Doctrina de la Fe publica «Venite ad me», unas consideraciones sobre la transmisión de la fe

Unas Consideraciones, no una nota doctrinal

Doctrina de la Fe publica «Venite ad me», unas consideraciones sobre la transmisión de la fe

Doctrina de la Fe reconoce que, en muchos países, la fe ha dejado de pasar de padres a hijos. Su respuesta es volver al primer anuncio, cuidar la liturgia y mirar a cofradías y peregrinaciones. La forma del documento contrasta con lo que recomienda: pide brevedad y es verboso y en muchos pasajes repetitivo.

(InfoCatólica) La fe ya no pasa sola de padres a hijos. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe lo constata en Venite ad me, unas Consideraciones sobre la transmisión de la fe publicadas este jueves 22 de octubre y que ya había sido anunciado. El documento advierte de que el relevo generacional del cristianismo ha dejado de producirse de manera «automática» y pide a la Iglesia volver al kerigma y dirigir su esfuerzo pastoral también a los adultos, y no solo a los niños y adolescentes.

El texto, subtitulado Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época, fue aprobado por el Papa León XIV el 21 de agosto de 2026, memoria litúrgica de San Pío X. Lo firman el Cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio, y monseñor Armando Matteo, secretario de la Sección Doctrinal. Según explica el propio documento, el encargo procede del Papa Francisco, que lo pidió «en los últimos momentos de su vida», y fue renovado por León XIV. La perspectiva del Jubileo de la Redención de 2033 actuó como «un estímulo adicional» para acelerar la redacción.

Unas Consideraciones, no una nota doctrinal

El Dicasterio precisa que el género del texto es «el de las Consideraciones y no el de una Nota doctrinal». Su finalidad es «estimular la reflexión eclesial y el compromiso pastoral», por lo que examina «una pluralidad de puntos de vista, sin pretender, sin embargo, cerrar la cuestión, que permanece abierta a nuevos análisis y desarrollos». El documento consta de una introducción, ocho capítulos y una conclusión. Se nutre de los informes enviados por numerosas conferencias episcopales, entre ellas la Conferencia Episcopal Española, y de testimonios de conversión remitidos por los obispos.

Se trata, por tanto, de un documento del Dicasterio aprobado por el Papa en forma común, de carácter orientativo, que no propone enseñanzas vinculantes nuevas. El propio texto lo subraya al advertir que estas Consideraciones no se caracterizan, «como otros textos del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, por la precisión del lenguaje y el carácter sistemático del tratamiento, sino que admiten un estilo más discursivo». En la conclusión reconoce además que la materia corresponde a otro organismo de la Curia, el Dicasterio para la Evangelización, que lleva tiempo estudiando la transmisión de la fe, el catecumenado y las formas de catequesis: «Este Dicasterio reconoce que dicho ámbito es competencia de otro Dicasterio».

El punto de partida son las palabras de Jesús en Mt 11,28, «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». El Dicasterio quiere relanzar a toda la Iglesia la invitación que León XIV dirigió a los obispos italianos en junio de 2025: «En una época de gran fragmentación, es necesario volver a los fundamentos de nuestra fe, al kerygma. Este es el primer gran compromiso que motiva todos los demás». El documento recoge también otro diagnóstico del Pontífice, según el cual «en algunas regiones del mundo, esta transmisión se ha interrumpido casi por completo, lo que exige la capacidad de asumir nuevos desafíos».

La familia, primer lugar de la fe

El documento afirma que «la familia constituye el primer y más esencial lugar de transmisión de la fe» y defiende el bautismo de los niños con unas palabras de León XIV: «¿Quién de nosotros, en efecto, dejaría a los recién nacidos sin ropa o sin alimento, esperando que de mayores elijan cómo vestirse y qué comer?».

Uno de los pasajes más llamativos reproduce el recuerdo del jesuita Aimé Duval. Su padre, agotado tras la jornada en el campo, se arrodillaba cada noche con los codos apoyados en una silla para rezar, y su madre seguía las oraciones con el más pequeño en brazos sin apartar la mirada de sus hijos. «Las manos de mi padre, los labios de mi madre, son estas cosas las que me han enseñado sobre el buen Dios más que el catecismo», escribe el sacerdote. El texto enlaza este relato con la idea de Francisco de que la fe se transmite «en dialecto», el de la familia, y con la afirmación de León XIV de que «los primeros catequistas son nuestros padres».

