(LifeNews/InfoCatólica) Las elecciones nacionales recién celebradas en Estados Unidos han añadido cinco estados que el año próximo estarán completamente controlados por los demócratas, tanto en el poder legislativo como en el cargo de gobernador: Michigan, Minnesota, Nevada, Pensilvania y Wisconsin. Así lo advierte el abogado y bioeticista Wesley J. Smith, consultor especial del Center for Bioethics and Culture, que alerta de que todos ellos están maduros para legalizar el suicidio asistido.
Esa política, explica Smith, forma parte ya de la agenda liberal y progresista. En la mayoría de esos estados ha habido intentos serios de legalizar la muerte recetada por un médico incluso cuando los republicanos conservaban parte del poder. De hecho, el gobernador de Nevada Joe Lombardo, derrotado ahora en su intento de reelección, vetó hace algunos años un proyecto de ley de legalización.
Otros cinco estados en riesgo
A esa lista se suman otros estados gobernados ya por la llamada triple mayoría demócrata que todavía no han legalizado el suicidio asistido: Virginia, Maryland, Connecticut, Massachusetts y Rhode Island. En todos ellos se ha intentado también. En Massachusetts, los votantes rechazaron el suicidio asistido en 2012, en gran parte gracias a la oposición de la viuda de Ted Kennedy.
Smith cree que todos estos estados verán nuevos intentos de legalización en los próximos dos años y que al menos algunos de ellos saldrán adelante, aunque no lo da por seguro. El año pasado, recuerda, se llevó una grata sorpresa cuando los demócratas de Virginia tumbaron un proyecto en comisión. Pero la gobernadora Spanberger apoya la legalización, por lo que está convencido de que volverán a intentarlo.
La esperanza: los defensores de las personas con discapacidad
Según el bioeticista, la principal esperanza de impedir la legalización en los estados con triple mayoría demócrata reside en el movimiento de defensa de los derechos de las personas con discapacidad, que forma parte de la coalición liberal y progresista pero que ve, con razón a su juicio, en el suicidio asistido una amenaza dirigida contra ellos. Los activistas de los derechos civiles, los legisladores pertenecientes a minorías raciales y los demócratas más tradicionales también se oponen a menudo al suicidio asistido. Los provida y las asociaciones médicas tienen igualmente un papel que desempeñar. Hace falta una coalición de extraños compañeros de viaje para derrotar estos proyectos en los estados controlados por los demócratas, señala Smith, que deja abierto el desenlace.
Las primeras leyes son solo el comienzo
Los demás estados con triple mayoría demócrata ya han legalizado el suicidio asistido. Pero eso nunca es el final, advierte Smith: las primeras leyes aprobadas no pretenden ser un techo, sino una plataforma de lanzamiento. Por eso prevé que en al menos algunos de esos estados se presenten proyectos para relajar los requisitos de acceso o, de otro modo, permitir que más enfermos sean llevados a la muerte con mayor rapidez. Y concluye con ironía: porque nunca puede haber suficiente suicidio asistido.








