¿Es lícito adoptar embriones congelados? Expertos católicos debaten en Washington
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Bioética católica

¿Es lícito adoptar embriones congelados? Expertos católicos debaten en Washington

John Haas, presidente emérito del Centro Nacional Católico de Bioética, sostiene que la transferencia de embriones a una mujer ajena es moralmente ilícita.

(ACI Prensa/InfoCatólica) ¿Puede considerarse moralmente lícita para la Iglesia Católica la adopción de embriones? Esa fue la pregunta que el Santuario de San Juan Pablo II, en Washington D.C., puso sobre la mesa el pasado 22 de octubre en un debate entre dos expertos en ética católica, celebrado con motivo de la fiesta del Papa polaco.

La Iglesia no ha emitido un juicio definitivo sobre la licitud moral de la adopción de embriones, y la cuestión sigue siendo objeto de debate entre los teólogos católicos. En la instrucción Dignitas personae, publicada por la Santa Sede en 2008, la Iglesia afirmó la dignidad y los derechos de los embriones congelados y expresó al mismo tiempo sus reservas sobre las propuestas de adopción prenatal.

El acto fue organizado por la entidad provida Defend Life, tuvo lugar después de una Misa en honor de San Juan Pablo II y se transmitió en directo a través de la página web de la organización.

Haas: una práctica moralmente ilícita

John Haas, presidente emérito del Centro Nacional Católico de Bioética de Estados Unidos, defendió que la adopción de embriones es moralmente ilícita, porque exige la transferencia artificial de un embrión congelado al útero de una mujer que no tiene ningún vínculo biológico con el niño por nacer. A su juicio, esta práctica viola la enseñanza de la Iglesia sobre la ética sexual en el matrimonio y pone deliberadamente en peligro la vida de los embriones durante el proceso de descongelación.

Haas sostuvo además que la única solución moral ante el dilema de qué hacer con los embriones congelados es mantenerlos congelados, porque tanto traerlos a la vida como deshacerse de ellos sería ilícito. En apoyo de su postura citó la instrucción Donum vitae, de 1987, que afirma: «Por haber sido producidos in vitro, estos embriones, no transferidos al cuerpo de la madre y denominados embriones sobrantes, quedan expuestos a una suerte absurda, sin que sea posible ofrecerles vías de supervivencia seguras y lícitamente perseguibles».

Rex: dejarlo en el congelador equivaldría a un aborto

En el otro lado del debate, Elizabeth Rex, investigadora asociada del Charlotte Lozier Institute, defendió la adopción de embriones y recordó que ni el Vaticano ni la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos se han «pronunciado nunca formalmente en contra de la transferencia o la adopción de embriones».

Rex reconoce la enseñanza de la Iglesia según la cual la fecundación in vitro es inmoral, pero sostiene que el proceso de la fecundación in vitro y la transferencia del embrión al útero materno no deben separarse.

«Van de la mano. No se realiza una FIV simplemente para dejar [al embrión] en una placa de Petri o guardarlo en un congelador. Eso equivaldría a un aborto», afirmó. «El bebé moriría. Por tanto, una vez concebido, el bebé necesita ser transferido al útero. Es una persona. Es un niño. Es un paciente que requiere asistencia médica. Y eso es precisamente lo que enseña la Iglesia al respecto», añadió.

Media frase de Dignitas personae

Haas rebatió el argumento de Rex, según el cual la Iglesia no ha descartado la adopción de embriones, con estas palabras: «La única declaración del magisterio de la Iglesia que ha alimentado este debate es apenas la mitad de una frase del documento Dignitas personae, la cual, a menudo, quienes defienden la adopción de embriones ni siquiera terminan de citar».

El pasaje de la instrucción al que se refería dice así: «Se ha planteado la idea de una adopción prenatal. Se trata de una propuesta basada en la loable intención de respetar y defender la vida humana que, sin embargo, presenta problemas éticos no diferentes de los ya mencionados. En definitiva, es necesario constatar que los millares de embriones que se encuentran en estado de abandono determinan una situación de injusticia que es de hecho irreparable».

El presidente emérito del Centro Nacional Católico de Bioética concluyó que, en lo que respecta a la adopción de embriones, el fin no justifica los medios, y subrayó que la Santa Sede no ha emitido «ni una sola declaración a favor de la adopción de embriones».

