque no acababan de encajar en la historia predominante. Vamos, que muchos de ellos son políticamente incorrectos y, aunque muy documentados, se suelen pasar por alto. Por ejemplo, el papel de la presencia española en América del Norte (el primer thanksgiving lo celebraron unos españoles) o el trato dado a la población de origen nipón durante la Segunda Guerra Mundial (algo por lo que Ronald Reagan pidió públicamente perdón).

Las descalificaciones que los partidarios del matrimonio (sin adjetivar, matrimonio, según la RAE “unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”) en Irlanda han recibido me han hecho pensar en el creciente clima de intolerancia hacia los que nos aferramos al significado de las palabras.
La revista Cristiandad ha dedicado su número del mes de abril a la figura de San Juan Bosco en el segundo centenario de su nacimiento. Es un número especialmente recomendable, ahora que la educación católica parece, en muchos casos, haber perdido el rumbo. Como hace notar la





