(ACI Prensa/InfoCatólica) Un equipo multidisciplinario investiga un presunto milagro eucarístico ocurrido en la diócesis guatemalteca de Santa Rosa de Lima, después de que una hostia consagrada permaneciera sin disolverse en un vaso de agua y presentara unas manchas rojizas.
El P. José Alejandro García, párroco de la catedral del Niño Dios de la diócesis de Santa Rosa de Lima, a cuya jurisdicción pertenece el lugar donde ocurrieron los hechos, explicó que el obispo, Mons. José Cayetano Parra, ha constituido un equipo de especialistas para investigar el caso.
El grupo lo integran una bióloga, un médico con experiencia en casos similares, un psicólogo, una enfermera, un laico elegido entre los fieles que participan en la vida de la comunidad y un sacerdote que no pertenece al presbiterio del templo.
Según el párroco, uno de los objetivos del equipo es determinar «si la mancha rojiza es sangre» y comprender cómo es que «en un pedazo de pan se encuentra en ciertas propiedades o características de un humano».
Qué ocurrió con la Forma consagrada
Los hechos se remontan al 30 de julio, durante una Misa celebrada en un colegio de la ciudad de Cuilapa. El sacerdote que presidía la celebración advirtió que uno de los jóvenes se había sacado la Eucaristía de la boca, y se acercó a él para impedir que la arrojara al suelo.
El sacerdote recogió la Forma y, posteriormente, la depositó en un vaso de cristal con agua en la capilla de la casa parroquial de la catedral, con la intención de que se disolviera de manera natural. Sin embargo, el 6 de agosto comprobaron que no se había disuelto y que, además, habían aparecido en ella unas manchas de color rojo.
Desde entonces el caso ha despertado un gran interés entre los fieles, pero el P. García insiste en que se trata de algo que «va a llevar un tiempo de estudios, de reflexión».
Solo la Santa Sede puede pronunciarse
El párroco precisó que ni el equipo multidisciplinario ni el obispo pueden confirmar si se trata de un milagro eucarístico. La eventual autorización del culto público de una manifestación de esta naturaleza corresponde a la Santa Sede.
Mientras tanto, pidió a los fieles que vivan este tiempo con «prudencia, oración, reflexión» y que eviten las conclusiones precipitadas que puedan «entorpecer la investigación». En nombre de Mons. Cayetano Parra, invitó a la comunidad a mantener «mucha fe, mucha oración y paciencia».
Miles de fieles vuelven a la iglesia
Mientras la hostia permanece bajo reserva, el P. García asegura que, desde que se dio a conocer la noticia, se ha producido «una mayor participación de miles de personas» que acuden al templo para asistir a Misa, confesarse y participar en la adoración eucarística.
La capilla reservada a la adoración comenzó a llenarse de gente a determinadas horas, de modo que ahora permanece abierta desde las cinco de la mañana hasta la medianoche.
El párroco señala también «un aumento también en la búsqueda de la Confesión». «Nosotros tenemos Confesión, especialmente los domingos, y son [grandes] cantidades de personas las que hemos asistido y personas que tenían años sin confesarse», explicó.
«Para mi comunidad ha sido un renacer», afirmó el sacerdote, que ve reflejado ese despertar en el fortalecimiento de «la fe en Jesús Eucaristía, que se nota en la mayor asistencia de los fieles en la Misa y en la adoración eucarística».
Para el P. García, lo ocurrido es un llamamiento a los católicos a «fortalecer nuestra fe», y para quienes todavía no son católicos «es un grito de Jesús que nos dice: estoy vivo, soy el pan bajado del cielo».