14 comentarios

Marco
Es un tema complejo sin duda. Hay cierto argumento a favor de la adopción, puesto que no parece que haya nada de malo en que una mujer se ofrezca libremente para cuidar, alimentar y proteger a un ser humano en peligro de muerte, especialmente de una muerte sin bautismo. Sin embargo, la disociación materno-filial que se produce genera una situación, al menos, desordenada, y no está claro que eso se pueda justificar por la intención. Más complejo aún es el caso de una mujer que quisiera implantarse, arrepentida de lo hecho previamente, a su propio embrión congelado, para salvarlo de la congelación indefinida. En todo caso, que Dios ilumine a la Iglesia para discernir la voluntad de Dios en todos estos casos.
25/10/26 8:14 AM
anawim
Es una pregunta de sentido común para la que no haría falta ningún comité de Bioética, pero como nos está fallando hasta el más común de los sentidos, el sentido común, habrá que estudiar filosofía para contestar a la pregunta. Si esto les pasa en el mundo podía entenderse, pero que en la Iglesia aquellos que se autodenominan católicos tengan que hacerse esa pregunta,... en fin. Sin comentarios. Acabo de confesar y espero que la gracia del sacramento me dure por lo menos hasta mañana.
25/10/26 12:19 PM
Daniel Iglesias
La adopción prenatal terminaría de redondear el negocio de las clínicas de reproducción humana artificial. Los no católicos y los católicos neomodernistas seguirían optando por la FIV y produciendo embriones sobrantes "de menor calidad". Y los católicos "conservadores sentimentalistas" adoptarían esos embriones, incurriendo en el pecado de la FIV heteróloga, como los primeros. Eso terminaría siendo la "FIV para católicos", más o menos como el abuso de las nulidades matrimoniales es para no pocos una especie de "divorcio católico".
25/10/26 12:28 PM
anawim
Congelar embriones es antiético, y probablemente sea pecado, pero en cuestiones de pecado mejor que se pronuncie la Iglesia. A ver, católicos, la vía que nos ha dejado el Señor para la reproducción es el matrimonio canónico, todo lo demás es cuando menos una anomalía. Los embriones congelados proceden Fecundación in vitro. ¿Pero el Señor nos ha dicho que podemos fecundar in vitro? ¿Dónde está esto en la Biblia? El hombre pecador siempre quiere ser Dios. Si Dios crea, el hombre quiere crear. Este es el pecado de Lucifer: "ser Dios". Tenemos que estar a favor de la vida, si, pero sobre todo tenemos que estar a favor de Dios. Primer Mandamiento. Si Dios ha dejado la vía del matrimonio canónico usemos esa vía y no otra.
¿Qué hacemos con los embriones congelados? Pues usted sabrá que los ha congelado. Déjenos en paz. Fecundan in vitro, pues allá ustedes con los embriones congelados. Crean el problema y luego preguntan a la Iglesia cómo lo resolvemos. Sólo tiene una respuesta: conviértase y verá como la solución viene sola. Con los científicos hay que ponerse firmes porque estos señores a veces se pasan y Dios también tiene sus leyes. ¿Es mucho lo que se les pide a los científicos católicos? También es mucho lo que se les va a dar.
25/10/26 12:52 PM
Juan Mariner
"In dubio, pro vita"
25/10/26 1:34 PM
Fabián Osorio
Si la Iglesia acepta la adopción de estos embriones, de manera indirecta fomentará la fertilización in vitro (FIV).
25/10/26 2:37 PM
Manuel Enrique
Cuando se adopta un niño ya nacido, tampoco tiene ese niño ninguna relación previa con sus padres adoptivos. Y por ello nunca se han prohibido las adopciones.

Ese niño puesto en una MADRE llena de amor a DIOS, a su esposo y; ambos papá y mamá adoptivos a ese pequeño, puede en esos 9 meses crear un vínculo espiritual fuera de nuestro limitado entendimiento. Y más fecundo que el de una adopción de un niño años después de su nacimiento de la madre biológica.

El tema es entregar esos bebés no nacidos a FAMILIAS con Valores profundos católicos doctrina sólida católica y Amor de Dios en la Santa Iglesia Católica Apostólica de siempre única puerta de salvación para ese niño.

La paz de Jesús y mamá María corredentora y mediadora de todas las gracias.
25/10/26 2:56 PM
anawim
La perfección evangélica en este tema sería reconocer y aceptar por amor al Creador la única vía posible de concepción según lo establecido, lo querido, y lo deseado en el plan de Dios para toda la especie humana, a excepción de la Inmaculada Concepción de quien nació en la carne el Verbo de Dios encarnado, y este es el matrimonio canónico. Pero como todos los seres humanos no pueden comprender esto, para los incapacitados, la Iglesia aconseja aprovechar los embriones congelados para que tengan vida, porque efectivamente, desecharlos sería igual que el aborto.
25/10/26 6:25 PM
JmLB
Acuérdense....el fin, nunca justifica los medios.

