(InfoCatólica) La reciente elección de Jürgen Wenge como nuevo obispo veterocatólico de Alemania es un poderoso recordatorio de lo que sucede con los grupos que se separan de la Iglesia, aunque sea por motivos tradicionalistas.
La llamada «Iglesia Viejo Católica» o «Iglesia Veterocatólica» tuvo su origen en las protestas de algunos tradicionalistas contra el Concilio Vaticano I en 1871. Un grupo de católicos, encabezados por el teólogo Döllinger, se negó a aceptar la definición dogmática de la infalibilidad papal y su jurisdicción universal. Este grupo se autodenominaba de los Viejos Católicos y decidió separarse de la Iglesia para defender su propia idea de la Tradición y la fe católica, uniéndose a los jansenistas holandeses.
Como suele suceder con los grupos cismáticos que se separan de la Iglesia, la preservación de la doctrina antigua pasó a convertirse con los años en su opuesto: la adaptación de la fe a las exigencias del mundo. Esa evolución es la que ha permitido que, a pesar de su considerable declive, el grupo subsista, nutriéndose en gran parte de sacerdotes y fieles que abandonan la Iglesia Católica y desean un catolicismo con menos exigencias morales y más moderno. El propio Jürgen Wenge fue sacerdote católico de la Diócesis de Münster antes de hacerse veterocatólico. Ahora está casado y tiene dos hijos.
Desde los años noventa, las mujeres han podido ser «ordenadas» para todos los cargos entre los viejos católicos, aunque la fecha exacta es diferente en cada diócesis. La primera «obispesa» de la Iglesia Viejo Católica fue Maria Kubin, elegida en 2023 en Austria. En la elección del nuevo obispo viejo católico para la diócesis alemana este mes de octubre, la vicaria general de la diócesis, Anja Goller, recibió algunos votos, a pesar de que había anunciado que no se presentaba al cargo.
Asimismo, los viejos católicos permiten el celibato opcional, el «matrimonio» del mismo sexo desde principios del siglo XXI y la ordenación de clérigos abiertamente LGBT, que viven en uniones del mismo sexo.
Como este tipo de innovaciones parecen haberse convertido en el verdadero núcleo de las creencias veterocatólicas, no resulta extraño que Jürgen Wenge haga referencia a que ahora están en comunión los episcopalianos norteamericanos (conocidos informalmente como la «iglesia gay») y muy cerca de llegar a la plena comunión con los luteranos alemanes. De hecho, resulta difícil encontrar las diferencias con un grupo protestante más.
En una entrevista publicada en el sitio web de la Conferencia Episcopal Alemana, el nuevo obispo también habla de la gran mayoría con la que fue elegido por el sínodo electoral. Cuando el entrevistador le señala que los obispos católicos, en vez de hablar de mayorías, hablarían del Espíritu Santo, Wenge responde: «Quién sabe, ¡quizá las mayorías también tengan algo que ver con el Espíritu Santo!». En efecto, la organización eclesial viejo católica es plenamente democrática (o sinodal), de manera que todo se decide por mayorías, desde los obispos hasta la liturgia o la fe.
Al igual que en el protestantismo, cuando las diferencias entre diversas diócesis o comunidades se hacen irreconciliables, la única solución es la ruptura. Muy democrática, eso sí. Por ejemplo, en 2008, la «Iglesia Católica Nacional Polaca» y la «Iglesia Nórdica» se separaron formalmente de los veterocatólicos al rechazar las decisiones relativas a la ordenación de mujeres y el matrimonio del mismo sexo.