Ese contexto, sin embargo, se está perdiendo. Según el Dicasterio, la transmisión familiar de la fe «se ha interrumpido en muchas partes del mundo», sobre todo en Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, donde la secularización está en una «fase avanzada». El texto constata que «cada vez son menos los padres que cumplen con la tarea de poner a sus hijos en contacto con la luz viva del mensaje evangélico». De esas familias procede la mayoría de los jóvenes que, «a pesar de haber frecuentado los ambientes católicos de la parroquia», llegan a la edad adulta «con una actitud de indiferencia religiosa sustancial». En la antigua Unión Soviética, recogen los obispos rusos, la fe pasó de las abuelas a los nietos «sin la implicación directa de la generación intermedia».

Evangelizar a los adultos

De ahí la conclusión central del documento: «La transmisión de la fe exige hoy, de manera especial, la evangelización de los adultos y que se supere una acción pastoral centrada únicamente en la catequesis de los niños y adolescentes». El texto plantea la pregunta de fondo sin rodeos: «¿Cómo pueden los adultos transmitir la fe a las nuevas generaciones si ellos mismos no la viven primero a nivel personal?».

El Dicasterio sitúa esta crisis en una «nueva cultura» que exalta la «soberanía del yo» y reduce la fe y la Iglesia al ámbito privado. En los países de antigua evangelización, afirma, «ya se puede hablar de sociedades post-cristianas». Sobre las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, recoge una frase de León XIV: «El desafío, por tanto, no es tecnológico sino antropológico».

El documento rechaza el desánimo y señala el aumento de conversiones en las zonas más secularizadas. En Francia, según una encuesta encargada por la Conferencia Episcopal Francesa, los bautismos de adultos crecieron en 2026 un 28 % respecto al año anterior y se han más que triplicado desde 2016. La gran mayoría de los bautizados tiene menos de 40 años. El texto advierte, no obstante, de «una dificultad paralela en la perseverancia de los neófitos», que a menudo vuelven pronto «a un estado de indiferencia práctica», e insiste en el papel de la comunidad en su acogida.

El kerigma, en el centro

El núcleo del documento es el primer anuncio, formulado con palabras de Evangelii gaudium: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte». No se trata, subraya el texto, de «una mera transmisión de contenidos», sino de un anuncio «performativo». Por eso reclama «una profunda renovación kerigmática de la catequesis» y pide que la fe no quede confinada a lenguajes «escolásticos», «dogmáticos» o «moralistas».

Las Consideraciones distinguen entre la fides qua, el acto personal de creer, y la fides quae, los contenidos de la fe, y se centran en la primera. La conclusión precisa, sin embargo, que esta cuestión «no nos aleja del depositum fidei, ni implica reducir el tratamiento a la mera dimensión subjetiva de la fides qua». El kerigma, añade, es el «contenido central» del patrimonio de la fe e «ilumina todos los contenidos del depositum fidei».

Palabra, liturgia, testimonio y belleza

En el plano práctico, el Dicasterio considera «absolutamente urgente, sobre todo en los países de antigua evangelización», promover en cada comunidad grupos de escucha y oración de la Palabra que «complementen la celebración de la Eucaristía dominical». Sobre la liturgia invoca el adagio lex orandi, lex credendi y advierte de que la celebración «no puede reducirse a una mera ejecución formal». Pide además a los pastores que, «respetando las normas litúrgicas vigentes», acerquen a los fieles a «las diversas sensibilidades litúrgicas presentes en la tradición de la Iglesia católica».

El testimonio de los creyentes se articula en tres dimensiones: «la santidad, la cercanía y la opción preferencial por los pobres». La música merece una atención especial, porque, en palabras de León XIV, «es como un puente que nos lleva a Dios».

Entre las «atenciones específicas», el documento destaca la piedad popular, las peregrinaciones y el deseo de los jóvenes de pertenecer a una cofradía, «como está ocurriendo recientemente en España». También menciona la homilía, el voluntariado y los colegios católicos, así como «la necesidad de ampliar los espacios de presencia de las mujeres en la guía de los procesos eclesiales», un asunto cuyas conclusiones el Dicasterio ha remitido al Santo Padre a través de la Secretaría del Sínodo.

Un documento que pide brevedad

La forma del documento contrasta con lo que recomienda. En el n. 80 advierte de que el lenguaje de la fe no debe limitarse a «una fría exposición de conceptos» y de que «una comunicación repetitiva y autorreferencial del mensaje evangélico corre el riesgo de no llegar al corazón de los fieles». En el n. 86 reclama «un estilo, un lenguaje y un tono capaces de llegar a las personas allí donde se encuentran», y en el n. 114 propone como modelo a Jesús, que «rara vez comienza sus discursos con conceptos abstractos».

