(InfoCatólica) Por apenas cuatro votos, 217 frente a 213, el Sejm polaco aprobó el martes 20 de octubre suprimir las penas por el aborto consentido practicado fuera de los supuestos legales y por la cooperación en él. En la misma sesión, la Cámara baja restituyó el supuesto eugenésico que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional hace seis años.
Ninguna de las dos leyes está todavía en vigor. Ambas pasan ahora al Senado y, cuando concluya el trámite parlamentario, llegarán a la mesa del presidente Karol Nawrocki, que podrá firmarlas, vetarlas o remitirlas al Tribunal Constitucional.
La votación tiene una lectura que trasciende Polonia. La sentencia de 2020 se presentó en buena parte de Europa como la prueba de que era posible revertir el aborto desde las instituciones, y el movimiento provida la tomó como referencia. Aquella protección no nació, sin embargo, de una ley votada en el Sejm, sino de un recurso ante el Tribunal Constitucional, y seis años después una mayoría parlamentaria la desmonta. A la reforma penal le bastaban cinco votos más en contra para caer, y en la oposición conservadora no votaron, entre otros, Jarosław Kaczyński ni Sławomir Mentzen. La única barrera que queda ahora es el veto presidencial.
Lo aprobado, además, va más allá de lo anunciado. Las organizaciones provida advierten de que, presentado como una vuelta a la situación anterior a 2020, el texto amplía la selección prenatal de niños por su salud, que la Iglesia condena expresamente en Evangelium vitae (n. 63). Abre también, por la vía de la «salud psíquica», la misma puerta que en España, con la ley de 1985, sirvió de coladero para la gran mayoría de los abortos.
Un supuesto anulado por el Constitucional
La primera ley salió adelante con 233 votos a favor, 203 en contra y una abstención. Es una proposición presentada en febrero de 2024 por Tercera Vía (Trzecia Droga) que reforma la ley de planificación familiar, protección del feto humano y condiciones de admisibilidad de la interrupción del embarazo. Su finalidad declarada es revertir los efectos de la sentencia del Tribunal Constitucional del 22 de octubre de 2020, y con ella vuelve a permitirse el aborto ante un defecto grave del niño no nacido.
Ese supuesto no puede aplicarse desde enero de 2021, cuando se publicó la sentencia, que provocó una oleada de protestas en todo el país. La legislación vigente solo admite el aborto en dos casos, el peligro para la vida o la salud de la madre, sin límite de semanas, y el embarazo derivado de un delito, hasta la duodécima semana.
Antes de la votación final, los diputados rechazaron la moción de devolución del texto y aprobaron dos enmiendas. Votaron a favor Coalición Cívica, la Izquierda, Centrum, Polonia 2050 y Razem, así como la mayor parte del PSL-Tercera Vía, donde cinco diputados votaron en contra y uno se abstuvo. En contra votaron todos los diputados presentes de Ley y Justicia (PiS), Rozwój Plus, Konfederacja y los grupos menores de la derecha.
El diputado de Ley y Justicia Marcin Warchoł criticó con dureza la reforma y a la coalición de Gobierno que la respaldó: «El aborto es un asesinato. La ley es una herramienta para formar las conciencias. La coalición del 13 de diciembre quiere una sociedad sin alma y amoral. Por eso vuelve con el proyecto de aborto a petición».
Una despenalización parcial, por cuatro votos
La segunda ley modifica el Código Penal. La registraron en julio de 2024 diputados de la Izquierda y de Coalición Cívica, y ese mismo mes un primer intento de despenalización se había quedado sin mayoría. El texto deroga el párrafo 1 del artículo 152, que castiga con hasta tres años de cárcel el aborto consentido por la mujer cuando vulnera la ley, y el párrafo 2, que aplica la misma pena a quien ayuda a abortar o induce a hacerlo. Añade además un párrafo 4, según el cual el médico, la enfermera o la matrona no cometen delito cuando el aborto resulta de un procedimiento necesario para evitar un peligro para la salud o la vida de la gestante. Tampoco lo cometen cuando las pruebas prenatales u otros indicios médicos apuntan a una alta probabilidad de defectos graves e irreversibles del feto o de una enfermedad incurable que amenace su vida.
