(InfoCatólica) El New York Post sacó ayer a la luz una campaña publicitaria irlandesa pagada con fondos públicos que asocia el abrazo de unos abuelos a sus nietos a las medidas contra los abusos sexuales.
«No todo el mundo quiere un abrazo. Incluso de las personas que los quieren». Este es el mensaje central de un anuncio en vídeo de la campaña We-Consent (nosotros consentimos), respaldada por organismos públicos irlandeses, en el contexto de la lucha contra los abusos sexuales y las violaciones.
We-Consent se presenta como un proyecto del Dublin Rape Crisis Centre (Centro de Crisis por Violaciones de Dublín) dedicado a promover una cultura del consentimiento. En sus materiales oficiales define el consentimiento como un acuerdo voluntario y libre, que puede retirarse y que debe respetarse. La organización afirma que el consentimiento se aplica a todas las personas, situaciones y relaciones.
El vídeo muestra una situación en que un nieto abraza felizmente a sus abuelos. A continuación, una segunda nieta (que por alguna razón es de otra raza) se siente incómoda cuando los abuelos se acercan para abrazarla y las imágenes de estos se muestran en un primer plano exagerado como algo molesto e intrusivo. El anuncio concluye con un mensaje deliberadamente provocador: «¿Embarazoso? Quizá. ¿Importante? Absolutamente».

La campaña ha abierto un debate en Irlanda sobre hasta dónde debe llegar la pedagogía del consentimiento y sobre si trasladar este lenguaje a gestos familiares espontáneos puede terminar convirtiendo en sospechosas muestras de afecto que tradicionalmente se consideran normales.
A fin de cuentas, el anuncio no habla de un desconocido que pretende tocar a un menor. Habla de los abuelos. La escena elegida es, por tanto, una de las relaciones afectivas más naturales dentro de una familia: el encuentro entre los abuelos y sus nietos. ¿De verdad es necesario presentar un abrazo de una abuela o un abuelo como una cuestión de consentimiento en términos prácticamente idénticos a los utilizados para hablar de relaciones sexuales?
Si algo muestra este anuncio, es que la sexualización de la sociedad ha traspasado todos los límites. Ya todo es sexual, incluso el abrazo de unos abuelos. Todo el mundo es un violador en potencia, incluso los abuelos.
Lo más triste es que la reacción de gobiernos y asociaciones no consiste en intentar reducir de nuevo lo sexual a su justa medida y vincularlo a su ámbito natural, que es el matrimonio, sino en introducir la sospecha en absolutamente todas las relaciones humanas. Como muestra la historia de las últimas seis décadas, por ese camino solo se llega a la disolución de la familia y, por lo tanto, a la disolución de la sociedad misma.
Los políticos irlandeses están divididos con respecto a la campaña. Gavin Pepper, considerado por algunos como ultraderechista y que se define como provida y profamilia, criticó públicamente la campaña y pidió «un poco de sentido común» para no presentar el abrazo afectuoso de un abuelo como algo extraño o sospechoso. «Llega un momento en que la gente tiene derecho a decir: hay cuestiones en las que no hay que meterse. La cultura irlandesa, la familia y las tradiciones son importantes», explicó. En cambio, como no podía ser menos, la política democristiana de centro derecha Lorraine Hall defendió el anuncio y sostuvo que se había malinterpretado.
El anuncio se publicó por primera vez en 2023, pero la polémica ha continuado en redes sociales y se ha renovado cuando el New York Post lo ha presentado como una muestra de la locura propia de nuestra época. El sitio web de We Consent ya no muestra el vídeo, pero no está claro si lo han retirado definitivamente por la polémica o simplemente no está disponible por otras causas.