Las Consideraciones se extienden a lo largo de 144 números y 132 notas. Tras la introducción, el capítulo I (nn. 9-23) desarrolla una reflexión sobre Jesús como «luz verdadera del mundo» en la que la transmisión de la fe solo aparece, en forma verbal, en los nn. 9 y 23. El diagnóstico sobre la familia comienza en el n. 31, la crisis generacional en el n. 47 y la propuesta del kerigma en el n. 72. Las orientaciones pastorales concretas (capítulos V a VII) ocupan 37 números, y el n. 110 presenta las suyas como «una lista a modo de ejemplo, que podrá ampliarse aún más y ordenarse según un orden de prioridades diferente». Los testimonios suman otros catorce.

Una parte considerable del cuerpo reproduce íntegros textos ajenos. Entre ellos figuran dos párrafos completos de Lumen fidei en los nn. 25 y 27, la homilía de Benedicto XVI en Aparecida seguida del comentario de León XIV en el n. 30, la evocación de Romano Guardini en Monreale en el n. 93 y el pasaje de Gaudete et exsultate sobre la santidad cotidiana en el n. 95. También recoge los nn. 164 y 165 de Evangelii gaudium en los nn. 75 y 83. El relato de Duval ocupa casi todo el n. 35. A ello se suman la nota 3, que resume el recorrido de los capítulos, y el n. 124, dedicado a presentar los testimonios.

Algunas fórmulas se repiten. El «fuego» o la «llama» del amor de Dios vuelve en los nn. 77, 84, 97, 110, 115 y 121, y el «amor para siempre y para todos» en los nn. 10, 15 y 122. La expresión «fundacionales y fundamentales» del n. 53 reaparece como «fundacional y fundamental» en el n. 76. El texto recurre también a series acumulativas, como la del n. 13 («una palabra de perdón, una palabra de liberación, una palabra de amor, una palabra de libertad, una palabra de vida, una palabra de esperanza»), la del n. 17 («la esperanza de poder seguir teniendo esperanza, la confianza de poder seguir confiando, la posibilidad de seguir teniendo posibilidades») o la del n. 85, que pide un anuncio «renovado y renovador, apasionado y apasionante».

La llama del cirio pascual

El último capítulo recoge testimonios anónimos de conversión. Entre ellos figuran un antiguo pandillero colombiano rescatado de la droga, un joven belga que se topó con una oración en TikTok, un estudiante suizo de neurobiología criado en una familia atea que encontró a Dios en la catedral de Chartres y un catecúmeno vietnamita de origen budista que se bautizará este año en Malasia.

El documento se cierra con la imagen del cirio pascual de la Vigilia, cuya llama pasa de vela en vela hasta iluminar toda la iglesia. «Ahora nos toca a nosotros transmitir ese mismo don a los hombres y mujeres de nuestro tiempo», concluye, antes de encomendar esta tarea a María, «Maestra de la transmisión de la fe».

5 comentarios

Manuel Enrique
Oremos para que este sr Fernández renuncie por propia voluntad o lo remuevan. Ya no hay confianza en está persona.
Quiere en todo rebajar, relativizar LA SANA DOCTRINA de siempre.

La paz de Jesús y mamá María corredentora y mediadora de todas las gracias.
22/10/26 3:06 PM
franciscus
Qué utilidad tiene toda esta palabrería? Parecen más las lamentaciones y aletazos de un cuerpo moribundo.
22/10/26 3:08 PM
Francisco Javier
Todo documento tuchesco me importa un rabano.
22/10/26 3:17 PM
Jordi
Inacción casi absoluta ante el reto sinodal alemán, el progresismo modernista liturgístico y la FSSPX

1. Venite ad me es un documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, de carácter MAGISTERIAL Y PASTORAL, EXHORTATIVO y ORIENTATIVO

2. CARECE de naturaleza normativa, no contiene preceptos jurídicos, no es coercitivo, no prevé sanciones y no obliga canónicamente a una conducta determinada

3. Mero recuerdo de verdades ya obligatorias por la fe, la Escritura, el magisterio anterior o el derecho canónico vigente; en ese caso, lo obligatorio es la doctrina recordada, no el documento en cuanto tal.

4. Simple orientación pastoral a obispos, sacerdotes y fieles; sólo con autoridad moral y eclesial, pero no fuerza jurídica vinculante.

5. No deroga nada: en particular, no altera Traditionis custodes ni restaura Summorum Pontificum; para eso haría falta un acto papal normativo expreso.

6. La nada que nadea ante la grave crisis litúrgica actual dentro del mismo Novus Ordo (laicos que hacen homilías, diaconisas en Alemania) y Traditionis custodes contra el Vetus Ordo que generó la crisis de FSSPX.
22/10/26 3:29 PM
Luis
Yo me temía un desastre y no ha sido el caso. No pasará a la historia, eso seguro.
22/10/26 6:11 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.