Las violaciones de Rotherham y la normalización del sexo adolescente
Se ha escrito mucho sobre el caso de las bandas paquistaníes en Yorkshire responsables de más de mil de violaciones que fueron ocultadas y finalmente quedaron impunes debido a su origen étnico. Los sucesos datan de finales de los 90 y siguen hasta el año 2010 y fueron eficazmente silenciados por los medios, los políticos y la policía: lo prioritario nunca fue proteger a las niñas, sino evitar las acusaciones de racismo y, sobre todo, ocultar unas noticias que podrían favorecer a lo que llaman «ultraderecha». De hecho, la detective de policía Maggie Oliver, protagonista de las investigaciones iniciales en Manchester, dimitió en protesta por cómo se estaba silenciando el asunto cuando la Fiscalía decidió no presentar cargos contra algunos de los hombres implicados.
Quiero fijarme aquí en un detalle que parece menor pero que creo que es relevante para ayudarnos a entender cómo ha podido ser que estas bandas hayan actuado durante tanto tiempo y con tanta impunidad.
Nuestra historia puede remontarse a 1985, cuando Victoria Gillick (recuerdo un libro suyo, Relato de una madre, editado por Rialp, que es magnífico) emprendió la batalla legal para asegurarse de que los servicios sanitarios públicos no iban a suministrar anticonceptivos a sus hijas sin su consentimiento. La sentencia final fue contraria a Gillick y desde entonces se estableció la doctrina de que las relaciones sexuales con menores eran oficialmente toleradas siempre y cuando no acabaran en un embarazo.
Aquello fue bienvenido por todo tipo de «progresistas», que anunciaron que así se empoderaría a las mujeres jóvenes, que por fin podrían acceder al sexo sin consecuencias. Las cosas, no obstante, no salieron como se esperaba y 1997 fue el año del shock: el boom de embarazos adolescentes que vivió el Reino Unido ocupó todas las portadas de la época.
Como suele suceder a menudo, ante el fracaso de unas medidas la respuesta fue intensificar las mismas medidas. El gobierno de Blair se lanzó a la misión de frenar los embarazos adolescentes. En su estrategia la confidencialidad con la que se manejaban estos asuntos era clave. Una sentencia amplió aún más el secretismo en lo que se refiere a las relaciones sexuales de los adolescentes. Esta vez fue Sue Axon la madre que llevó a los tribunales el derecho de los padres a saber si a sus hijas menores se les había dado información sobre el modo de acceder a un aborto. Nuevamente Axon perdió el juicio en 2006. Como se pueden imaginar, a los gangs que se dedican a explotar sexualmente a adolescentes todo esto les sonó a música celestial.
En 2013, un informe reconocía que «se cree que los esfuerzos para reducir los embarazos adolescentes han contribuido a una cultura en la que los profesionales se han acostumbrado a la actividad sexual precoz de las adolescentes». La realidad es que, como señalan cada vez más y más informes, al intentar reducir las tasas de embarazo con anticonceptivos y abortos, sin conocimiento de la familia, lo que ha resultado es que las adolescentes que presentaban signos de estar siendo explotadas sexualmente eran ignoradas porque se asumía que la actividad sexual de las adolescentes era inofensiva siempre y cuando se minimizara el riesgo de embarazo. Cuando en octubre de 2005 la entonces secretaria de Educación, Ruth Kelly, propuso que cada vez que una menor pidiera consejo sobre cuestiones relacionadas con el sexo, la anticoncepción o el aborto, la policía fuera notificada. Su propuesta fue rechazada con aspavientos: «cualquier merma de los derechos de los jóvenes a recibir asesoramiento y tratamiento confidenciales sobre salud sexual sería desastrosa», afirmó Jan Barlow, directora ejecutiva de los centros de asesoramiento sobre salud sexual.
Lo que ha sido realmente desastroso ha sido el quitar a la familia de la ecuación, el considerar que, siempre y cuando no haya embarazo, los menores deben ser activos sexualmente. Un despropósito que ha dejado a miles de niñas violadas y explotadas sexualmente por el camino.
5 comentarios
Son tiempos en que los que los que hemos dado la voz de alarma sobre tantas y tantas cosas, nos llamaron conspiranoicos, no hacemos sino confirmar nuestros augurios.
Salud reproductiva y derechos sexuales de los niños le han llamado los progres de izquierdas y de derechas.
Si es niña, entonces no conviene que quede embarazada, justo igual, por cierto que, si fuera mujer adulta. Ese es el único límite que pone la invasiva politica progre a que una niña tenga relaciones con uno, una, unos o unas.
Por mucho que haya llegado Trump esta corriente depravada y de corrupcion de menores se encuentra ahora en la cresta de la ola y aunque no es publicitada abiertamente, desde los colegios se sigue manteniendo que la máxima en cuanto a relaciones sexuales de los niños es "que lo prueben todo" y cuanto más mejor. Gracias profes.
No me cabe la menor duda de que los hechos acaecidos en Rotherham a día de hoy continuan. Las élites consienten, so pretendida capa de huir del racismo, que los de la media luna continúen haciendo de mangas capirotes. Gracias a Elon Musk se ha removido en ese infernal estercolero, pero pronto el sistema impone su hierro y todo vuelve a su reposo y los que abusaron, pueden seguir haciendolo
Lo de este post no es problema de las leyes sino de algunos funcionarios incompetentes.
Cuando el estado abandona a su suerte a sus ciudadanos y solo se preocupa de recaudar.... ¿Debemos quererlo?.
Al depravar sexualmente a los hombres, se les violenta. Los dos grandes talones de Aquiles de los varones. La sociedad se empeña en despertar leones. Leones que las mujeres ayudaban a mantener tranquilos. Las mujeres creyendo ganar, perdieron. El aumento de la sodomía es más que evidente. El aumento de la prostitución, pagada y gratuita, también. El hartazgo de las mujeres aumenta igualmente a pasos agigantados. Ellas se lo han buscado.
A dónde conduce esto y a quién beneficia? A la declaración de peligrosidad varonil y a la justificación de castraciones. A la androginia querida por los masones, como """""solución"""" al problema que ellos mismos han creado, haciendo comer la manzana nuevamente a las mujeres. Han inventado, creado un problema, donde podría haber entendimiento y cooperación, porque ellos ven un problema en la diferenciación sexual. Por eso quieren cargársela. A base de violentar e hipersexualizar a los varones, y ensoberdecer a las féminas. Para que todos quieran como ellos, abolirla. No la ven como un regalo del Cielo. No exenta de dificultades que superar, claro está. Pero regalo bellísimo que nos lleva directamente a la humildad, llave de la Salvación. Sin esa humildad no elevaríamos el rostro para recibir la Sangre del Salvador, como S.Dimas. Y nos quedaríamos a las puertas como el ladrón soberbio. Soportamos las dificultades tal y como Dios lo ha dispuesto, o nos vamos a la cueva de Platón a vivir en un mundo de sombras irreales? Prefiero lo primero.
Servir, para eso estamos aquí. No para ser servidos.
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