(Catholic Herald/InfoCatólica) El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha hecho públicos los detalles de un reciente encuentro con los obispos de Panamá, celebrado con ocasión de su visita ad limina, en el que se presentó el uso del velo por parte de las mujeres en el templo y la práctica de recibir la Sagrada Comunión de rodillas como fuente de «división y confusión».
El resumen de las conversaciones, difundido por el propio dicasterio, ha suscitado una atención considerable. Este tipo de reuniones forma parte habitual de toda visita ad limina, y el documento recoge los asuntos tratados en las oficinas del Culto Divino.
Escasez de sacerdotes, música y traducciones
Los obispos panameños abordaron la falta de sacerdotes, la formación para el sacramento de la Confesión y para el Matrimonio, la música litúrgica y las traducciones de los textos litúrgicos. También se trataron los gestos u oraciones no autorizados en la liturgia que, según el resumen, «comprometen la sobriedad propia del Rito Romano».
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es la referencia del dicasterio al velo de las mujeres en la iglesia y a la práctica de comulgar de rodillas. El resumen afirma que el encuentro «puso de manifiesto el peligro del extremismo en el ámbito litúrgico y de la instrumentalización de la celebración eucarística por parte de ciertos grupos de fieles».
El texto del dicasterio continúa así: «Estos grupos tienden a provocar división y confusión al plantear cuestiones como recibir la Comunión de rodillas y en la mano, o el uso del velo por parte de las mujeres. Se reafirmó que la Eucaristía es el sacramento de la unidad y no puede convertirse en objeto de disputa».
Ninguna explicación
El Culto Divino no ofreció ninguna aclaración adicional sobre el modo en que tales prácticas estarían generando «división y confusión». El resumen ha despertado interés precisamente porque parece señalar como fuente de división unas formas de recibir la Sagrada Comunión que la Iglesia tiene aprobadas y que permiten expresar una piadosa reverencia al momento de recibir a nuestro Señor Jesucristo.
La costumbre de recibir la Comunión de rodillas se remonta a muchos siglos atrás y nace de la respuesta específicamente católica ante las Sagradas Especies. En su obra «El espíritu de la liturgia», el entonces cardenal Joseph Ratzinger, después Benedicto XVI, escribió que «el arrodillarse no procede de ninguna cultura: procede de la Biblia y de su conocimiento de Dios».
La importancia que Benedicto XVI concedía a esta devoción era tal que, a partir de la solemnidad del Corpus Christi de 2008, dispuso que los fieles que recibieran de sus manos la Comunión en las liturgias pontificias lo hicieran de rodillas y en la boca.
Lo que manda Redemptionis Sacramentum
Esta práctica está recogida además en la instrucción «Redemptionis Sacramentum», publicada en 2004 por el mismo dicasterio, que establece que los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo que haya determinado la Conferencia Episcopal.
La instrucción condenó con firmeza que se niegue la Comunión a alguien por el hecho de recibirla arrodillado o en la boca. Tras recordar que los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los piden de modo oportuno, están bien dispuestos y no tienen prohibido por el derecho recibirlos, el documento concluye: «Por consiguiente, cualquier bautizado católico, a quien el derecho no se lo prohíba, debe ser admitido a la sagrada Comunión. Así pues, no es lícito negar a un fiel la sagrada Comunión, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie».
«Redemptionis Sacramentum» señala también que todo fiel tiene siempre derecho a elegir recibir la Sagrada Comunión en la boca, y añade que, si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano.








