(Kathpress/InfoCatólica) La Santa Sede se ha distanciado de las nuevas fundaciones y refundaciones de órdenes de caballería cristianas. La Secretaría de Estado publicó este sábado una aclaración en ocho idiomas, entre ellos el árabe. En ella explica que, ante las numerosas solicitudes de información sobre «órdenes de caballería que llevan el nombre de santos o tienen denominaciones religiosas», se ha visto obligada a hacer una nueva aclaración.
Sigue vigente, señala el texto, lo que ya se había publicado en el pasado: «Además de sus propias órdenes ecuestres (la Orden de Cristo, la Orden de la Espuela de Oro, la Orden Piana, la Orden de San Gregorio Magno y la Orden de San Silvestre Papa), la Santa Sede solo reconoce y protege a la Soberana Orden Militar de Malta y a la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén».
Dudas sobre su legitimidad
La Secretaría de Estado añade que no tiene intención de cambiar este criterio: «Todas las demás órdenes, tanto de reciente institución como derivadas de las medievales, no son reconocidas por la Santa Sede, ya que esta no puede garantizar su legitimidad histórica y jurídica, sus fines ni sus estructuras organizativas».
Además, la Santa Sede se desmarca de forma expresa de la «expedición ilegítima de diplomas y del uso indebido de lugares sagrados» por parte de supuestas órdenes de caballería, nuevas o antiguas.
Condecoraciones sin ningún valor
La aclaración continúa: para «evitar la continuación de abusos que terminan por perjudicar a muchas personas de buena fe, la Santa Sede reafirma que no atribuye ningún valor a los títulos de caballería expedidos por asociaciones no reconocidas ni a las insignias correspondientes, y considera inapropiado el uso de iglesias y capillas para las llamadas ceremonias de investidura». En esas ceremonias de investidura es donde los nuevos miembros son admitidos oficialmente en una orden de caballería.
En la Edad Media, las órdenes de caballería eran agrupaciones religioso-militares que servían a la Iglesia en la lucha contra los eslavos, entonces paganos, en el este de Europa, o contra la expansión islámica en Oriente Próximo. Más tarde, algunas de ellas, como la Orden Teutónica, se transformaron en comunidades religiosas propiamente dichas. Otras, como la Orden de Malta, se dedican hoy sobre todo a la actividad caritativa.
Otras órdenes de caballería, en cambio, fueron disueltas. En particular, la Orden del Temple, suprimida por la fuerza en el siglo XIV por el Papa Clemente V, ha servido una y otra vez en la Edad Moderna de pantalla para intentos de refundación o de nueva fundación de dudosa validez jurídica. Esos intentos tuvieron, por ejemplo, un papel destacado en El código Da Vinci, el éxito de ventas de Dan Brown publicado en 2003.