Ni siquiera la búsqueda de un fin bueno, puede hacerse por medios desordenados o malos moralmente.

El buenísimo humano, siempre termina mal; el buenísimo de la iglesia siempe termina peor.!!!

Todos esos seres humanos en etapa embrional que por desgracia fallecen, llegarán al limbo....donde, estarán en en conocimiento pleno de la verdad y el bien, pero sin ver a Dios. YA SERA DIOS QUIEN EN SU INFINITA JUSTICIA Y MISERICORDIA DECIDIRA EN EL JUICIO FINAL QUE PASE CON ELLOS; seres humanos víctimas del pecado del mundo, inocentes que, seguramente Dios los tendrá bajo su regazo.!!!
25/10/26 6:38 PM
maru
Vamos de aberración en aberración. Y si luego ese embrión congelado trae a un ser con discapacidad o no resulta del agrado de los adoptantes, que harán , un aborto, dejarán al nacido? Esto es otra aberración a las ya existentes
25/10/26 6:57 PM
anawim
La incapacidad para comprender que un embrión humano no puede ser fecundado in vitro ni congelado porque se opone frontalmente al deseo de su Creador, es una incapacidad que procede del pecado original y de los pecados personales no arrepentidos ni confesados sacramentalmente. La gracia de Dios que actúa en estas personas es una gracia natural no es una gracia santificante en la que la persona hace todo lo posible por cumplir la Ley de Dios y mantener la comunión con la Santísima Trinidad y con la Iglesia. Aquí se ve muy bien la profunda desemejanza que tienen estos seres humanos incapacitados para comprender lo que Dios quiere y cómo lo quiere Dios. Es la profunda desemejanza que tienen con su Creador y que les aleja cada vez más del objetivo para el cual fueron creados; la tragedia del pecado es desemejanza con Dios.
25/10/26 7:17 PM
Nando
Creo que se está confundiendo la inmoralidad de la FIV con la moralidad de una intervención posterior destinada a salvar a un ser humano ya concebido.

Los mercedarios y trinitarios pagaban rescates a quienes mantenían cautivos, aun sabiendo que ese dinero podía alimentar el negocio de la esclavitud. La Iglesia no consideró por ello intrínsecamente ilícita la redención de cautivos.

El problema moral de la adopción prenatal no se resuelve afirmando que “el fin no justifica los medios”, sino demostrando que la transferencia uterina de un embrión ya existente constituye un acto intrínsecamente malo.

Tampoco basta con llamarla FIV heteróloga: hay que explicar por qué gestar a un niño ya concebido equivale moralmente a concebirlo artificialmente.

La existencia de un mercado de embriones es una objeción seria, pero reclama precisamente instituciones independientes y fondos de rescate que eviten financiar nuevas FIV, no necesariamente la prohibición absoluta de socorrer a sus víctimas.

La imposibilidad de reparar íntegramente una injusticia no significa que sea ilícito reparar aquello que todavía puede salvarse.
25/10/26 8:15 PM
Néstor
La razón por la cual la transferencia de embriones congelados al vientre de la mujer es inmoral es la misma por la cual la producción de esos embriones fuera del vientre de la mujer es inmoral: va contra la naturaleza y la dignidad del acto procreativo humano.

Dice “Donum Vitae”:

“La FIVET homóloga se realiza fuera del cuerpo de los cónyuges por medio de gestos de terceras personas, cuya competencia y actividad técnica determina el éxito de la intervención; confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana. Una tal relación de dominio es en sí contraria a la dignidad y a la igualdad que debe ser común a padres e hijos (…) la generación de la persona humana queda objetivamente privada de su perfección propia: es decir, la de ser el término y el fruto de un acto conyugal (…) el acto de amor conyugal es considerado por la doctrina de la Iglesia como el único lugar digno de la procreación humana (...) sigue siendo una técnica moralmente ilícita, porque priva a la procreación humana de la dignidad que le es propia y connatural.”

La palabra clave es la última: “connatural”. El criterio es la naturaleza humana, y lo que es natural y lo que no lo es. Fuera de ese criterio, entramos en el reino de las buenas intenciones, y ahí todo se puede justificar.

Si es lícita la transferencia, no se ve porqué no sería lícita la “fecundación
25/10/26 8:59 PM
luis
Es tan cierto que el fin no justifica los medios como que afrontar las consecuencias del pecado no implica justificarlo. El embrión ya ha sido concebido, y está ahí, esperando socorro. No veo por qué sea intrínsecamente malo ayudarlo.
25/10/26 9:40 PM

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