La votación terminó con 217 votos a favor, 213 en contra y 3 abstenciones. Apoyaron la reforma al completo Coalición Cívica, la Izquierda, Centrum y Razem, junto con 10 diputados del PSL-Tercera Vía y 12 de Polonia 2050. En contra votaron Ley y Justicia, Rozwój Plus, Konfederacja y los grupos menores de la derecha, a los que se sumaron 14 diputados del PSL-Tercera Vía, entre ellos Władysław Kosiniak-Kamysz, y Szymon Hołownia, de Polonia 2050. La moción de rechazo presentada por Konfederacja no prosperó.
Las ausencias que decidieron la votación
A la reforma penal le faltaron cinco votos para ser rechazada, y en la oposición que se define como conservadora faltaron más de una decena de diputados. Solo el grupo Rozwój Plus de Mateusz Morawiecki votó en pleno y en contra. No votaron diez diputados de Ley y Justicia, entre ellos Jarosław Kaczyński y Zbigniew Ziobro, ni Sławomir Mentzen, de Konfederacja, que tampoco participó en la primera votación. En el PSL-Tercera Vía faltaron cinco diputados. Entre los partidarios de la reforma también hubo ausencias, ocho en total.
Más allá de la vuelta a 2020
La Fundación Grupa Proelio, dedicada a la defensa de la vida, sostiene que ambos textos van más lejos de lo que se ha presentado en el debate público. Sobre la ley eugenésica, advierte de un cambio en apariencia menor. La norma anterior a 2020 hablaba de «deficiencia» (upośledzenie) grave e irreversible del feto, y el nuevo texto habla de «defecto» (wada). «La palabra "defecto" tiene un significado mucho más amplio; puede haber muchos defectos irreversibles que no se considerarían una deficiencia», señala la fundación.
El texto añade además una disposición que no existía antes de 2020. El ministro de Sanidad fijará por reglamento la cualificación de los médicos que pueden practicar abortos y constatar sus supuestos, teniendo en cuenta, «en particular, el estado de salud psíquica de la mujer». Para la fundación es una vía de entrada al aborto a petición. Cita el caso del Reino Unido, donde cada año se practican más de 200.000 abortos alegando un riesgo para la salud psíquica, y recuerda que en Polonia este supuesto ya da lugar a cerca de un millar de abortos anuales, una cifra que crece cada año.
Sobre la reforma penal, Proelio advierte de que el nuevo párrafo 4 no fija límites temporales. «Incluso si el médico matara al niño al final mismo del embarazo, no podría ser castigado por ello», afirma. Despenalizar la cooperación, añade, permitiría a las organizaciones abortistas distribuir libremente la píldora abortiva, que es hoy el método de la gran mayoría de los abortos, lo que en la práctica equivaldría a legalizar el aborto a petición.
Ahora, el Senado y el presidente
Tras la votación, la jurista Magdalena Korzekwa-Kaliszuk, presidenta de la fundación, calificó la jornada de «día triste para Polonia». «Además, decepciona que estas leyes se hayan presentado de forma manipuladora como una supuesta ayuda a las mujeres, como una forma de librar de la cárcel a quienes ayudan a matar niños o como una vuelta a la situación jurídica anterior a la sentencia del Tribunal Constitucional de 2020», afirmó. A su juicio, sus promotores ignoraron la sentencia y la jerarquía normativa, y «en estas leyes se ha recogido expresamente el supuesto psiquiátrico, que en muchos países ha sido una amplia puerta de entrada al aborto a petición».
Korzekwa-Kaliszuk da por probable el respaldo del Senado. «Si las leyes son aprobadas por el Senado, y hay una alta probabilidad de que así sea, solo quedará esperar que el presidente Karol Nawrocki no las firme», dijo. La fundación ha lanzado una petición dirigida al jefe del Estado para pedirle que no las firme.







