(cath.ch/InfoCatólica) El cardenal norteamericano Raymond Burke rechazó públicamente el 7 de octubre la decisión del Vaticano de considerar «siempre inoportuno» el título de «Corredentora» aplicado a la Virgen María. En la misma intervención, el purpurado reafirmó su convicción de que se trata de un término teológicamente adecuado.
La polémica no se ha apagado en ningún momento desde que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó, en noviembre de 2025, la nota doctrinal Mater populi fidelis. El documento repasa diversos títulos marianos, como los de Corredentora, Mediadora, Madre de todas las gracias, Madre de los creyentes o Madre del pueblo fiel, y pretende matizar algunos de sus usos con el fin de evitar interpretaciones erróneas.
La precisión más tajante de la nota se refiere precisamente al título de Corredentora. Para el dicasterio encargado de custodiar la doctrina, su uso es «siempre inoportuno», porque el título corre el riesgo de oscurecer la única mediación salvífica de Cristo y, por tanto, puede generar «confusión y un desequilibrio». La Iglesia católica enseña, en efecto, que solo Jesús es el Redentor, es decir, que únicamente el Hijo de Dios salva a la humanidad.
La clave de la subordinación
Entre los críticos de Mater populi fidelis, algunos han recordado que el título de Corredentora fue utilizado por varios Papas, en particular por Juan Pablo II y por Pío XI, que fue el primero en emplearlo. La nota doctrinal explica, sin embargo, que el hecho de que un Papa use una determinada expresión teológica no basta para convertirla en una formulación normativa, ni mucho menos en un dogma.
El cardenal Burke reavivó la crítica al documento el pasado 7 de octubre, con ocasión de la conferencia inaugural de un congreso internacional dedicado a la Virgen en el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma. Su argumentación giró sobre todo en torno a una noción concreta: la de subordinación.
«María participó de manera absolutamente única en el misterio de la Encarnación redentora y es con razón llamada Corredentora», afirmó el purpurado.
Burke recordó que, desde hace siglos, el término Corredentora pretende expresar que María no es igual a Cristo, sino que actúa de modo secundario y subordinado, unida a Cristo y a su ofrenda al Padre por nuestra salvación. Por eso, sostuvo, el uso del título está justificado.
Una doctrina bien asentada
Que María desempeña un papel en la obra de la Redención y que, al mismo tiempo, Cristo es el único Redentor es algo plenamente aceptado en la Iglesia católica. Mater populi fidelis pone el acento, sin embargo, en el riesgo de ambigüedad del término Corredentora, un riesgo que, a juicio del dicasterio, habría llegado a pesar más que la utilidad teológica del título.
El cardenal Burke rebatió esa idea en su intervención. En su opinión, el temor a posibles malentendidos no debería llevar a relativizar lo que él considera «una doctrina bien asentada sobre la cooperación singular de la Virgen en la Redención».
En el fondo del debate está el lugar que ocupa María en la devoción de los fieles. Mientras el cardenal Burke considera importante poner de relieve las prerrogativas de la Virgen, el dicasterio quiere evitar el riesgo de que se desplace el centro de la fe, que debe ser siempre Cristo. La nota advierte en particular contra una representación de María como intermediaria necesaria entre la humanidad y un Dios cuya justicia sería demasiado severa.
«Por ello se deben evitar los títulos y expresiones referidas a María que la presenten como una especie de pararrayos ante la justicia del Señor, como si María fuese una alternativa necesaria ante la insuficiente misericordia de Dios», señala Mater populi fidelis en su número 37.








