Desmontando los mitos protestantes: las iglesias estatales

De entre los muchos libros que están apareciendo, aquí y en el mundo entero, en torno a Lutero y al Protestantismo, me llamó la atención el publicado por el sociólogo de las religiones, Rodney Stark, con el título Reformation Myths. Stark es un reconocido sociólogo que, además, no es católico (por lo que he visto en internet parece que ha evolucionado desde el agnosticismo hasta un vago cristianismo que define como “independiente de cualquier iglesia”). No es que un católico quede invalidado para ser un buen sociólogo o historiador, al contrario, pero me llamó la atención que un estudioso no católico hubiera llegado a las mismas conclusiones que las sostenidas por los autores católicos más críticos con Lutero y su legado.
El libro es interesante y, aunque contiene lagunas y alguna imprecisión, sobre todo cuando pinta con brocha gorda (de Lutero a la Segunda Guerra Mundial en pocos párrafos), aporta datos poco conocidos que nos ayudan a comprender mejor el impacto que tuvo y tiene el protestantismo.



El debate sobre la pena de muerte en el Magisterio católico reaparece con cierta asiduidad. Una cuestión que en Europa o Asia no provoca discusiones álgidas, bien porque la pena capital ya no existe en el primer caso, bien porque está tan asumida y el Magisterio de la Iglesia católica tiene una influencia tan marginal que ni se plantea el acabar con ella (según Amnistía Internacional fueron ejecutadas en el mundo el año pasado 1.032 personas, si bien “estas cifras no incluyen los miles de ejecuciones realizadas en China, donde los datos sobre el uso de la pena de muerte seguían estando clasificados como secreto de Estado. La mayoría de las ejecuciones tuvieron lugar en China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán, por este orden”). Como se constata, países todos ellos ajenos al cristianismo.
Hace ya algún tiempo





