(InfoCatólica) Si se mantienen las pautas actuales, uno de cada dos españoles morirá sin haberse casado nunca y cuatro de cada diez mujeres que hoy están en edad fértil terminarán su vida reproductiva sin hijos. Ese es el horizonte que dibuja Hundimiento y recuperación de la familia, el informe número 20 del Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEU CEFAS), de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, presentado el 14 de octubre.
El estudio, firmado por Alejandro Macarrón Larumbe, responsable de Estudios y Análisis Sociales del centro, recorre medio siglo de transformación familiar en España a partir de las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), completadas con datos de organismos internacionales, literatura académica y estimaciones propias. Su tesis central es que la caída de la nupcialidad, el aumento de las rupturas y el desplome de la natalidad no son fenómenos independientes, sino dinámicas que se refuerzan entre sí.
El punto de partida es el quinquenio 1971-1976. Entonces más del 90% de la población se casaba antes de los 35 años, el 85% o más de los matrimonios tenía dos hijos o más y algo más de la mitad tenía tres o más. Hoy, concluye el informe, la familia formada por un matrimonio estable con varios hijos comunes representa una proporción minoritaria de los hogares.
Casarse menos y diez años más tarde
El dato más llamativo procede del indicador coyuntural de primonupcialidad, que estima qué proporción de personas se casaría al menos una vez antes de los 60 años si se mantuvieran las pautas de un año dado. En 1976 era de 0,99 y en 2024, de 0,48. Entre los españoles, excluidos los extranjeros, se sitúa en 0,52.
En 1976 más del 85% de los españoles estaba casado a los 30 años, y hoy lo está menos del 15%. La edad media al primer matrimonio ha subido 10,6 años en los varones, hasta 37,3, y 11 años en las mujeres, hasta 35,1, ambas en máximos históricos. El informe subraya las implicaciones de este retraso sobre la capacidad reproductiva, ya que la fecundidad femenina experimenta un declive fisiológico significativo a partir de los 35 años.
También ha cambiado la forma del vínculo. Hasta mediados de los setenta la práctica totalidad de las bodas eran canónicas, y hacia el año 2000 todavía lo eran unas tres cuartas partes. En 2024 solo el 16,9% de los matrimonios entre hombre y mujer fueron religiosos, cifra que incluye además otras confesiones. El 53% de las mujeres nacidas en España que dieron a luz en 2024 no estaban casadas, frente a menos del 2% en 1976. Las uniones entre personas del mismo sexo supusieron el 4,2% de los enlaces.
La mitad de los matrimonios se rompe
Según el informe, en torno a la mitad de los matrimonios acaba disolviéndose. Las estimaciones propias del centro calculan que algo más de uno de cada tres se rompe antes de cumplir veinte años, uno de cada cinco en los diez primeros y uno de cada ocho en los siete primeros.
Desde 1981 se han roto en España unos tres millones de matrimonios legales. Entre 3,5 y 4 millones de niños y jóvenes se han visto afectados directamente por la separación de sus padres, y al menos 1,5 millones de cónyuges terminaron divorciados o separados contra su voluntad inicial.
Cuatro de cada diez, sin hijos
La fecundidad de las españolas ha pasado de 2,77 hijos por mujer en 1976 a 1,07 en 2024, apenas algo más de la mitad de los 2,1 necesarios para el relevo generacional. Los nacimientos de madres nacidas en España han caído un 68% entre 1986 y 2024, con descensos del 80% o más en provincias como Asturias, Orense o Vizcaya.
Hace cuatro o cinco décadas, menos del 10% de las españolas terminaba su vida fértil sin descendencia. De mantenerse las pautas recientes, lo hará en torno al 40% de las mujeres que hoy están en edad fértil, y una proporción aún mayor no tendrá nietos. El informe precisa que la situación es similar, o algo más acusada, entre los varones. La población nacida en España registra cada año unas 200.000 defunciones más que nacimientos, y su edad mediana ha pasado de 30 años en 1976 a 48 en 2026.
Más hogares y más soledad
A finales de 1970 había en España unos 660.000 hogares de una sola persona, el 7,5% del total. A 1 de abril de 2026 se acercaban a 5,65 millones, el 28,5% de los hogares, y en ellos vivía el 11,5% de la población. Los hogares monoparentales han pasado del 12,5% al 22,6% de los hogares con hijos menores de 25 años entre 2001 y 2021. El estudio calcula que las pautas actuales de formación y ruptura familiar obligan a disponer de más de tres millones de viviendas adicionales respecto a las que harían falta con los patrones de hace medio siglo.
Trece propuestas para recuperar la familia
La segunda parte del informe plantea trece medidas, que advierte que solo serían eficaces si se aplican de forma conjunta. Bajo la cita de Gn 2,18, la primera pide revalorizar socialmente el matrimonio estable y temprano, incluso en los currículos escolares. Le siguen un tratamiento fiscal más favorable a los matrimonios con hijos y ayudas a la vivienda para quienes se casan por primera vez, decrecientes con la edad.
En el ámbito del divorcio, el centro propone periodos de reflexión y mediación, plazos más largos cuando hay hijos menores, la custodia compartida como regla general y, en los divorcios sin causa, una posición preferente en custodia y uso de la vivienda para el cónyuge que no ha pedido la ruptura. Plantea también simplificar que los divorciados reconciliados vuelvan a casarse y suprimir los beneficios específicos de la monoparentalidad voluntaria. Otras dos medidas piden revisar las asimetrías legales introducidas por la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y ajustar la comunicación institucional sobre la violencia en la pareja a su incidencia real, que el informe cifra en una mujer asesinada al año por cada 600.000 en el trienio 2023-2025.
La religión como aliada
La última propuesta se refiere a la fe. Según el informe, los matrimonios canónicos y las personas creyentes tienen más hijos y se divorcian menos, y se pregunta cómo lograr que ambas cosas aumenten. Su respuesta es «Cuando menos, no hostilizando a la religión». El texto pide a los responsables políticos, a los medios y a los intelectuales que eviten actitudes de hostilidad activa hacia la religión, y aclara que no lo hace por argumentos teológicos, sino por razones demográficas y sociales.
El documento también se dirige a la Iglesia. Le pide que «continúe profundizando en el análisis de las causas que subyacen al prolongado descenso de la práctica religiosa y de las vocaciones en España», y considera que el desplome de la nupcialidad canónica es uno de los indicadores más visibles de esa pérdida de influencia social.
El centro anuncia un próximo informe monográfico sobre la natalidad. Mientras tanto, el texto concluye que revertir la tendencia exige «reconocer la magnitud del problema, analizar sin prejuicios sus causas» y promover un entorno más favorable a los matrimonios estables y a las familias con hijos.







